Polémica

Debate sobre la muerte de Miguel Uribe Turbay

La ultraderecha trata de capitalizar electoralmente
la muerte de Miguel Uribe Turbay.

El fatal desenlace del atentado contra Miguel Uribe Turbay, luego de dos meses en cuidados intensivos, ha provocado múltiples declaraciones y pronunciamientos por parte de organizaciones políticas y sociales, líderes de opinión e influenciadores de las redes digitales. Ha sido inevitable que muchos de esos pronunciamientos provoquen polémicas radicales en las que predominan emociones básicas, expresión de las profundas contradicciones que dividen al país. Por eso hay quienes han criticado el pronunciamiento de ¡UNÍOS! sobre el deceso de Uribe Turbay, calificándolo como “tibio”, o utilizando adjetivos provocadores: “no faltan los reaccionarios, revisionistas, reformistas y contrarrevolucionarios con sus pésames (…) bien muerto está!!!”.

Siembra vientos y cosecharás tempestades

Por la calidad del personaje que provoca esos sentimientos comprendemos esos comentarios. Pero como revolucionarios marxistas nos corresponde actuar con la entereza y la frialdad propia de quienes nos proponemos que la clase obrera mundial se autoorganice, tome el poder, elimine la propiedad privada de los medios de producción -y de paso a la clase burguesa que los monopoliza- y empiece a construir una nueva sociedad sin explotados ni oprimidos, y sin explotadores ni opresores. No aspiramos a una sociedad sin conflictos, pero sí sin violencia irracional. En ese propósito somos inflexibles, indoblegables y estamos dispuestos a ir hasta las últimas consecuencias. Nuestro recurso es la organización militante y la lucha, la lucha de clases. Por eso renunciamos al atentado personal, a la acción vanguardista o al terrorismo. Pero tampoco albergamos ilusiones en el cambio gradual, reformista o la mera actividad electoral en el marco restringido de la democracia burguesa: la democracia de los ricos y sus agentes políticos. Ese era el campo en el que Miguel Uribe Turbay estaba actuando y se postulaba como candidato presidencial a nombre de lo más reaccionario de su clase.

Compartimos las aceradas críticas de quienes desde el atentado contra Uribe Turbay han destacado las declaraciones misóginas frente a la tragedia de Rosa Elvira Celis que emitió la Secretaría de Gobierno a su cargo, su justificación del asesinato de Dylan Cruz a manos de un agente del ESMAD o la represión contra el estallido social. No tenemos ninguna duda sobre lo ultrarreaccionario de sus posiciones políticas. Extremando sus declaraciones a favor de una “mano dura” buscaba unificar tras su candidatura al electorado que considera que el incremento de la delincuencia común es el problema principal a resolver. Quería galvanizar tras de sí al sector de la población que respaldó en las pasadas elecciones presidenciales a Rodolfo Hernández, quien además se presentó como luchador contra la corrupción en las instituciones del Estado.

Pero las contradicciones que cruzan a Colombia no se limitan a la gravísima desigualdad social que afecta a la mayoría de la población que malvive en la pobreza más degradante o carece de esperanza de futuro; como el joven sicario que sirvió de instrumento para el atentado contra Uribe Turbay. Hay una disputa violenta entre las propias franjas de la burguesía, los terratenientes y las transnacionales o los sectores empresariales que podemos denominar “lumpenburguesía” que se lucra de la economía del narcotráfico, la minería ilegal o la depredación de recursos naturales como maderas finas o especies exóticas. En esa disputa también están participando organizaciones que se autodenominan insurgencia político-militar y emplean métodos que repudiamos, pues no contribuyen a los procesos de organización y lucha de los trabajadores, el campesinado pobre, la juventud barrial, o las comunidades indígenas y afrodescendientes. En ese río revuelto -una verdadera olla podrida- Uribe Turbay ha sido víctima de las mismas fuerzas que pretendía conjurar.

No se sabe aún quienes fueron los determinadores del asesinato; llamarlo “magnicidio” no es más que un calificativo elitista. Y es probable que nunca lo sepamos. Las instituciones autoritarias del Estado burgués colombiano y el imperialismo hoy utilizan todos los pesos y contrapesos a su disposición para definir “la verdad oficial”. Tanto los agentes del Estado (desde la Presidencia hasta el último juez de reparto, investigadores de la Fiscalía, o los escoltas que lo custodiaban, y los propios asesores yanquis) como los grandes medios de comunicación con los que cuenta la gran burguesía saben que deben respetar las “reglas del juego” para preservar su sueldo… y su vida.

Ganancia de pescadores

Sí, hoy la situación política colombiana es un río revuelto. Y en esos ríos hay “ganancia de pescadores”. El último año de gobierno de Gustavo Petro estará determinado por la pesca de votos. La ultraderecha colombiana acaba de encontrar un “mártir” y con su imagen simbólica (y el apellido del presidiario del Ubérrimo) puede intentar encontrar la unidad alrededor de un candidato o candidata que se apropie de su “legado”. El pueblo colombiano será de nuevo convocado a una falsa polarización electoral: “retardatarios vs. progresistas”. O “izquierda vs. derecha”. Con esa cortina de humo se opacará la verdadera contradicción: trabajadores vs. capital. Es esa contradicción la que debemos atender, en cada protesta, cada movilización, cada paro, cada huelga.

Cuando los socialistas revolucionarios nos pronunciamos planteando que Nuestras diferencias políticas con la fuerza que representaba el senador Uribe Turbay (…) no nos impiden comprender el dolor de su familia, de los seguidores del Dr. Uribe y, de nuevo, rechazar el atentado que ocasionó su muerte y el uso de esos métodos en el proceso político actual del país” no hacemos más que seguir el consejo del filósofo racionalista Baruch Spinoza: “Non ridere, non lugere, neque detestari, sed intelligere” (No reír, no lamentar ni detestar, sólo comprender). Es nuestra obligación “comprender” (no condolernos o presentar pésames a nuestros enemigos de clase) a las decenas de miles, tal vez millones, de colombianos que hoy se solidarizan con la familia Uribe Turbay y pueden ser arrastrados a la trampa de las urnas para que apoyen la propuesta política que representaba como candidato.

Y a quienes nos critican de manera airada por los términos que utilizamos los invitaríamos a ser consecuentes y criticar la decisión del gobierno de Gustavo Petro de declarar un día nacional de duelo por el asesinato. De no hacerlo, sólo podremos concluir que se suman al coro de hipócritas que incendian las redes, pero no mueven un dedo para que se desencadene la lucha social maniatada por el “embrujo reformista” del progresismo.

Equipo Estudiantil ¡UNÍOS!– Universidad Nacional
Agosto 13 de 2025

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La crisis del gobierno Petro
Comentarios críticos a un editorial

Petro, con Armando Benedetti a su lado, durante el Consejo de ministros televisado del 4 de febrero.

El Consejo de ministros televisado del 4 de febrero desató una crisis en el gobierno Petro, crisis que aún se mantiene. El 6 de febrero, con carácter de editorial, la página de internet del Partido Socialista de los Trabajadores de Colombia (PST-C) publicó un análisis e interpretación de esa crisis. (Ver Editorial: Ni sectarismo ni canibalismo, antagonismo de clase – PST-Colombia).

No nos cabe la menor duda que al PST-C hay que caracterizarlo como una organización marxista, socialista revolucionaria, trotskista. Al analizar los procesos sociales –y los políticos que de ellos se derivan– las organizaciones marxistas los refieren a los intereses de clase que a través de ellos se expresan y enfrentan. Aparentemente así lo hace el editorial mencionado. Pero solo en apariencia.

Si bien el editorial utiliza múltiples veces el término burguesía y contrapone los intereses de ella a los intereses de la clase obrera, por ninguna parte, en ningún sentido, incluye en su análisis un hecho social y político esencial, de clase. Para el editorial del PST-C no existe en Colombia la pequeña burguesía ni sus organizaciones políticas.

Programas, partidos e individuos

Los programas y propuestas estratégicas de las organizaciones políticas, y los individuos que orientan y dirigen esas organizaciones, expresan a las clases sociales. Sus contradicciones son expresión de la lucha de clases.

En el editorial del PST-C llama poderosamente la atención que por ningún lado hace una caracterización de clase de las organizaciones políticas que, aliadas con sectores burgueses, sustentan al gobierno de Petro. ¿Las organizaciones que confluyen en el Pacto Histórico son organizaciones de la clase obrera? El editorial ni lo afirma ni lo niega; lo olvida, escurre el bulto.

Al no hacer una caracterización de clase del programa y del carácter de las fuerzas que sostienen al gobierno Gustavo Petro el editorial termina presentando los choques, enfrentamientos o contradicciones como diferencias profundas e irreconciliables entre individuos o grupos de individuos que hacen presencia en el gabinete ministerial; escondiendo que todos defienden y respaldan la misma estrategia: la conciliación de clases que endilga solo a Petro y a quienes están de su lado.

Para el editorialista, de un lado estaría el “caudillo presidente” respaldando a dos figuras detestables (en eso coincidimos plenamente); colocándose como acérrimo defensor de acuerdos y pactos políticos con los sectores burgueses que participan del gobierno. De otro lado estaría un agrupamiento que, al rechazar a las dos figuras detestables, expresarían una profunda contradicción de clase; una contradicción directa entre la clase obrera y la burguesía. Esto es un análisis bastante superficial que, como consecuencia, conduce a un grave error: creer que el sector opuesto a Benedetti y Laura tiene una estrategia distinta a la de Petro.

Afirma el editorial “…los representantes de la burguesía terminan aislando, y dejando en segundo plano a quienes vienen de la clase trabajadora y los sectores oprimidos, aunque se trate de la propia vicepresidenta. La realidad es que la conciliación de clases solo sirve a una clase: la burguesía.”

Tal parece, asunto bastante exagerado por decir lo menos, que Petro es un “representante de la burguesía”; pues es Petro quien ha llevado la voz cantante contra quienes alzaron su voz en contra de la presencia de Armando Benedetti y Laura Sarabia.

Mirando por el otro lado el editorial da a entender, sin afirmarlo categóricamente, que Susana Muhamad, Augusto Rodríguez, Gustavo Bolívar, Alexander López, Juan David Correa y todos aquellos que sienten asco por la presencia en el gabinete de Laura y Benedetti representan plenamente los intereses políticos estratégicos e inmediatos de la clase obrera y los sectores populares del país. Nada más errado. Quienes de este sector han renunciado en medio de la crisis afirman a voz en cuello que defienden el programa del gobierno de Petro; programa que poco o nada tiene que ver con un programa obrero.

¿Qué es el gobierno Petro?

Coincidimos parcialmente con el editorial en que en la sociedad capitalista “Los intereses de clase son antagónicos, y nada tienen que ver con explicaciones psicológicas o animadversiones personales; no existe ese mundo armónico donde podamos convivir y ser “multicolor” con la burguesía nacional e imperialista, las multinacionales expoliadoras, los asesinos de los 6402, los genocidas y los corruptos que se apropian del dinero público, gente que tortura a la niñera, etc.” y en que para Petro “En su mundo imaginario, es posible conciliar los intereses de explotadores y explotados, opresores y oprimidos, víctimas y victimarios, y lo demás es sectarismo.

¿Por qué parcialmente? Porque eso puede afirmarse respecto a los intereses de la burguesía enfrentados a los de la clase obrera. Pero no olviden, compañeros del PST-C que para el marxismo existe esa otra clase llamada pequeña burguesía, que ustedes ni una sola vez nombran en el editorial.

La pequeña burguesía y sus representantes políticos (léase en este caso todos los partidos del Pacto Histórico) consideran que sus intereses no son antagónicos con los de la burguesía. Es una clase que oscila, que unas veces –según el proceso social y político– se inclina hacia la clase obrera y otras hacia la burguesía.

Adicionalmente, no lo olviden tampoco compañeros, ni la burguesía ni la clase obrera son homogéneas. Igual sucede con la pequeña burguesía. A su interior existen sectores y luchas.

La única manera de comprender, desde el punto de vista del marxismo, las contradicciones, crisis y encrucijadas del gobierno Petro es ubicándolo como un gobierno que se sustenta, en lo fundamental, en fuerzas de la pequeña burguesía; tanto social como políticamente. Lo anterior no significa que no haya ganado respaldo y apoyo electoral en amplios sectores obreros y populares o que muchos de sus dirigentes no provengan socialmente de esos sectores. Pero como representantes políticos de la pequeña burguesía la enorme mayoría de ellos, al integrarse al régimen político, al ganar el control del gobierno, se han convertido más en agentes de políticas burguesas que en luchadores por la defensa de los intereses obreros y populares.

Luis García R.
Bogotá, 17 de febrero de 2025

El 23 de abril, refiriéndose a las marchas organizadas por la derecha dos días antes, en un extenso trino, el presidente Petro afirmó: “Abrimos nuestra mano al acuerdo, permitimos su libre expresión, sin gases, ni ojos destruidos, dispuestos a defender incluso a su líder de la justicia internacional, los invitamos a trabajar con nosotros la paz, los invitamos todos los días a discutir los proyectos de Ley.” (negritas del autor).

Es indudable que Petro se refiere, en lo que destacamos, al líder de las organizaciones políticas convocantes de las marchas del 21, al expresidente Álvaro Uribe Vélez.

6.402 se habrán removido en sus tumbas

Con dolor, hay que decir que la afirmación de Petro, su disposición a “defender” al “líder”, debe haber hecho remover en sus tumbas a las 6.402 víctimas de los falsos positivos; de la enorme mayoría de las cuales Uribe es, sin la menor duda, el responsable político. Él orientó la política de “seguridad democrática” que dio vía libre a las Fuerzas Armadas para ejecutar a esos miles de inocentes.

Además, si leyeron el trino y reflexionan sobre su significado, miles de familiares de esas víctimas habrán quedado estupefactos. Pensarían incluso que se trata de una falsedad o suplantación. Pero no es así. El trino es verdadero y Petro no ha salido a desmentirlo. Él está dispuesto a “defender” al “líder”. También cientos de miles, millones, que votaron a Petro, que han compartido muchas de sus propuestas, estarán sin saber qué decir. Durante años, en las calles, en múltiples manifestaciones, se ha clamado porque haya justicia, por castigo a los culpables. Y Petro lo que sale a decir es que está dispuesto a ser abogado de oficio, “dispuesto a defender” al principal culpable político de ese proceso.

Se impone una explicación

Todos los que durante años hemos luchado contra el asesino régimen político colombiano, contra el cual se alzó el M-19 en su momento, señalándolo como responsable de miles de atropellos, asesinatos y desapariciones, merecemos una explicación. Con muchísima mayor razón tienen derecho a exigirla quienes desde distintas organizaciones respaldan activamente al gobierno.

No se trata de una frase al pasar, un error de ortografía o redacción de los múltiples que comete Petro en sus trinos. Se trata de una afirmación que compromete el derecho inalienable a la justicia que tienen millones de víctimas en el país. Cualquier acusado (y Uribe es acusado por millones, así la justicia colombiana no lo haya encausado) tiene pleno derecho a un defensor. Pero acá no se trata de eso. Lo dramático, imposible de comprender, es que Petro se ofrezca como defensor de Uribe. Se bordea con este ofrecimiento la traición a la lucha por la verdad, la justicia y reparación desarrollada por millones.

¿Por qué de la justicia internacional?

Va tan lejos Petro que ofrece su defensa ante la “justicia internacional”. Petro sabe, igual que millones, que es bastante improbable que la corrupta justicia colombiana, controlada por los “poderes fácticos” que él denuncia, juzgue y condene a Uribe por sus responsabilidades políticas. Y él, Petro, que tanto confía y alaba a los organismos internacionales, bien sabe que esa es la última esperanza que le queda a muchos de quienes quieren ver procesado a Uribe por sus responsabilidades en esos crímenes.

¿Acaso, en las ya varias “tomadas de tinto” entre Petro y Uribe, ha estado este asunto sobre la mesa, exigiendo Uribe que el presidente Petro le brinde garantías de qué actitud asumiría ante la posibilidad de que los organismos internacionales inicien un proceso contra él? ¿Petro ha respondido que él estaría dispuesto a defenderlo?

Presidente Petro, haga honor a lo que usted reivindica como una profunda vocación democrática. No es su papel asumir la defensa de uno de los principales responsables políticos de los miles de atropellos, asesinatos, desapariciones, realizados en las últimas décadas por el Estado colombiano. Por el contrario, exija que la justicia los juzgue. Ellos mismos buscarán sus defensores; ese no es su papel.

Francisco García L.
Bogotá, 25 de abril de 2024

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“¡Ni guerra entre pueblos,
ni paz entre clases!”

[El pronunciamiento que reproducimos fue difundimos por Impulso Socialista y el Grupo de Trabajadores Socialistas en uno de los eventos del Festival Internacional de Poesía de Medellín; donde estaba invitado el poeta ruso Vadim Terekhin. La militancia de Vadin Terekhin a favor del nacionalismo ruso y su defensa de la agresión militar contra Ucrania ha sido pública. Ane un auditorio de cerca de 60 personas, él mismo grito vivas a Rusia, sin explicitar su silencio sobre la guerra. Una de las poetas participante mostró malestar ante el clima de guerra que vive la humanidad.]

Los trabajadores de Colombia hemos sufrido una guerra interna y el horror de las masacres más continúas en el siglo XX. Hemos resistido y confrontado un régimen odioso y de injerencia imperialista de EEUU. Lo que nos da pleno derecho para rechazar toda injerencia de un país como Rusia contra el pueblo ucraniano.

La siguiente definición la retoma la resolución de la Liga Internacional Socialista en su 2º Congreso:

“Los análisis de Lenin sobre las guerras entre naciones siempre comenzaban y terminaban con el análisis de qué camino fortalecería o debilitaría el movimiento internacional de la clase obrera. Es muy importante destacar que Lenin diferenciaba claramente entre las «naciones opresoras» y las «naciones oprimidas». Él entendía que cuando los trabajadores en países opresores se ponen del lado de su propia clase gobernante contra los pueblos que conquistan o de alguna manera oprimen, eso debilita el movimiento obrero internacional. Simplemente porque esto divide a los trabajadores de diferentes países entre sí cuando sus intereses de clase son comunes. Las invasiones imperialistas sólo son beneficiosas para la clase gobernante de los países opresores. Por lo tanto, cuando los trabajadores de los países opresores apoyan una invasión imperialista van en contra de sus intereses por dos razones: 1) ayudan a fortalecer a su propio enemigo de clase en casa; 2) siembran desconfianza y división entre sus hermanos de clase del país invadido.

El derecho de las naciones oprimidas a la autodeterminación debe incluir su derecho a resistir la invasión imperialista de cualquier manera que elijan. De hecho, ha sido esa fuerte resistencia la que viene haciendo muy difícil los planes militares de Putin dentro de Ucrania. De nuevo, se trata de la clase obrera. Apoyar el derecho de los ucranianos comunes a resistir la invasión rusa no significa apoyo político a la clase gobernante de Ucrania en contra de la clase gobernante rusa.

La invasión de Ucrania por parte de Putin solo ha fortalecido la posición debilitada de la OTAN a escala global y le ha dado la justificación para una mayor expansión. También le ha brindado al régimen de Zelensky una brillante oportunidad para implementar todo tipo de políticas antidemocráticas y contra la clase trabajadora que deben ser resistidas y combatidas con toda la fuerza de la solidaridad de clase y el programa socialista.”*

¡Luchemos junto a nuestra clase por un nuevo mundo!

*https://lis-isl.org/2023/03/14/2-congreso-de-la-lis-aspectos-claves-del-analisis-y-la-politica-marxista-frente-a-la-agresion-imperialista-de-rusia-contra-ucrania-y-a-la-politica-imperialista-de-la-

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Crítica al voto crítico al Pacto Histórico

Para la primera vuelta presidencial, el 29 de mayo, la suerte está echada. Como mínimo, Gustavo Petro será el ganador. Tampoco se puede descartar, aunque menos posible, que supere el 50% de los votos válidos y se convierta ese mismo día en el sucesor de Iván Duque desde el 7 de agosto. Solo hechos súbitos –muy difíciles de prever– podrían modificar la dinámica actual; corroborada por todas las encuestas y por el sentimiento masivo que existe entre millones de votantes.

Los pronósticos sobre una probable segunda vuelta el 19 de junio son más complejos; así Petro mantenga ventaja. Todo dependerá de los apresurados acuerdos y alianzas que se realicen y de los ajustes programáticos que motiven a franjas de electores que hayan votado por los perdedores a desplazarse en uno u otro sentido.

Lo que es cierto es que un triunfo del Pacto Histórico y un gobierno presidido por Petro significará una modificación de marca mayor en el proceso político del país. Por lo anterior, es de enorme importancia analizar críticamente las posiciones que respecto a su campaña han adoptado organizaciones que se reclaman de las luchas de los trabajadores y sectores populares, incluso revolucionarias; así todas estas últimas sean marginales. En sus posiciones actuales se prefiguran las que llegarían a adoptar ante ese gobierno.

“Un listado de reformas”

Discrepando de la posición adoptada por el Grupo de Trabajadores e Impulso Socialista de llamar a votar en blanco en la primera vuelta (ver www.eltrabajadorsocialista.org) un revolucionario, con experiencia de décadas, nos hizo llegar el siguiente comentario:

Creo que este párrafo lo explica muy bien: «Es importante analizarlo en detalle [el programa del PH] para verificar que se trata solo de un listado de reformas, la mayoría de ellas imposibles de aplicar sin enfrentar con la movilización social a los dueños del poder económico y político.» Efectivamente de eso se trata. Y es por ello que en la actual situación de la lucha de clases abierta con el paro y las movilizaciones, es necesario generar las mejores condiciones posibles para que esas movilizaciones y esas luchas se den. Un posible gobierno del Pacto Histórico generaría esas mejores condiciones para la lucha. A muchos sectores sociales en pie de lucha no les gusta Petro y su programa. Muchos simpatizan con Francia Márquez por su carácter de luchadora y lo que representa. Pero lo que lleva a esos sectores a apoyar al Pacto Histórico es justamente que ven en un posible gobierno del PH en primer lugar la posibilidad de asestarle un golpe contundente, aunque no definitivo, al régimen uribista. Y en segundo lugar a crear mejores condiciones para continuar la lucha. En ese camino nuestro deber es acompañarlos críticamente, es decir denunciando el carácter reformista del programa del PH rechazando sus alianzas con sectores burgueses. Un fraternal saludo.”[1] (negritas nuestras).

Por su parte, el Partido Socialista de los Trabajadores (PST-C), en texto firmado por su Comité Ejecutivo, a pesar de afirmar que “…señalamos con claridad que no es con su programa reformista de capitalismo humano ni con compromisos políticos con los empresarios, sus partidos y sus políticos que se va a lograr el cambio.” Y que “Esos compromisos [con la burguesía que apoya a Petro] solo llevan a un gobierno de colaboración de clases, donde se privilegian los intereses de la clase dominante sobre las necesidades y expectativas de los trabajadores y los pobres, como ha pasado en América Latina con los mal llamados gobiernos alternativos.” Concluye que “…ante la ausencia de una clara candidatura de los trabajadores, independiente de la burguesía, llamamos al voto crítico por la candidatura de Gustavo Petro y Francia Márquez.”[2] (negritas nuestras)

Quienes llaman a respaldar a Petro en primera vuelta, criticando su programa (“listado de reformas”) y sus acuerdos con sectores burgueses que “solo llevan a un gobierno de colaboración de clases, donde se privilegian los intereses de la clase dominante sobre las necesidades y expectativas de los trabajadores y los pobres”, toman como elemento decisivo de su definición las “ilusiones” o “expectativas” de millones de trabajadores y que bajo un posible gobierno de Petro habrá mejores condiciones para “continuar la lucha”.

¿Dejarse arrastrar por la corriente?

Por supuesto que al definir una táctica es necesario tomar en consideración, entre múltiples factores, las ilusiones o expectativas de los trabajadores. Pero adoptar ese como criterio decisivo y determinante, más aún para unas elecciones burguesas, muestra un abandono del papel fundamental de una organización revolucionaria de presentar a los trabajadores, hasta donde le sea posible, alternativas que les permitan mantener el principio básico y fundamental de su accionar contra la burguesía: solo confiar en sus propias fuerzas, no confiar en las organizaciones políticas de la burguesía. En la batalla política contra la burguesía se trata de no entregar en acuerdos y alianzas con sectores burgueses el bien más preciado que pueden tener los trabajadores revolucionarios: su independencia política de clase.

En estas elecciones, por “la ausencia de una clara candidatura de los trabajadores, independiente de la burguesía” hay que señalar como responsable, en primer lugar, al régimen político antidemocrático, con una legislación electoral profundamente reaccionaria. Pero a la vez, señalar a las fuerzas reformistas que con su voto (Petro) respaldaron esa legislación de umbrales y miles de firmas de requisito. Y esa “ausencia”, impuesta por el régimen y los reformistas que avalan su legislación electoral, no tiene por qué llevar a someterse a la corriente, a dejarse arrastrar por ella, negándose a levantar una opción concreta más allá de la defensa propagandística del programa.

Si de defensa propagandística del programa se trata, como lo hace el PST-C, hay que tomar muy en consideración que en una primera vuelta ese debe ser el elemento central definitorio, haya o no una candidatura de clase por la cual se pueda llamar a votar. El que no haya esa candidatura no puede llevar a los revolucionarios a entregarse en brazos de las propuestas de colaboración y conciliación de clases que, bien lo sabemos, no dudarán en reprimir y aplicar políticas contra los trabajadores cuando ellos se movilicen por sus reivindicaciones.

La lucha por libertades democráticas

Somos defensores y luchadores por las más amplias libertades democráticas. Pero estas, ante todo, se conquistan con la propia lucha y la movilización y nunca han sido una dádiva de los gobiernos de colaboración de clases.

Bajo los gobiernos de colaboración de clases solo hay mayores libertades democráticas si una franja del movimiento de masas rompe políticamente con ese gobierno, enfrenta sus políticas, defiende su independencia. En esa ecuación lo decisivo no es la verborrea democrática de la que algunos de esos gobiernos hacen alarde para intentar controlar mejor el proceso de movilización independiente de los trabajadores; no para fomentarlo.

Las mayores o mejores condiciones democráticas que, como expectativa o ilusión, podrían existir bajo un gobierno de tipo Petro (de colaboración de clases) no dependerán, en lo fundamental, de ese gobierno. Dependerán de si los trabajadores, con una dirección política propia, independiente de ese gobierno y de los partidos que lo respalden, están dispuestos a movilizarse por sus reivindicaciones y en esa movilización desnudar el carácter de ese gobierno que, ante todo y sobre todo, como todo gobierno burgués que será, defenderá en última instancia los intereses de la burguesía.

El Comité Nacional de Paro y Petro actuaron en común para desmontar el Paro Nacional

El PST-C, en la declaración de su Comité Ejecutivo ya indicada, refiriéndose al proceso del Paro Nacional del 2021, señala que “..la política traidora y conciliadora de la burocracia representada en el Comité Nacional de Paro, junto a la feroz represión de la Policía y el paramilitarismo lograron sofocar temporalmente la lucha callejera, transfiriendo las expectativas de cambio y las reivindicaciones concretas hacia el distorsionado terreno electoral.

Lo anterior es correcto, pero no suficiente. Esa “política traidora” fue la política de Petro y los partidos del Pacto Histórico, que cuando en las calles comenzaba a tomar fuerza la consigna ¡Abajo Duque! se opusieron. Señalaron, en palabras de Petro, que Duque tenía que terminar su período, es decir, se negaron a plantear una perspectiva de derribar al gobierno y a su régimen.

¿Por qué ahora entonces llamar a “apoyar críticamente” a quienes levantaron una “política traidora”? ¿Solo porque miles de trabajadores, por la ausencia de una dirección revolucionaria, no percibieron con claridad esa traición? Quién levanta una política traidora es un traidor. ¿Merece el apoyo “crítico” electoral cuando traicionó la movilización?

Entre Francia y Petro hay unidad

El PST-C concentra sus “críticas” en Petro, diferenciándolo de la totalidad del Pacto Histórico y de su fórmula vicepresidencial Francia Márquez. Intenta así esconder su abandono de la independencia de clase. Trata de presentar su política como de respaldo a Francia y no a Petro; catalogando a Francia como una luchadora social independiente en la cual se cristalizarían las ansias de cambio y renovación.

Ha corrido mucha agua bajo los puentes, siempre corre. La Francia Márquez de hoy no es la misma de hace meses o años. Ella está en el proceso que, lamentablemente, sufren muchos luchadores: ante la debilidad de las opciones revolucionarias son cooptados por las grandes organizaciones reformistas o burguesas.

El fracaso de Francia para presentar una candidatura independiente, al no haber logrado miles de firmas que el régimen exige, la llevó a caer en brazos de una organización reformista hasta la médula, el Polo Democrático, que juega un papel decisivo en la conducción burocrática de las organizaciones sindicales y de masas del país.

El respeto que merece la trayectoria anterior de Francia no tiene por qué llevar a los revolucionarios a ocultar o endiosar el papel actual que cumple: ala de “izquierda” o “plebeya” de un acuerdo de colaboración de clases con sectores muy podridos de la burguesía. Tan podridos que el mismo PST-C, a pesar de haber llamado a participar en la consulta inter-partidaria del Pacto Histórico respaldando a Francia, se abstuvo de llamar a votar por su lista para Congreso.

¿Cambio de régimen a la vista?

Para concluir, dejo planteado un tema que merece ser tratado in extenso. Me refiero a la importancia que podría tener un gobierno de Petro respecto a las características del régimen político. Es lógico que todo cambio de gobierno implica mayores o menores modificaciones a las relaciones entre las múltiples instituciones que conforman el régimen. ¿De qué trascendencia serán esas modificaciones en un posible gobierno de Petro? ¿Significará el final del denominado régimen uribista?

Muchos de quienes respaldan al Pacto Histórico (Petro-Francia), críticamente o no, tragándose todos los sapos que eso significa, le apuestan a que un gobierno Petro abrirá las puertas de profundos cambios democráticos en el régimen actual. Como mínimo, dudamos de esa profundidad. La profundidad de los cambios del régimen está determinada por la extensión, masividad y radicalidad de la lucha de clases y la movilización directa de los trabajadores. Y respecto a la movilización directa, los gobiernos de colaboración de clases y las organizaciones que los respaldan siempre actúan en contra, con múltiples mecanismos incluidos los represivos. Y quienes decidan impulsar la movilización y lucha directa, independiente, de los trabajadores por la defensa de sus derechos y reivindicaciones tendrán que romper más temprano que tarde con ese, “su gobierno”, al cual ayudaron a elegir –así fuese críticamente.

J. Rojas
Bogotá, 19 de mayo de 2022


[1] Comentario privado, que el autor acepta se publique en su totalidad manteniendo reserva de su nombre.

[2] http://www.magazine.pstcolombia.org/2022/04/contra-el-regimen-corrupto-de-hambre-y-represion-vote-critico-por-petro-y-francia/

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El miserable papel del CC del Partido
Comunista de Colombia ante Ucrania

Limpiar la sangre a Putin

El 9 de marzo, en el enlace bit.ly/3pOJfe3, el Partido Comunista Colombiano (PCC) divulgó una Declaración de su Comité Central  titulada “El conflicto Rusia, Ucrania y los Estados Unidos-OTAN requiere una solución mediante el diálogo”.

Reconocemos que entre la militancia de base del PCC y los activistas de sectores sociales que siguen algunas de sus orientaciones políticas hay compañeros honestos, luchadores, que desean profundas transformaciones sociales en el país y el mundo. Algunos incluso consideran que la lucha política actual, inmediata, no debe orientarse sólo por la consecución de unas cuántas reformas al podrido sistema capitalista, como propone el Pacto Histórico del cual participa el PCC. No es con ellos con quienes discrepamos; con ellos queremos dialogar. Nuestro llamado es a que reflexionen sobre las posiciones que enarbola su dirección; que nada tienen que ver, en el caso de Ucrania, con los postulados “comunistas” que dice reivindicar (hasta en su nombre) ese partido.

Lo primero es llamar las cosas por su nombre. En el caso de Ucrania, desde hace ya 15 días, no estamos ante un “conflicto”, estamos ante una invasión que deja miles de muertos; muchos de ellos civiles, trabajadores, mujeres, niños, ancianos y millones de desplazados.

Por eso, el solo titular de la declaración es engañoso, intenta tapar el sol con un dedo; remitiendo una situación concreta a problemas globales. Ante la invasión de un país poderosísimo como Rusia a una nación débil (así su gobierno actual sea burgués de derecha, como Ucrania) hay que tomar partido y decir con claridad: ¡No a la invasión! El CC del PCC no lo hace, encubriendo al principal e inmediato responsable del baño de sangre que sufre Ucrania: Putin y el régimen ruso; gobierno y régimen de un país que reconocen como capitalista.

¿Cuál antimperialismo?

La declaración muestra su verdadero carácter de lavado de la sangre que cubre a Putin cuando afirma que “Rusia no es un país socialista pero el acorralamiento desde occidente, el concepto de defensa de su inmenso territorio, de sus riquezas codiciadas por el capital transnacional y de su derecho a vivir en paz se expresan en las posiciones antimperialistas de su gobierno y sus esfuerzos por el diálogo, las vías diplomáticas y el respeto de los acuerdos.” ¿Cuándo las “posiciones antimperialistas” de un gobierno se traducen invadiendo a otro país, enormemente más débil? Eso solo cabe en el engaño que trata de vender el CC del PCC a sus bases y simpatizantes.

Ante la tragedia que para millones de ucranianos significa la actual invasión el CC del PCC solo “hace pública su preocupación”. Es cierto que va un poco más allá de Petro que ha tenido el desparpajo de afirmar que “qué Ucrania ni qué ocho cuartos”; pero la importancia que concede al asunto solo llega hasta la “preocupación”.

El resto de la Declaración del CC del PCC se dedica a hacer un recuento de los forcejeos económicos, políticos o militares que han existido entre el imperialismo (norteamericano y europeo) y Rusia luego de la restauración capitalista en Rusia; reseñando a la vez las tropelías, invasiones y agresiones de Estados Unidos con sus socios de la OTAN contra otros pueblos. Pero ese recuento, indiscutible, está solo al servicio de justificar la acción de Putin. No está al servicio de levantar una política independiente, revolucionaria, realmente “comunista” ante los enfrentamientos de los gobiernos burgueses de las grandes potencias.

La política internacional del PCC es concordante y muy similar a la de los Partidos Comunistas de Argentina, Cuba, Nicaragua, entre otros. Consideran que, en la arena internacional, entre los estados burgueses y en especial entre las grandes potencias capitalistas hay dos campos. Uno, “progresivo”, representado por Rusia, China e Irán, entre otros; el otro, representado por Estados Unidos, sus aliados europeos y Australia. Es la llamada lógica campista, que abandona el criterio de clase que señala a unos y otros, por ser gobiernos burgueses de estados capitalistas, como enemigos de los trabajadores a los cuales hay que combatir y enfrentar.

La abyección política del CC del PCC llega al límite y queda totalmente al descubierto cuando, al final de su declaración, exigen la “libertad de los jóvenes comunistas presos por el régimen títere de Ucrania” pero guardan silencio ante los miles de detenidos por Putin por protestar contra la invasión.

Antonio Pérez G.
Bogotá, 10 de marzo de 2022

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Polémica electoral con el PST-C

Una importante diferencia
¿Participar, de hecho, del Pacto Histórico?

La polémica pública entre organizaciones revolucionarias es una escuela invaluable para la formación de los militantes críticos que requiere el desarrollo de un partido que, con sólidos criterios de clase, se postule como dirección de las luchas de la clase obrera y los millones de explotados y oprimidos.

Para el proceso hoy en curso en Colombia, la táctica electoral definida por el Comité Ejecutivo del Partido Socialista de los Trabajadores, según el texto titulado Voto crítico por Francia Márquez en apoyo a las luchas sociales y contra los pactos burgueses[1] comienza a abandonar, objetivamente, un criterio esencial de la participación de una organización revolucionaria en unas elecciones burguesas: la independencia de clase.

¿En qué consiste la independencia de clase?

En palabras simples, que el partido revolucionario dice con plena y absoluta claridad a los trabajadores que, al igual que en la fábrica, en el país los intereses de los patronos (empresarios) son distintos y antagónicos con los intereses del obrero, los explotados y oprimidos. Por tanto, que en la política nacional (en este caso en las elecciones) los representantes y voceros políticos de los patrones y quienes presentan programas que defienden los intereses de los mismos –y se unen con ellos para defender esos programas– no deben ser respaldados.

Así, según las circunstancias concretas de cada momento y país, el partido revolucionario debe formular sus tácticas y presentar su política con absoluta independencia y claridad para contribuir a esa delimitación y diferenciación política.

En el marco de la crisis de dirección revolucionaria que viven los trabajadores del país y el mundo, expresada en Colombia en la existencia de pequeñas y débiles agrupaciones trotskistas, con poca capacidad de incidir en el movimiento de masas, toda táctica debe tener como objetivo fundamental construir, fortalecer y avanzar en la construcción de un fuerte partido revolucionario, para superar esa crisis.

Las tácticas erradas, por novedosas o impactantes que puedan parecer en un primer momento, en lugar de fortaleza generan, tarde o temprano, debilidad. Más aún cuando en ellas se ponen en cuestión principios fundamentales como el que señalamos. Y, desde una posición revolucionaria, que reconocemos aún en el PST-C, no somos indiferentes a la debilidad de las organizaciones de los trabajadores. Por eso, consideramos una obligación la polémica abierta, pero fraternal.

¿A dónde lleva el “voto crítico” a Francia Márquez?

Lamentablemente, hoy por hoy, Francia Márquez M. hace parte y campaña dentro del Pacto Histórico. En ningún sentido cuestionamos su carácter de luchadora, digna representante de comunidades negras, mujer. Bien podría convertirse en una excelente candidata presidencial encarnando las ansias y el sentir de millones en el país, levantando un programa electoral revolucionario.

Pero Francia, hoy por hoy, no es una candidata presidencial que levante una propuesta de independencia de clase. Públicamente ha declarado someterse a una consulta con los demás candidatos de ese Pacto, burgueses incluidos, respetando el resultado.

El “voto crítico” por Francia Márquez que definió el Comité Ejecutivo del PST-C significa que votarán (críticamente) por Francia en la consulta del Pacto Histórico. Es decir, objetivamente, han decidido ser parte de ese Pacto, al participar en las decisiones del mismo; así digan lo contrario, cuando afirman en la Declaración que el PST-C “ha decidido no participar en el Pacto Histórico”.

Al hacerse partícipes de la contienda por la definición de la fórmula presidencial entre los precandidatos del Pacto, incluidos los burgueses allí presentes, terminan integrándose, “críticamente” al mismo. ¿Acatarán entonces su resultado, llamando a votar, por ejemplo, “críticamente” en la presidencial por una fórmula Roy Barreras-Petro (improbable, pero no imposible)? ¿O solo acatarán “críticamente” si Francia gana la postulación para presidente, independiente de quien sea el segundo (vice), Roy Barreras, Alfredo  Saade –el pastor cristiano–, Luis Fernando Velasco –el liberal recién llegado al Pacto Histórico– o Petro?

El “voto crítico” en una consulta inter-partidaria pública, abierta, (como la que parece realizará el Pacto Histórico en las parlamentarias del 13 de marzo y en la que participará Francia) promovido por una organización que no es parte de ese acuerdo, es una fórmula bastante arrevesada, por decir lo menos. ¿Participarán, abierta o veladamente, otras fuerzas burguesas en esa consulta, respaldando a otros pre-candidatos?

En regímenes tan reaccionarios como el colombiano, donde se impide que múltiples organizaciones políticas puedan presentar sus propios candidatos y promover sus programas, el “voto crítico” puede considerarse una táctica válida, que no rompe por sí los principios, siempre y cuando se emita por un candidato que no tenga acuerdos políticos expresos por sectores burgueses; criticando aspectos o la totalidad de su programa.

El anterior no este el caso del “voto crítico” que definió el Comité Ejecutivo del PST-C. Francia no es candidata presidencial, es sólo una pre-candidata, partícipe (hoy) de una coalición con sectores burgueses y dispuesta a someterse a las decisiones de una consulta. Al decidir participar en dicha consulta el PST-C se hace, repetimos, objetivamente, parte del Pacto Histórico.

¡En tremenda confusión y galimatías ha sumergido el Comité Ejecutivo a la militancia del PST-C con su “voto crítico a Francia”!

Otra táctica es posible

En el Pacto Histórico, tal como lo señala la Declaración, “no hay independencia de clase, es decir, en el que se pretende hacer acuerdos con sectores burgueses cuando los intereses son contradictorios”. Solo precisamos al Comité Ejecutivo: no es que se pretenda hacer acuerdos, el Pacto Histórico es un acuerdo con sectores burgueses.

Es cierto que la caracterización no determina por sí misma la táctica. En las elecciones los revolucionarios debemos dar una batalla por ganar la conciencia de centenares de luchadores que, en la movilización directa, han enfrentado al régimen y al gobierno en los diversos episodios de los últimos años; en especial durante el pasado paro nacional iniciado el 28 de abril del 2021. Debemos luchar porque esa lucha y movilización directas, que son las fundamentales, se expresen también en lo electoral, así ese sea el terreno de la burguesía.

En las anteriores elecciones presidenciales la candidatura Gustavo Petro, que no tuvo un acuerdo político expreso y público con sectores burgueses, capitalizó el descontento social existente y por eso logró pasar a segunda vuelta. Pero, para las elecciones del 2022, Petro “ajustó su política”, orientándose decididamente hacia la derecha; a realizar pactos y acuerdos con sectores burgueses. Esa es la razón de fondo del Pacto Histórico.

Durante el paro nacional, en el momento máximo de cuestionamiento y crisis del gobierno de Duque, Petro hizo un llamado abierto de respaldo a que Duque finalizase su período; desconociendo el sentimiento que cogía fuerza en las calles de ¡Abajo Duque!

Está claro que, por su trayectoria de lucha y diversas características, Francia Márquez podría ser una excelente candidata presidencial, adoptando un programa revolucionario; mereciendo el apoyo de los socialistas revolucionarios. Pero para hacerlo es necesario que rompa con el Pacto Histórico. A eso hay que llamarla. No basta que “gane” la consulta inter-partidaria pues amarrada al Pacto Histórico, a su programa reformista, liberal, de defensa del capitalismo y a las fracciones burguesas en él participantes, su fuerza y posibilidades se diluyen totalmente.

Esa otra táctica, bien distinta al “voto crítico” es la que actualmente levantan en común el Grupo de Trabajadores Socialistas e Impulso Socialista, dos organizaciones que, igual que el PST-C, se reclaman trotskistas, internacionalistas. En Carta Abierta a Francia Márquez[2], que buscan sea respaldada por muchos trabajadores, dirigentes sindicales y activistas, le proponen que se postule como una candidata independiente, por fuera del marco, programa y alianzas del Pacto Histórico. La diferencia entre ambas tácticas no es minúscula. Está en juego el punto esencial programático de la independencia de clase.

Los revolucionarios serios siempre estamos dispuestos a corregir nuestros errores. El Comité Ejecutivo del PST, o su Comité Central, aún están a tiempo de modificar su orientación y sumarse a la campaña propuesta por el GTS e Impulso Socialista con la Carta Abierta a Francia; cuentan en sus filas con destacados dirigentes obreros que tienen la obligación de educar en la independencia de clase a sus compañeros de lucha. Es un llamado fraternal.

J. Rojas
Bogotá, 23 de noviembre de 2021


[1] Ver http://www.magazine.pstcolombia.org/2021/11/voto-critico-por-francia-marquez-en-apoyo-a-las-luchas-sociales-y-contra-los-pactos-con-burgueses/ que denominaremos la Declaración.

[2] Ver: www.eltrabajadorsocialista.org.