Segunda vuelta presidencial
¡Feria de alborotadores, payasos, acróbatas y contorsionistas!

En las dos semanas transcurridas, de las tres previstas para el debate de segunda vuelta, hemos vivido cada día una función de circo o feria callejera diferente; unas veces grotesca, algunas repugnante, otras cantinflesca. ¡Es la feria de la democracia burguesa en todo su esplendor!
¡Al ruedo el alborotador!
El 31 de mayo, tan pronto se conoció la derrota de Iván Cepeda en primera vuelta, antes que el propio candidato, saltó a la pista del circo Petro el alborotador. Gritó en forma desaforada (con largos trinos en X) que estábamos ante el más grande fraude electoral en décadas en el país. En sus delirios de revivir el M-19 pensó que volvíamos a 1970, cuando el gran fraude del enano Lleras contra el exdictador Rojas dio vida al movimiento que tanto añora. Historia que seguro le contaron, pues en ese momento tenía escasos 10 años.
El alborotador siempre llama la atención; esa es la especialidad de Petro. El alborotador casi siempre destruye la fiesta o arma el caos en el sepelio; cuando llega borracho a llorar sobre el cajón del muerto para luego gritar a voz en cuello que se fue sin pagar lo que le debía.
Para la función de esa noche Petro se había preparado durante semanas; señalando una y otra vez que habría fraude. Cubría así el flanco a las alas más beligerantes de la campaña de su candidato ante la posibilidad de una derrota; mientras por parte de la misma campaña se vendía la idea de una victoria incuestionable en primera vuelta.
Como siempre, el alborotador llamó la atención. La noticia circuló a la velocidad de las redes y hasta el propio candidato Cepeda, poco precavido a pesar de conocer bien al alborotador, compró el cuento. ¡Grave error! Incapaz de presentar pruebas sólidas el alborotador quedó solo, su séquito de aplausos se hizo a un lado y en menos de 24 horas el candidato tomó distancia.
¡Que salgan los payasos!
La función de los payasos tenía como centro la disputa por un trapo. ¿Quién puede usar el trapo? ¿Se puede usar el trapo en una campaña? ¿Por qué se apoderan del trapo que “todo el pueblo adora”? ¡Ese trapo no es de ustedes! ¡Ustedes usan el trapo chiviado y no el de medio millón de pesos! Fue Iván, intentando reivindicar la “patria”, quien dio inició la función de los payasos. Parece que olvidó hace tiempo la famosa frasecita –aprendida en su juventud– que afirma “los proletarios no tienen patria”. Proclamaba necesaria la “unidad nacional” alrededor del trapo y que los millones que apoyan a Abelardo no se apoderaran de él. ¡Otra metida de pata!
La disputa, luego se supo, venía desde antes. En realidad, se trataba de dos trapos. Uno, denominado “símbolo nacional”, expresión de la “unidad de la nación” (que está más dividida que nunca). El Consejo Nacional Electoral, meses atrás, había autorizado que la campaña que se apoderó del trapo –en realidad uno que lo semeja, aunque no idéntico– lo utilizara. Pero un abogaducho, de los miles y miles que desean pantalla, presentó demanda. Y los jueces, esos señores que se dicen tan serios y respetables, se integraron a la función de los payasos. Fallos de aplicación inmediata decretaron que no se podía usar el trapo (ninguno de los dos). Fallo judicial tan fácil de aplicar como el decreto famoso del alcalde de pueblo que, para las fiestas municipales, para halagar a la población, decidió hacer un gran asado y decretó “¡mátese media vaca!”, porque el exiguo presupuesto no le alcanzaba para más.
¡Señores, vienen los acróbatas!
Acróbatas de los mejores del mundo. ¡El circo de los Hermanos Gasca se quedó en pañales! Se trata de los acróbatas de la política que proclaman a voz en cuello: “¡Estos son mis principios! Si no les gustan, ¡tengo otros!” ¿Cuáles necesita?
El objetivo es ganar la atención, los aplausos y, por supuesto, el voto de las graderías que en la primera vuelta no tomaron partido por ninguno de los “gladiadores” que quedaron en la arena luego del 31 de mayo. En un salto en apariencia mortal –la cuerda que la sostiene no es visible para la mayoría– la Paloma entregó sus principios al Tigre en forma amorosa y pacífica; dejando perplejo a su acompañante Juan Daniel. La verdad de la historia, el Tigre se la había devorado en los días previos. La acrobacia era solo para entretener al público.
Para tranquilizar a algunos asustados con su ferocidad, el Tigre retrocedió un poco a su madriguera, delegando parte de su papel a su ayudante de cabecera; un señor de apariencia más tranquila y más sereno.
En la otra esquina, pues acá se combinan los boxeadores con los acróbatas, Petro el alborotador anunció que saltaría a la lona para ayudar a su pupilo a ganar la pelea. Acrobacias de quienes dicen respetar todas las reglas del juego (él tiene prohibido respaldar a cualquiera de los contrincantes) pero se las saltan a diario. Similares saltos mortales sobre la “ley” se ven en la otra esquina, que proclama respetar la “ley y el orden” pero dice a voz en cuello que no acatarán decisiones judiciales.
Algunos dicen: ¡No nos gusta la Constituyente! Se les responde: –¡Señores, suspendemos ese embeleco! (Todo lo que se suspende se puede reiniciar, se dice en voz baja). Otros señalan: ¿Cómo, van a bajar el salario? Eso generará enorme conflicto. Se les responde: ¡Mentira! No lo vamos a bajar. (En voz baja se dice: vamos es a dejar sin salario a miles que despediremos para achicar el estado). Son las acrobacias para ganar el favor del público. Ahí todo vale, los principios y programas se modifican y cambian según convenga.
¡Último episodio de la noche: la contorsionista!
Perdón, desde el más solemne salón del planeta, en la ONU, hablando para el mundo entero al que intenta salvar del cambio climático, Petro aclara que hubo en error en el libreto. Que la función no es la de una contorsionista sino la de una extorsionista.
De extorsionistas está repleto el país. Hay miles en las cárceles, capturados por extorsión y desde allí continúan extorsionando. Hay miles en ciudades y campos, que cobran al tendero, al panadero, al pequeño agricultor, amenazándolo en diversas formas si no entrega lo que se le solicita.
La contorsionista (disculpen de nuevo, extorsionista), que pertenece al partido del presidente y el candidato Iván, había estado dormida durante meses, igual que sus compañeros de la Comisión de Absoluciones de la Cámara, la cual preside. Durante su profundo sueño se acumularon decenas de denuncias sobre la participación en política del alborotador, lo cual sería motivo para iniciar un juicio.
En forma súbita, cuando el Procurador los amenazó con sancionarlos si no salen a la función, ella saltó de la cama y produjo el hecho más espectacular de la historia política del país, con el cual pasará a la historia, yendo del anonimato al desprestigio. ¡Suspendió en forma súbita, fulminante, sin juicio, al excelentísimo señor presidente de la República!
Final de función de infarto en el circo de la segunda semana del debate de segunda vuelta. La extorsionista, en 24 horas, fue suspendida de su función parlamentaria hasta que se le acabe el período. Y se rumora que podría ir a la cárcel. Gran enigma. ¿El alborotador saldrá a protestar por la suspensión de la extorsionista que lo suspendió? Él siempre ha proclamado que la Procuraduría no puede sancionar a funcionarios de elección popular. ¿Mantendrá sus principios? ¿O tiene otros, si le conviene? ¡Pronto lo sabremos! Asista a las próximas funciones.
Mario Moreno C.
Medellín, 12 de junio de 2026
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PETRUMPISMO

Algunos pensaban que
se iban a liar a trompadas
el Jaguar del Amazonas
y Águila de cresta blanca.
Pero no pasó a mayores
la cita en la Casa Blanca;
intercambiaron regalos
y se juraron amores.
El mono estiró la mano
para sobar al jaguar
y éste, en lugar de morder
se puso a ronronear.
¿En qué momento ocurrió
esta extraña conversión?
Según Petro las disputas
eran sólo confusión
porque Donald no sabía
que había fumigación
que envenena a los pobres
junto con la plantación.
Olvidaron a Maduro
que se pudre aún en prisión,
ni hablaron de pescadores
que mueren por explosión
de misiles en el mar
que lanza el gringo ladrón.
Petro ofreció perseguir
también a la oposición
de guerrillas y de narcos
que se dan sin ton ni son,
plomo que sólo hace daño
a toda la población.
Al final de la visita
Donald dijo: » fue un honor»
negociar con este Petro
el petróleo del vecino
y también su sumisión
al plan que MAGA decida
para toda la región.
Hoy Bolívar se revuelca
en su tumba con dolor
y sabe que su uniforme
le queda grande a un güevón.
Carcoma
Bogotá, 5 de febrero de 2026
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La historia se repite…
…a veces como tragedia
y en otras ocasiones como farsa
A propósito de los acontecimientos políticos, económicos y sociales colombianos reproducimos algunas caricaturas del español Manuel Fontdevila, publicadas originalmente en el diario Público, y recopiladas en el libro ¡Esto es importantísimo! en 2012. Parecieran reflejar nuestra realidad. Es que el capitalismo, así se disfrace de «humano», es igual de antisocial en todas partes del mundo.



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Bolívar soy yo

Dicen que hubo un aquelarre
en Palacio de Nariño
y que brujas desmechadas
estaban comiendo un niño.
El niño se defendía
haciendo una pataleta
y las insultaba a todas
soplando con su trompeta.
También estaban presentes
duendes de todo pelaje
y un diablo que bien callado
se acomodaba en su traje.
Pero el niño se encrespaba
ante cualquier alarido
que le espetaban las brujas
al diablito consentido.
Francia toda compungida
dijo que estaba ignorada
y Susana malherida
a Armando lo señalaba.
Rojas presentó renuncia
y otros están en la cola
pero lo piensan dos veces
en medio de la batahola.
El niño los regañaba
pues todos eran culpables
de que no pasara nada
en medio del aquelarre.
La gente que los miraba
enfrente de la TV
no estaba entendiendo nada
y preguntaban: ¿qué fue?
Pues después de tanto azufre
todo seguiría igual
las promesas incumplidas
y mucha desigualdad.
Ahora durante la noche
en Palacio de Nariño
anda enfundado en su traje
haciendo rabieta el niño.
Blande con mucho aspaviento
una espada de madera
gritando a los cuatro vientos
¡A la carga, a la guerra!
Dicen que el niño es Bolívar
pero que nadie le cree
y que busca a Manuelita
para que ahora lo consuele.
“¡Ay, qué lástima mi niño!
Cómase su arroz con coco
y deje quieta esa espada
antes que se vuelva loco.”
Carcoma
Febrero 9 de 2024
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El Rey León enjaulado

El presidente da muestras de sentirse acorralado y estar desesperado. Parece un león enjaulado tras los barrotes del régimen político –las instituciones que él dice respetar y defender. Se debate con furia contenida contra el domador que le lanza latigazos, recordándole su deber de someterse a las reglas del circo. El papel de domador lo asumen la Procuraduría, la Fiscalía, las Cortes, la oposición parlamentaria, los medios, los gremios. El león, Petro, más de una vez, responde con rugidos (más o menos atronadores) y obtiene el aplauso de quienes desde la gradería admiran su valor. Otros alaban la habilidad de los domadores.
El león defiende su manada
En el choque que se percibe no se trata solo de que el león se discipline a las órdenes del domador. Se trata de que su manada, según múltiples hechos, ha roto las normas del circo.
El cachorro mayor, Nicolás, arrepentido y sumiso, llegó a agachar la cabeza ante la Fiscalía, aceptando en su momento que había recibido jugosos trozos de carne, millones de pesos, para fortalecer la campaña de su padre pero que él y la cachorra que lo acompañaba, su anterior esposa, se los habían engullido. Ahora levanta la cabeza, de nuevo orgulloso y desafiante, afirmando que esas declaraciones fueron en momentos de debilidad, que lo tuvieron acorralado.
El hermano del león, Juan Fernando, según afirman muchos, anduvo alborotando por distintas madrigueras (ministerios y departamentos administrativos) para obtener su ración de la última cacería; visto que la presa que se obtuvo, la conquista del gobierno, tarea de la cual él se sentía partícipe y por tanto con derecho a disfrutarla, era muy apetitosa.
El abuelo Álvaro –según algunos bastante cascarrabias– encargado de mantener relaciones diplomáticas cordiales con las demás manadas de la gran sabana, se vio involucrado en transacciones gigantescas para la elaboración de los permisos de cruce de fronteras. La señora Cabello, Procuradora y parte del grupo de domadores, no dudó en sacar la fusta y castigarlo con tres meses de suspensión, enviándolo a su jaula privada, sin derecho a aparecer ante el público. El león trató, infructuosamente, de no dar el brazo a torcer, manteniéndolo en su posición. Al final tuvo que ceder.
Otros integrantes del grupo central de la manada se sienten amenazados por sus comportamientos anteriores. Los actos de quien manejó el dinero para la batalla que permitió al león ser el jefe indiscutido están bajo investigación. En casos anteriores, bajo el reinado de Santos o en el caso de Oscar Iván, gastar más de la cuenta u ocultar quien suministró los arcos y flechas para la cacería han sido castigados con severidad o están en proceso por los domadores del circo.
Tapar la boca a la hiena
No todo dentro de la manada que rodea al león es armonía y entendimiento. Las jerarquías en estas especies se establecen con riñas, empujones, gruñidos y un rabioso mostrar de dientes. El león, para dominar el territorio, desde tiempo atrás incorporó a su manada a algunas hienas. La más peligrosa, llamada cariñosamente por algunos Armandito, peló los dientes hace poco a una joven pantera que había logrado enorme cercanía al león, cercanía apetecida por la hiena.
La hiena, especie de las más peligrosas, amenazó a diestra y siniestra señalando que todos, si lo que ella había hecho quedaba al descubierto, serían enviados a jaulas de confinamiento. Para garantizar orden el león alejó temporalmente a la pantera y a la hiena. Poco tiempo después volvió a llevar a la pantera a su más cercano entorno y, para buscar que la hiena deje de gruñir, le ha asignado un lugar privilegiado en el circo romano; donde no comerá carroña sino deliciosos manjares.
Cambio de domador, reposo para el león
Muchos claman porque se deje descansar al león, que no se le fustigue como lo hacía el domador anterior; quien hace poco terminó su labor de cuatro años; dejando a una encargada. Se pide a los jefes de domadores, que constituyen una especie de Consejo o Corte de ancianos experimentados, que nombren rápido un reemplazo que utilice otros métodos, que genere entre él y el león mayor entendimiento. De hecho, en cada temporada del circo, es el león quien indica con diversos gestos a cuáles domadores aceptaría con agrado. Pero aún los ancianos no se pronuncian. Las graderías observan con atención las miradas recelosas que cruzan entre el reemplazo del domador anterior y el león. El circo está en tensión.
Muchos dirigen sus miradas al César, que, desde su trono en la gradería del Norte, es quien a menudo perdona la vida al león o permite a los gladiadores que terminen su existencia. El león ha estado en las haciendas del César, ha mostrado que es noble y sumiso. Si alguna vez le ha gruñido algo ha sido cual perro que ladra a su amo. Por ahora todos los conocedores de la tradición consideran que el león no corre ningún peligro serio; algunos de su manada tal vez sí.
La próxima función será en pocos días (22 de febrero). El león necesita proteger a su manada; los domadores necesitan disciplina y orden para que la función continúe. Por cómo fue domesticado el león, existe poco riesgo de que intente destruir la jaula desde la cual cumple su función. Lo que más conviene a los dueños del circo es que el león y sus domadores no se peleen a zarpazo contra latigazo. El espectáculo debe tener emoción sin generar riesgos. Para su alimentación y bienestar, los leones y su manada también dependen de las ganancias de los dueños del circo.
Carlos Gasca P.
Bogotá, 14 de febrero de 2024
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Primera línea

¿Dónde estabas ayer?
En el tugurio,
Entre latas y estiércol.
En la barriada, eludiendo el derrumbe.
Soportando las mordidas del hambre.
Ignorado,
invisible,
despreciado.
¿Dónde te encuentras hoy?
En la trinchera,
El bloqueo, la vía.
Hoy soy persona,
Ira, grito, rebeldía.
Soy escuchado.
Poderoso,
Temido.
¿Dónde estarás mañana?
Bajo tierra.
Músculos, sangre, huesos.
Nutriendo la cosecha del futuro.
Polen al viento,
Polvo de estrellas,
Vida.
Juan Ese
Bogotá, 1 de junio de 2021
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Misión: fin del capitalismo

Por: Cayapó
(14 de mayo de 2021, día 16 del Paro Nacional en Colombia)
Este 2021 cumplo 30 años, al igual que la constitución política de Colombia, y ver, vivir y estar en medio de la situación que estamos atravesando como país y como habitantes del planeta, no me hace especial, fue la historia que me tocó así como le tocó a mis padres pelear en medio de una cruenta guerra de narcotráfico, migrar a otros países para huir de la persecución política o pelearse en las calles el agua potable, la pavimentación de las vías y la construcción de escuelas y hospitales, cada una de esas garantías sociales que muchos tenemos, se ha conseguido en las calles, con jornadas de debate, de riesgo y hasta pérdidas humanas, las mismas que nos anteceden como generación.
Yo me animo a escribir este semi -ensayo, porque pertenezco a una generación de adultos jóvenes que nacimos con la constitución, donde se nos otorgó por los luchadores de entonces dizque garantías de participación, derechos fundamentales y la posibilidad de una democracia, después de un legado infructuoso, de violencia, frente nacional, dictadura, narcotráfico, guerrilla, y sin embargo hoy, cuando queremos disfrutar de esos beneficios: nos asesinan, nos masacran y nos arrojan al mundo sin oportunidades de estudio, empleo y mucho menos posibilidades de formar una familia saludable.
Soy una denominada “privilegiada” porque me eduqué hasta con maestría en la Universidad pública, la cual también me luché desde el 2011 en las calles contra la nefasta Ley 30; actualmente tengo un trabajo (pagado por horas) y he ido en dos ocasiones al exterior, puedo comprarme una entrada al cine y hasta extra de crispetas, pero esa vida no es privilegiada, es la vida que merecemos todos, es una vida que me heredó mi familia, que se ganaron, y esos sí a pulso, en el derecho a los privilegios de lo público, ya que dando crédito a las carreteras que labró mi abuelo en el ministerio de obras públicas, y a mi tía una vida dedicada al magisterio y a mi mamá trabajando de sol a sol gracias a ser tecnóloga casi profesional del SENA, (pero de ese de antes el que tenía presupuesto), donde se forman los que cuidamos este país y con el que hacemos mantenimiento a la industria que mueve la caldera de este puntico latinoamericano, yo creo que me merezco esa herencia, porque si los ricos heredan tierra y bancos, pues los trabajadores queremos heredar bienestar social y ambiental público, de todos y para todos.
Esa fue mi familia, y como yo habrá muchos, que somos conscientes de la desigualdad que nos acompaña al trabajo, en el bus, que nos toca la puerta, que pide ropa, comida y se sienta en los andenes a esperar la misericordia, nos duele y entonces nos estamos preguntado ¿por qué, tiene que ser así? ¿por qué no puede ser distinto? ¿por qué tiene que seguir siendo la misma sensación de perder la posibilidad de vivir bien? ¿por qué no pueden los demás acceder a los beneficios que heredamos? ¿por qué nos roban nuestro patrimonio? ¿por qué los niños nuestros, tienen que aguantar hambre? ¿por qué le roban la tierra los campesinos e indígenas? ¿por qué tenemos que esperar a morirnos para reclamar una pensión? ¿por qué tenemos que esperar una vacuna para no morir de COVID 19? ¿por qué no puedo pagarme una casa?¿por qué tenemos que viajar apeñuscados en el sistema de transporte? ¿por qué tengo que hacer fila para un examen médico? ¿Por qué?
Si a nosotros nos gusta vivir bien, comer bien, dormir bien, por eso nos toca pelearnos la herencia y por eso estamos en la calle, junto a los que nos siguen (la generación digital, de cristal, milenials…todo lo que quieran decirles) es que ellos no tendrían por qué estar disputándose la vida con los poderosos de este país por tener derecho a vivir bien, tendrían que estar creando, creciendo el patrimonio, poniendo las ciudades bonitas, sembrando más árboles, cuidando la naturaleza, preservando los ríos, generando energía limpia, cosechando la tierra, haciendo música, danza, literatura, cohetes y submarinos, todas esas deberían ser nuestras preocupaciones, pero no, nos tocó perder otra generación en medio de las balas y el odio para defender lo que es nuestro, y perderemos a algunos, con dolor, con el pecho fruncido, pero no a todos y nos organizaremos, nos tomaremos lo que nos pertenece y lo lucharemos hasta las últimas consecuencias, no va ser cuestión de semanas ni de meses, ni de un paro será de largo aliento, ya empezamos, y los ricos de este país y del mundo que nos arrebatan el futuro tendrán que buscarse un lugar donde meterse para quedar a salvo, porque lo que es, esta misión por la vida, la libertad y el fin del capitalismo no se va a detener.
Nota:
Soy profesora y me duele mucho temer que no regresen mis estudiantes y tener que decirles que por favor se cuiden de esta guerra.

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