El Trabajador Socialista

Editorial – 20 de agosto de 2021

Las tareas del momento

La dinámica de la lucha social del país cambió. Las radicales y masivas movilizaciones que sacudieron al país desde el 28 de abril hasta casi finales de junio han cesado. Las manifestaciones del 20 julio, convocadas por el Comando Nacional de Paro, si bien congregaron aún a varios miles de personas en distintas ciudades, más que continuidad del movimiento beligerante de miles y miles fueron, por su objetivo –respaldar la radicación ante el corrupto Congreso de proyectos de ley que expresan el pliego de peticiones– el cierre del telón.

Concluyó así el lamentable espectáculo protagonizado por la sexagenaria cúpula de la Dirección sindical congregada en el CNP y los partidos reformistas que la orientan que, por su política de conciliación e incapacidad de desarrollar una lucha consecuente contra el gobierno y el régimen, llevaron al movimiento a un callejón sin salida. Cierre de telón son igualmente los acuerdos firmados por esa cúpula burocrática en la negociación del pliego estatal, incluido el magisterio.

Del movimiento hay tres hechos a destacar: a) la masividad y contundencia de los bloqueos que, durante un período, colocaron al gobierno a la defensiva, desprestigiado y debilitado, logrando triunfos parciales (caída de la reforma tributaria y de Carrasquilla y otros ministros); cuando esos bloqueos fueron masivos y respaldados por las comunidades; b) la conformación de las denominadas Primera Línea, que expresaron la necesidad de proteger y defender el derecho a la movilización ante las provocaciones del ESMAD y las acciones militares y paramilitares alentadas por el gobierno; c) el desarrollo desigual de asambleas populares que congregaban, en una discusión relativamente democrática, a franjas amplias participantes del movimiento buscando avanzar en la organización del mismo. Cada uno de estos procesos merece análisis cuidadoso para precisar sus potencialidades, sus debilidades y sus dinámicas.

Así en el momento actual no se levanten llamaradas, el incendio aún está vivo. Las agudas condiciones de miseria, el desempleo, la carencia de oportunidades para millones de jóvenes, la represión brutal a cualquier protesta o expresión de descontento, la judicialización de quienes encabezan la protesta, los asesinatos de líderes de organizaciones populares, hacen que en cualquier momento y motivado por cualquier hecho pueda volver a presentarse un auge de la lucha a través de masivos y beligerantes enfrentamientos locales, regionales o nacionales.

Se puede afirmar que los procesos de la lucha de clases en Colombia se han sincronizado bastante con el ascenso mundial contra la crisis capitalista que descarga devastadores golpes contra millones de trabajadores del mundo; proceso en el cual se presentan constantemente estallidos de características relativamente similares (Estados Unidos, Haití, Chile, Palestina, India y muchos otros pueblos en los últimos años).

Un sector muy importante de activistas del movimiento social ha hecho un esfuerzo considerable por organizar, promover y participar en las reuniones de la llamada Asamblea Nacional Popular, la primera en Bogotá, la segunda en Cali, pero sus expectativas de organización y centralización hasta ahora se han frustrado por el intento de monopolizar el evento por parte del Congreso de los Pueblos que, además, pretende imponer su limitada y reformista concepción de “construir poder popular” al margen de la realidad del movimiento. Esa concepción, en lugar de potenciar la centralización la dispersa y debilita en infinidad de actividades, desconociendo de manera sectaria el control que aún mantiene el Comité Nacional de Paro sobre la abrumadora mayoría del movimiento sindical.

En la nueva coyuntura, sobre los rescoldos que quedan del gran incendio, para prepararse mejor ante la posibilidad de nuevas y mayores conflagraciones, es necesario precisar las tareas que los revolucionarios debemos desarrollar. Enunciamos las que nos parecen prioritarias y más importantes:

— Realizar un exhaustivo balance de las movilizaciones anteriores, detallando las debilidades de las mismas y la razón de ser de esas debilidades;  ubicar los errores cometidos; analizar críticamente la posición de cada uno de los partidos y dirigentes políticos nacionales, regionales y locales, sacando nítidas conclusiones de en dónde están los verdaderos aliados, en donde los enemigos declarados y en donde están quienes buscan aprovecharse de las luchas sin actuar decididamente a su favor o actuando sólo en función de sus intereses propios. Ese balance se debe realizar en cada barrio o sector de barrio, en cada escuela y colegio, en cada sindicato o entre los activistas de base del sindicato respaldaron el paro nacional.

— Sobre claras definiciones y compromiso de dar continuidad a las luchas, organizar democráticamente a los sectores que, motivados por las luchas anteriores, están dispuestos a organizarse en el barrio, en el municipio, en el colegio, en la vereda; discutiendo las reivindicaciones que los unifican, mostrando cómo ellas se integran y son parte de las reivindicaciones generales que deben levantar todos los trabajadores contra el régimen y gobierno actual. Más que un pliego lo que hay que precisar es un programa de lucha, que unifique y sintetice las necesidades y aspiraciones de millones.

— Al interior del movimiento obrero y sindical organizado es necesario exigir a las actuales direcciones que se abra esa discusión democrática sobre las razones por las cuales fue tan débil la participación de los trabajadores a través de sus organizaciones. Debemos luchar por la convocatoria de asambleas donde no solo se realice esa discusión. Se deben adoptar medidas (políticas y de organización) en el sentido de construir una nueva dirección política y sindical para los trabajadores de país. Hay que romper expresamente con la conciliación y concertación con el régimen y el gobierno y orientarse a combatir abiertamente las políticas del mismo en el año que falta de su periodo; no dando tregua ni respiro en esa tarea. Hay que organizar grupos de actividad política clasista y revolucionaria, no sometidos ni supeditados a las actuales direcciones sindicales, que en forma abierta señalen y combatan su adaptación al régimen y la conciliación con el gobierno. Es necesario agrupar, por ciudades y regiones, esos grupos para potenciar su actividad. Hay que potenciar actividad de las Coordinadoras de Solidaridad y Lucha y de los Comités de Solidaridad que existen en algunos lugares. Muestran una perspectiva que, de desarrollarse y centralizarse, puede postularse como un embrión de esa nueva dirección política y sindical, desarrollando métodos democráticos que animen a las bases a participar. Es necesario organizar a los trabajadores no sindicalizados, creando sindicatos donde no existan; exigiendo que los sindicatos libren consecuentemente la lucha en cada empresa por los derechos de los trabajadores temporales y tercerizados y permitan la afiliación de todos.

–Hay que desenmascarar y deslindar campos con los dirigentes y organizaciones que ahora proclaman que la batalla decisiva será la electoral, en marzo y mayo de 2022, y que “respaldaron” el movimiento solo por oportunismo, al servicio de su plan electoral. El hambre y el desempleo no aguantan meses y meses. Derivar las luchas de millones hacia el terreno electoral es una verdadera traición, así se afirme lo contrario. Una actividad electoral revolucionaria, la cual se debería llevar a cabo, solo puede potenciarse y desarrollándose asumiendo como prioridad la lucha y movilización directa. La actividad electoral y en las instituciones parlamentarias solo tiene sentido orientada por un partido del proletariado, buscando la movilización y avance de los trabajadores hacia la lucha directa por el poder.

–Hay que brindar una perspectiva política y organizativa revolucionaria a los miles de jóvenes que participaron o participan aún en los grupos de “Primera Línea”. En primer lugar, evitar que sean cooptados por quienes son verdaderos enemigos (gobierno nacional y las llamadas “Alcaldías alternativas” que han diseñado diversos planes paliativos para desmovilizarlos y dispersarlos). En segundo lugar, denunciar la represión y judicialización y estigmatización a la que están siendo sometidos muchos de ellos en el momento actual. Las direcciones sindicales intermedias, tomando distancia de la política del CNP, deberían definir una política que integre la radicalidad y masividad del movimiento juvenil con la capacidad de organización y actuación disciplinada de los trabajadores. Ese sería el mejor camino para cerrar la brecha que mostró el movimiento y que fue, sin lugar a dudas, una de sus mayores debilidades. Hay que señalar con claridad los errores en que haya podido incurrir la “Primera Línea”.

–Es decisivo dar pasos firmes, por pequeños que sean, en agrupar a decenas o centenares de trabajadores y activistas juveniles en una organización revolucionaria que tenga como estrategia orientar la lucha por una nueva sociedad, una sociedad socialista. Bajo cualquiera de sus modelos, el sistema capitalista es la razón última de las penurias de millones en el planeta. La actividad de los revolucionarios en todas las luchas parciales por necesidades concretas gana sentido si a partir de ella se avanza en la construcción de dicha organización. Nuestro grupo, el Grupo de Trabajadores Socialistas coloca todas sus fuerzas y planes de trabajo al servicio de ese objetivo. Lo invitamos a unir fuerzas y actuar en común.

Grupo de Trabajadores Socialistas

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Editorial – 12 de julio de 2021

¿Qué hacer para continuar la lucha contra el gobierno de Duque?

Monumento a la Resistencia en Cali – (Foto Pachito Galbana –  Instagram)

Luego del levantamiento del paro del magisterio por parte de la dirección de la Federación de Trabajadores de la Educación (Fecode), la suspensión de convocatorias a movilizaciones masivas por parte del Comité Nacional de Paro (CNP), y el desmonte a sangre y fuego, o vía acuerdos locales, de los bloqueos en todo el país, lo que ha llevado al repliegue generalizado del movimiento del Paro Nacional, es necesario que los diversos sectores sociales involucrados hagamos un balance y nos preparemos para las luchas que se avecinan. Sólo una evaluación objetiva de los acontecimientos nos permitirá reconocer los logros obtenidos y dimensionar los obstáculos a superar. La reunión de Coordinadoras de Solidaridad Sindical (Cosoles) y la Asamblea Nacional Popular (ANP) que se realizarán en Cali los días 16 al 20 de julio, serán una oportunidad para ello.

Un formidable avance de la movilización
A partir del 28 de abril, Colombia vivió un estallido social, continuidad del movimiento de protesta que se inició el 21 de noviembre de 2019 en respaldo al Pliego Nacional, que fue represado durante el 2020 por la pandemia, las cuarentenas y los confinamientos, pero que se había vuelto a expresar con la violenta insurrección juvenil en Bogotá el 9 y 10 de septiembre, frente al asesinato de Javier Ordóñez a manos de la policía. El agravamiento insoportable de las condiciones de vida de la mayoría absoluta de la población, la política criminal del gobierno frente a la crisis sanitaria y su paquetazo de medidas antipopulares, coronado por el anuncio de la reforma tributaria, hizo estallar el polvorín social.
El llamado del CNP a realizar manifestaciones masivas el 28 de abril abrió de nuevo el dique que contenía la ira popular. De allí en adelante, pasando por encima del propio CNP, se generalizaron las auto-convocatorias a las concentraciones de protesta y la movilización, pero sobre todo se multiplicaron los bloqueos de vías urbanas y de la red vial del país, que llegó a superar más de dos mil puntos a nivel nacional, afectando gravemente al puerto de Buenaventura, por dónde circula el 70% del comercio internacional colombiano. Las llamadas “Primeras Líneas” (que emulaban las del pueblo chileno contra Piñera) fueron la forma organizativa y de lucha defensiva de la población frente a la barbarie de la represión del repudiado Esmad y espacios de deliberación política sobre las reivindicaciones que la juventud y sectores populares exigen al gobierno de Duque. Los bloqueos se convirtieron en la más poderosa medida de fuerza que afectó el bolsillo de los grandes empresarios que veían como, día a día, se paralizaban sus negocios, hasta que, a través de sus partidos y gremios, presionaron al gobierno a ceder a algunas de las demandas de la movilización. Llegaron incluso a anunciar que asumirán el costo de buena parte de la reforma tributaria. Es así como los más grandes capitalistas “prefirieron entregar los anillos, para no perder los dedos”, como dicen los trabajadores argentinos.
Este poderoso movimiento social puso contra las cuerdas al gobierno, lo obligó a retirar la reforma tributaria, hundir la regresiva reforma a la salud, impuso la renuncia de su equipo económico, la Canciller y el Alto Comisionado de Paz, lo aisló internacionalmente por el movimiento de solidaridad mundial que se desencadenó –hasta llevarlo a aceptar la inspección de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)— y, coyunturalmente, agrietó la unidad parlamentaria con la que los partidos de la coalición gubernamental, y otros partidos burgueses como el Liberal, le han garantizado la aprobación de sus planes. Este notorio debilitamiento del gobierno fue el que llevó al imperialismo, en cabeza de Joe Biden, a brindarle respaldo, ratificando el apoyo presupuestal del gobierno yanqui a las Fuerzas Armadas colombianas, incluida la Policía, a cambio de un plan de reformas que las fortalezca.
De todos modos, el desgaste de Duque, su gobierno y todo el aparato institucional, que sale profundamente desprestigiado, es un triunfo incontestable de la movilización que tiende a consolidar una nueva situación política de largo plazo en nuestro país. Podemos afirmar que del 28 de abril en adelante Colombia entra en la dinámica que ha tenido la lucha de clases a nivel internacional, en particular en América Latina, por la crisis que corroe a la economía capitalista mundial desde 2008. Pero esta movilización enfrenta los mismos obstáculos, para lograr los cambios estructurales que requieren y reclaman los trabajadores y los pueblos, que se han presentado en otros países.

Un salvavidas para Duque
Paradójicamente, el principal obstáculo que debe superar el movimiento social colombiano es la propia dirección de la lucha. Ya los integrantes de la Primera Línea y otros sectores juveniles -como el estudiantil- y populares, han señalado que el CNP no los representa. Si bien este organismo tiene el control de los principales aparatos sindicales y por lo tanto cuenta con la capacidad de elaborar pliegos como el que se presentó a fines de 2019, sustituido por una versión recortada llamada Pliego de Emergencia en 2020, o fijar fechas a la movilización y hacer propaganda masivamente, se encuentra aislado de sus propias bases a las que no convoca a que deliberen democráticamente y decidan el curso de la movilización. El movimiento sindical se encuentra en medio de un círculo vicioso: la dirección está desprestigiada, pero ante la falta de una alternativa, la lucha se estanca, se pierden derechos en las mesas de negociación, las bases se desmoralizan y el desprestigio de la dirección crece. Esto explica en buena medida la ausencia de los trabajadores del sector industrial en este paro, ya que más del 95% carecen de organizaciones sindicales y están sometidos a la inestabilidad, la tercerización y la precarización laboral. Además, la inconsecuencia del CNP lo ha distanciado de las Primeras Líneas y otros sectores sociales como el movimiento indígena y las organizaciones de afrodescendientes. Esa desarticulación del movimiento social –producto directo de las políticas de colaboración y conciliación de clases, reformista, de las direcciones políticas mayoritarias a su interior– ha sido el principal salvavidas para el gobierno de Duque.
Un ejemplo actual de esa situación lo vive el magisterio agremiado en Fecode a nivel nacional y en sus filiales departamentales. Fecode es el principal sindicato del país y es la columna vertebral de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y del CNP. Desde el 27 de abril fue el único sector sindical que estuvo en paro, pero a medida que éste se prolongaba era necesario que el resto de trabajadores sindicalizados se vinculara al cese de actividades para que los maestros no quedaran aislados. La ocasión no podía ser más propicia: hay más de 600 pliegos de peticiones en proceso de negociación en el sector estatal. No obstante eso, durante las seis semanas en que el movimiento nacional mostró su mayor fortaleza, la dirección nacional del sector estatal se negó a convocar un cese de actividades general de respaldo a sus propias exigencias. Un Paro Nacional Estatal hubiera sido un espaldarazo a la protesta juvenil y popular y otro golpe a los planes de Duque.
Suspendido el paro del magisterio la alta dirigencia sindical pretende ahora negociar el pliego nacional estatal, los pliegos sectoriales y por institución. Pero de hecho el gobierno anuncia un plan draconiano de ajuste fiscal, para hacer caer el costo de la crisis en los trabajadores estatales, a los que considera privilegiados por gozar de estabilidad laboral, salarios y prestaciones sociales. Oculta de paso que hay una planta paralela de un millón de trabajadores que son pasto del clientelismo de los partidos de gobierno, y cuya dignificación contractual es la principal reivindicación del sector.
Como parte de esa contraofensiva, el gobierno ha aprovechado la desmovilización general para endurecer sus posiciones decretando que los maestros deben reponer las clases no dictadas durante el paro, bajo la amenaza de descuentos salariales, y, peor aún, impone la presencialidad en escuelas y colegios en medio del tercer pico de la pandemia y sin que se haya garantizado la vacunación de toda la comunidad educativa para evitar el incremento de los contagios con los servicios de salud colapsados. Hoy la base del magisterio se encuentra confundida y la dirección de Fecode propone que se hagan acuerdos locales, en lugar de llamar de nuevo al paro nacional apoyándose en las Asambleas por institución educativa, y vinculando a estudiantes y padres de familia para promover la unidad contra la política represiva y genocida de Duque.
Aunque millones salieron a las calles en el curso del primer mes, la realidad es que la protesta chocó contra un gobierno reaccionario que acude a la represión más abierta y criminal, por medio de la policía y su escuadrón el Esmad, para golpear las movilizaciones y dar cuenta de la lucha de las calles, las cuales derivaron en un cuadro de muertos, desaparecidos, detenidos y violaciones y en abierta complicidad con sectores de privilegiados protegidos por bandas paramilitares, que actuaron hasta hoy con total impunidad. Incluso los asesinatos de líderes sociales continúan y ningún policía o civil implicado en crímenes está siendo investigado o requerido por las entidades de control, pues son de bolsillo del gobierno y fichas del uribismo. Esto además de la burla a las víctimas del gobierno ante los señalamientos de la CIDH, que terminaron siendo solo “recomendaciones” y por tanto sin ningún efecto sancionatorio. El gobierno demostró que cuenta con todo el apoyo de los partidos burgueses, al defender al ministro de Defensa de un juicio político que llevara a su dimisión. Queda claro que sin derrotar este gobierno es difícil conquistar garantías para la movilización y la vida, lo que nos exige redoblar las tareas de denuncia y toma de las calles con una nueva orientación que derrote las vacilaciones del CNP.

Es necesario construir una nueva dirección, en medio de las luchas
Entonces, la tarea fundamental para el próximo período es rearticular la movilización social, integrar a los trabajadores estatales, industriales y de servicios a la lucha y fortalecer la unidad contra el gobierno. No podemos descartar que, en la medida en que las causas estructurales de los problemas más graves que afectan a la población no se han modificado y tienden a agravarse, se produzcan nuevos estallidos de protesta social. Por eso es necesario dotarnos de un plan de acción que incluya jornadas de movilización nacional, paros escalonados de los trabajadores estatales en la perspectiva de un paro nacional, la preparación y realización de un gran Encuentro Nacional Obrero, Campesino, Étnico, Juvenil y Popular en el que se elabore un nuevo Pliego Nacional y se elija una nueva dirección que integre a todos los sectores, incluso al Comité Nacional de Paro.
Al interior de las centrales sindicales debemos promover la organización de corrientes clasistas y democráticas que reemplacen a su burocrática dirección actual, cuyo método privilegiado es la concertación de las políticas gubernamentales y patronales, al servicio de proyectos electorales que no buscan superar el orden social capitalista, causa última de la explotación, desigualdad, discriminación, violencia y depredación de la naturaleza. En síntesis, es necesario construir una nueva dirección política y sindical para el movimiento obrero y popular.
Y justo porque tenemos que responder a las urgencias inmediatas y, al mismo tiempo, luchar por solucionar los problemas estructurales de la sociedad, debemos armarnos de una plataforma de lucha que contemple objetivos económicos, democráticos, transicionales y socialistas que nos sirvan de guía para la lucha.

PLATAFORMA DE LUCHA PARA REORGANIZAR LA MOVILIZACIÓN SOCIAL

CONTRA EL HAMBRE Y EL DESEMPLEO
1. Por un salario mínimo individual de emergencia para todas las personas sin ingresos. Aumento general e inmediato de salarios que preserve su poder adquisitivo. Congelamiento de los precios de los artículos que constituyen la canasta familiar, con penas de cárcel para los empresarios que violen la congelación. Que el estado asuma la prestación de todos los servicios públicos. Por un plan de obras públicas (vivienda, hospitales, escuelas, red vial, transporte público, acueductos, etc.) que garantice el empleo a todos los desempleados del país.
2. Que las grandes empresas paguen impuestos
, derogatoria inmediata de las dos últimas contrarreformas fiscales. No más privatizaciones ni venta de las empresas estatales. Estatización de las entidades bancarias y financieras para que brinden crédito barato al campesinado y los pequeños empresarios y sus utilidades sean centralizadas por el Estado. Que la mitad de la fortuna individual de las 5.000 personas más ricas del país pase a propiedad estatal y se destine al financiamiento del plan de obras públicas de emergencia.
3. Derogatoria de todas las leyes laborales burguesas que constituyen la contrarreforma laboral, pensional y de salud
(ley 50 de 1990, ley 100 de 1993, leyes sobre servicios públicos, etc.), que ocasionaron entre otras la pérdida de la estabilidad laboral, derechos económicos, de asociación en sindicatos, de negociación colectiva, así como privatización de la salud y de las pensiones, precarizando derechos de los trabajadores en aras de beneficiar al sector financiero. Derogatoria inmediata de la circular No 049 de 2019 que autoriza el despido de trabajadores en discapacidad laboral.

CONTRA LA PANDEMIA
4. Garantizar la vacunación para toda la población.
Levantamiento de las patentes y nacionalización de las farmacéuticas para la fabricación de las vacunas.Que todas las clínicas y hospitales privadas del país pasen de inmediato a ser parte del sistema hospitalario público, para garantizar que la atención de salud realmente sea un derecho igual para todos y no un privilegio de los más ricos. El Estado, sin ninguna intermediación de las EPS, atenderá las obligaciones económicas de todo el sistema hospitalario y la remuneración salarial del personal del servicio de salud, brindándoles plenos derechos de estabilidad laboral y todas las garantías laborales y de protección y prevención que su labor demanda.
5. Derogatoria de la Ley 100 de 1993, establecimiento del servicio universal y gratuito de salud para todo el pueblo a cargo del Estado, en consecuencia, acabar con el lucrativo negocio de la salud privada, con la que se enriquecen las empresas capitalistas. Igualmente, acabar con el sistema de las pensiones privadas y establecer un solo sistema de pensiones centralizado y manejado por el Estado. Luchar por que la pensión se pueda disfrutar a los 20 años de servicio y 55 de edad.

CONTRA LA REPRESIÓN
6. Por el establecimiento pleno de los derechos y las libertades democráticas. Por la libertad inmediata de todos los presos políticos y los detenidos durante el paro, que aparezcan con vida los desaparecidos. Castigo con cárcel a los civiles y policías asesinos de jóvenes durante el paro. Contra las masacres, detenciones arbitrarias y asesinatos, por la disolución y castigo de las bandas paramilitares. No más asesinatos de líderes sociales. Disolución inmediata del Esmad.

EN DEFENSA DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA
7. No al plan de alternancia en medio del tercer pico de la pandemia. Libre acceso a internet a cargo del Estado y las empresas de comunicaciones con banda ancha. Por dotación de infraestructura digital adecuada para que las instituciones, docentes y estudiantes puedan adelantar sus labores mientras se garantiza la vacunación y la adopción de medidas de bioseguridad que protejan a la comunidad educativa del contagio. Reconocimiento del Covid-19 como enfermedad laboral. Dotación de todas las instituciones educativas de enfermería.
8. Derogatoria de la ley 715 y el estatuto docente 1278. Defensa de la educación pública hoy amenazada por la privatización y la descentralización. Por una educación laica, científica, gratuita y obligatoria en todos los niveles y financiada por el Estado. Ruptura de todos los pactos y acuerdos con organismos culturales y financieros internacionales, que imponen modelos educativos al servicio de la explotación capitalista. Dotación de todas las instituciones escolares del Estado de acuerdo a los adelantos de la ciencia y la tecnología.

EN DEFENSA DEL CAMPESINADO POBRE, LAS COMUNIDADES INDÍGENAS Y AFRODESCENDIENTES
9. Restitución inmediata de todas las tierras arrebatadas a las comunidades. Expropiación inmediata de los grandes latifundios agrícolas y ganaderos para garantizar la autosuficiencia alimentaria del pueblo colombiano. Tierra, crédito y asistencia técnica para los campesinos. Respeto a los derechos ancestrales de las comunidades indígenas y afrodescendientes. Organización armada defensiva de las guardias indígenas, afros y campesinas contra la agresión de las bandas paramilitares y el ejército.

CONTRA LOS PLANES DEL GOBIERNO DE DUQUE Y EL IMPERIALISMO
10. Abajo el Gobierno de Duque
, gobierno burgués, proimperialista, corrupto, antiobrero, y antidemocrático. Duque asesino, que responda con cárcel por los jóvenes asesinados, mutilados y desaparecidos durante el paro nacional.
11. Por plena independencia de clase. Los partidos de todas las fracciones burguesas son enemigos de los trabajadores, por defender los intereses de los explotadores. Denuncia implacable del uribismo, santismo, pastranismo, (Centro Democrático, Partido Conservador, Cambio Radical, Partido de la U, Partido Liberal) etc., responsables, con Duque, de la crisis actual. Cualquier salida que propicien estas fracciones burguesas para la crisis será igual o peor que el actual gobierno.
12. Ninguna expectativa o confianza en Colombia Humana y Petro, administrador eficiente de los intereses capitalistas desde la alcaldía de Bogotá y quien hoy se lanza a la presidencia tratando de canalizar el descontento popular hacia las urnas; luego de defender la permanencia de Duque. Denunciar a la Coalición de la Esperanza y al Partido Verde que, desde las Alcaldías de Bogotá, Medellín y Cali, son responsables políticos de la represión de la protesta social. Que Claudia López responda por los asesinatos y mutilación de jóvenes cometidos por la policía y el Esmad durante el paro en Bogotá. Esos partidos reformistas, defensores del régimen burgués y del capitalismo, proclaman la necesidad de reformas y cambios al modelo neoliberal para, por esa vía, salvar al propio sistema capitalista que es en realidad la madre de todos los males de país y la humanidad.
13. Fuera del país el imperialismo norteamericano con sus tropas, aviones de combate y multinacionales, que saquean las riquezas del país e intervienen de manera descarada en su política interna. Que no se le page la deuda externa a la banca imperialista. No más financiación de la Policía, el Esmad y las Fuerzas Armadas colombianas por el congreso de EU. Fuera de Colombia el embajador Philip Goldberg.

PARA CONTINUAR LA LUCHA Y PREPARAR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA
14. Fijar la fecha para un paro nacional obrero y popular contra el gobierno de Duque, el imperialismo y su intromisión descarada en la política interna del país. Por el pliego nacional. Para la realización de esta lucha llamar a la amplia unidad de acción con todos los que, en la práctica, estén de acuerdo en poner como centro de la actividad la movilización y la organización independiente de las masas contra el establecimiento capitalista.
15. La solución debe venir de los trabajadores, su programa y el socialismo. Para lograr una solución los trabajadores, campesinos y las masas populares se deben organizar de manera independiente de los partidos burgueses, de los reformistas o “progresistas” como Petro y el partido Verde. Los trabajadores y campesinos se deben apoyar en sus propias organizaciones sindicales y políticas. Por un partido de los trabajadores y socialista.Por un gobierno obrero, campesino y popular. Por una Colombia socialista.

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Editorial – 4 de junio de 2021

Ante la Asamblea Nacional Popular del 6, 7 y 8 de junio

Por una nueva dirección unitaria y democrática,
un plan de lucha y un programa
para derrotar al gobierno genocida y paramilitar

Concentración en Monumento a los Héroes – Bogotá, 15 de mayo de 2021

Vamos por la quinta semana de lucha y resistencia del pueblo colombiano en contra de las políticas y del gobierno uribista y genocida de Iván Duque. Lo que inició el 21 de noviembre del 2019 en contra del paquetazo, continuó el 28 de abril de 2021 en contra de la reforma tributaria. La movilización permanente ha logrado contener el avance de las contrarreformas del gobierno expresadas en reforma a la salud, tributaria, en las propuestas de privatizaciones de importantes empresas como Ecopetrol e ISA.
El movimiento de masas está haciendo una experiencia maravillosa de lucha con este estallido, aunque aún le falte avanzar en organización y radicalización de su conciencia. El nivel de popularidad del gobierno cae en picada, evidenciando que está débil y que se mantiene gracias al respaldo de los partidos burgueses, al respaldo del imperialismo y al papel que están cumpliendo la oposición de la Coalición de la Esperanza y el Pacto Histórico, sectores que se encuentran al interior del Comité Nacional de Paro (CNP) y que tienen como objetivo evitar que el gobierno caiga por la vía revolucionaria, para así capitalizar toda la energía de lucha en las elecciones del 2022.
Sin embargo, el movimiento ha cuestionado con firmeza el papel del CNP por sus métodos burocráticos, ya que las direcciones de las centrales obreras y movimientos sociales que están en su interior y que en su mayoría son parte del MOIR (hoy Dignidad) dentro de la Coalición de la Esperanza, se sientan a negociar a puerta cerrada y de espaldas a las asambleas populares con el genocida. Desde los diferentes territorios a nivel nacional se expresa la inconformidad y rechazo al CNP, mostrando la necesidad de que se construya desde las bases una dirección genuina que realmente ayude a organizar y radicalizar la lucha.
En este marco, se convoca a la Asamblea Nacional Popular los días 6, 7 y 8 de junio en Bogotá, donde va a ser fundamental concretar la perspectiva de lucha que se necesita hasta lograr derrotar de una vez por todas al gobierno uribista y genocida de Duque.
Diversos sectores políticos y organizaciones sociales están convocando a esta asamblea, incluso organizaciones que hacen parte del CNP, pero que tienen poca correlación de fuerzas al interior, como la Multilateral de fuerzas que hacen parte del Pacto Histórico, y que buscan por medio de este proceso capitalizar lo máximo posible para tener otra ubicación. Desde los sectores revolucionarios y más consecuentes vemos que la Asamblea Nacional Popular puede contribuir a definir el horizonte y la organización de este estallido que está estremeciendo al mundo. Sin embargo, creemos que es necesario luchar para que el resultado sea construir una nueva Coordinación Nacional Popular, una Nueva Dirección unitaria y democrática para todos los que luchan, que procure fortalecer una Dirección legítima sin forzar o usurpar procesos embrionarios en las diversas comunidades y respete las iniciativas de todos los que luchan, que recoja genuinamente los intereses del movimiento de masas que se mantiene en las calles y que por medio de la movilización permanente avance con el programa de exigencias para solucionar la crisis económica y sanitaria a favor de la clase trabajadora y los sectores populares. Se requiere coordinar las luchas e impulsar las asambleas populares en todo el país para lograr conquistar y hacer concreto el ¡Fuera Duque y Uribe!
La represión brutal por medio de las FFMM y paraestatales es la única herramienta que le queda al gobierno y, si bien el movimiento ha frenado en parte que avancen las reformas del paquetazo, es indispensable tener claridad que para derrotar estas medidas retardatarias y antipopulares es necesario derrotar al gobierno en las calles y no en las urnas; pues esperar a las elecciones es desmovilizar, vaciar las calles y darle casi un año más de gobierno al genocida, en últimas, es darle oxígeno y garantizar la impunidad ante las violaciones atroces a los derechos humanos que ejerce hoy el terrorismo de Estado del régimen uribista.
En consecuencia con lo anterior, la Asamblea Nacional Popular debe hacer un llamado abierto al CNP y a las direcciones de las Centrales y todos los sindicatos del país, a las organizaciones populares, campesinas, indígenas, a las organizaciones de la juventud, a los grupos de Primera Línea, a las organizaciones barriales y de toda índole para convocar en forma unitaria un Gran Encuentro Nacional obrero, sindical, popular, campesino, indígena, afro, de delegados de las Asambleas Populares de base, de toda clase de organizaciones de la juventud, de todos los explotados y oprimidos, conformado por delegados electos democráticamente en asambleas convocadas a la mayor brevedad. En ese Encuentro deberían definirse las consignas y reivindicaciones que unifican a todo el movimiento y un plan de lucha y actividad para el logro de las mismas. Ese encuentro, así conformado, con delegados que puedan ser revocables en cualquier momento en sus propias asambleas, sería la dirección máxima del movimiento y cualquier negociación realizada por un organismo del mismo autorizado para tal fin debería ser pública, transmitida en directo a todo el país y ad-referendum del mismo Encuentro; sin desvirtuar otros procesos que aún no se hayan sumado, o que decidan emprender otros caminos de confluencia y fortalecimiento.
Como revolucionarios y revolucionarias proponemos defender un programa que realmente lleve adelante medidas para que la crisis la paguen los capitalistas y de soluciones estructurales a los problemas fundamentales de la clase trabajadora y los sectores populares; entre ellas señalamos. 

  1. Fuera Duque – Uribe y todo su gobierno ¡Impulsemos las asambleas populares!
  2. Por una huelga general que ponga a la clase trabajadora a la cabeza de esta lucha. Llamado a las bases del sector estatal para que exijan a sus direcciones la convocatoria urgente de un verdadero paro de su sector.
  3. Destitución, juicio y castigo para toda la cúpula militar y policial, quienes dieron la orden de disparar, torturar, violar y desaparecer.
  4. Destitución inmediata de alcaldes, gobernadores, jueces y fiscales cómplices de la violación a los DDHH y los asesinatos sistemáticos por parte de las FFMM y paramilitares en el marco de la protesta social.
  5. ¡Desmonte del ESMAD ya! Imposibilidad de desarrollar otro cuerpo represivo parecido o similar.
  6. Retirar de las manos del Ministerio de Defensa y de la cúpula militar a la Policía y que responda a ser una fuerza civil.
  7. Acabar la justicia penal militar, las FFMM no pueden seguir juzgándose a sí mismas por sus crímenes y delitos.
  8. Quitar las exenciones a los grandes capitales y reemplazarlo por un impuesto progresivo y permanente a las grandes fortunas, volcar estos recursos a la salud, educación y trabajo.
  9. Ruptura con el FMI, el BM y la OCDE. No al pago de la deuda. Plata para salario, trabajo, salud, educación y vivienda, no para el Fondo Monetario.
  10. Aumento general de salarios acorde al costo de la vida.
  11. Eliminación del IVA de la canasta familiar. Abolición del impuesto al salario.
  12. Prohibición de despidos y suspensiones. Basta de trabajo precarizado. Abajo la reforma laboral.
  13. Por un sistema público de pensiones, no a la reforma pensional y abolición de las AFP. 
  14. Por garantía de trabajo digno para todo desempleado, contratado por el Estado u obligando a los empresarios a contratar nuevos trabajadores y distribuir el trabajo existente entre todos, con disminución de la jornada laboral sin disminución salarial.
  15. Por un salario mínimo individual para los desempleados hasta tanto se les brinde un empleo formal. 
  16. Vamos por educación pública, gratuita y al servicio del pueblo: Reapertura gradual y progresiva de los campus estudiantiles con protocolos de bioseguridad, vacunación y condiciones de bienestar aseguradas por el ministerio de salud y de educación. Sanear el déficit presupuestal de las universidades públicas garantizando la gratuidad y universalidad de la educación superior.
  17. Por un sistema nacional de salud público, único y gratuito: Triplicar el presupuesto en salud y unificar el sistema de salud para que sea público, gratuito y universal. Abolir las EPS y la ley 100.
  18. Por la eliminación de las patentes para la producción pública de vacunas contra la COVID 19. Vacunación gratuita y universal.
  19. Declarar de propiedad pública los laboratorios y capacidad instalada para producir vacunas.
  20. Por un plan de choque que re estatice las principales empresas y recursos estratégicos de la nación
  21. Entrega de tierras a los campesinos y expropiación a terratenientes, expropiación a las entidades bancarias y a las grandes empresas inmobiliarias y grandes casa-tenientes para dar vivienda digna a todos los colombianos.

Bogotá, 4 de junio de 2021

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Editorial – 17 de mayo de 2021

¡Alto a la agresión genocida del Estado nazi-sionista de Israel
contra el pueblo palestino!
¡Cese inmediato a la masacre en Gaza!

Desde el 10 de mayo, la Franja de Gaza, estrecho territorio al borde del Mediterráneo en el que se hacinan dos millones de palestinos, está siendo sometida a un ataque genocida por parte del ejército del Estado nazi-sionista de Israel. Mentiras del sionismo y del imperialismo cuando dicen que Israel se está defendiendo. El reciente conflicto se inició cuando los palestinos que viven en Jerusalén protestaron masivamente por un nuevo plan de expulsión de familias árabes de sus casas, en el barrio de Sheij Jarrah, para entregar sus viviendas a colonos israelíes. La violencia sionista se ejerció en la Explanada de las Mezquitas, donde se encuentra la mezquita de Al Aqsa, el tercer lugar más sagrado para los musulmanes. La represión contra las protestas provocó más de 300 heridos.
En respuesta a la política represiva del gobierno sionista, Hamas, partido palestino que gobierna la Franja de Gaza lanzó un ataque con misiles caseros hacia territorio israelí. A pesar de que el sistema de defensa antimisiles de Israel, denominado “Cúpula de Hierro”, neutraliza la mayor parte de estos artefactos –se calcula que han sido lanzados más de 3.000– su ejército desencadenó una violenta agresión contra la indefensa población civil de Gaza. El ataque ha incluido bombardeos contra el edificio en que funcionaban las agencias de noticias Al Jazeera y AP, cuyos doce pisos fueron demolidos por las bombas, y contra las casas de los dirigentes de Hamas, provocando hasta el momento más de 190 muertos, entre ellos 52 niños y 31 mujeres. Del lado israelí solo han muerto diez personas, evidencia de la desigualdad de las fuerzas militares en el enfrentamiento.
La genocida agresión israelí ha sido respaldada por los gobiernos imperialistas de EE.UU. y Alemania argumentando el derecho a la “legítima defensa”, postura a la que se sumó el gobierno de ultraderecha brasileño de Jair Bolsonaro.
Los trabajadores y demócratas del mundo debemos rechazar esta brutal agresión contra el pueblo palestino. En Colombia llamamos a denunciarla y a convertirla en bandera de los participantes del paro nacional. El 14 de mayo Gustavo Petro se reunió con un grupo de empresarios, en su mayoría pertenecientes a la comunidad judía de Colombia. A él le exigimos que rechace este nuevo genocidio y que se sume a la exigencia al gobierno de Iván Duque de ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales con Israel.
El apartheid (discriminación racista que el sionismo hace contra los árabes-palestinos) al que es sometida la población de Gaza, territorio considerado como el campo de concentración a cielo abierto más grande de la historia, debe terminar. Es el momento de redoblar nuestra solidaridad con la lucha del pueblo palestino exigiendo el cese inmediato de la ofensiva del ejército sionista.

¡Alto al ataque genocida de Israel contra el pueblo palestino!
¡Ruptura ya de relaciones con Israel por parte del gobierno Uribe-Duque!
¡Redoblemos la solidaridad con el pueblo palestino: Boicot, Desinversión y Sanciones contra el Estado de Israel!
¡Palestina para los palestinos!

Grupo de Trabajadores Socialistas (GTS)

Democracia Directa

17 de mayo de 2021

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Editorial – 8 de mayo de 2021

Paro nacional

¡A Duque lo derrotamos en las calles!
¡Organizarnos para continuar!

Atendiendo el llamado de Iván Duque, la burocracia del Comando Nacional de Paro ya inició una negociación buscando desmontar el movimiento. Al desnudo quedaron cuando el mismo gobierno informó que había realizado conversaciones “confidenciales” con ellos.

Tal como señalamos el 3 de mayo, “Entre el 28 de abril y hoy se ha demostrado que ante las medidas del gobierno nada hay que negociar; solo decidirse a luchar para tumbarlas.” Así el movimiento tumbó la reforma tributaria y al Ministro. Así se puede obligar al retiro de lesivo proyecto 010 sobre la salud. Así se puede tumbar el Decreto 1174 y conquistar la matrícula cero para estudiantes de todas las instituciones públicas o privadas. ¡Basta unificar el movimiento, organizarlo democráticamente, dotarlo de una dirección decidida y al mismo Duque podemos tumbar!

En últimas, el interés de la burocracia y los que están desesperados por negociar con Duque es ayudarle a sacar las castañas del fuego, porque no quieren derrotar la totalidad de sus políticas. Quieren negociar y concertar esas políticas, como han hecho durante años, facilitando a todos los gobiernos la aplicación de nefastas medidas económicas y sociales. Por la vía de la llamada “negociación y concertación” los trabajadores, oprimidos y explotados, solo hemos tenido pérdida y retroceso.

Llegó la hora de cambiar de rumbo. El Comando Nacional de Paro no representa a la enorme mayoría de los miles y miles que, en las calles, logramos tumbar la reforma tributaria y al ministro y propinar así un duro golpe al gobierno; así eso haya costado varias decenas de muertos, centenares de heridos y una violenta y generalizada represión sobre la población. Pero lo fundamental de las fuerzas aún está intacto. Si nos organizamos mejor y tenemos orientaciones precisas es posible propinar nuevos golpes al gobierno, obligándolo a echar atrás otras de sus medidas y conquistando reivindicaciones vitales para millones, que están precisas y en nada hay que negociar: ¡Hay que doblegar al gobierno para que las adopte!

La Declaración del 6 de mayo de un conjunto de organizaciones sociales, populares y sindicales de Cali muestra ese camino para reorganizarnos. Realizar asambleas por barrio, por colegio, por sector. Elegir Comités de Paro. Conformar en cada ciudad un Comité Unificado de Paro; en el cual participen delegados democráticamente elegidos por las distintas Asambleas Populares de Base. Realizar de emergencia un Encuentro Nacional constituido por delegados de esas mismas Asambleas, que elija en forma también democrática un nuevo Comité Nacional de Paro. Que las Direcciones de las Centrales participen, , pero que se sometan a las decisiones tanto de ese Encuentro Nacional de Emergencia como de ese nuevo Comité Nacional de Paro. Que no hagan el divisionismo que hicieron luego del 21 de noviembre de 2019 y en el encuentro de enero de 2020. ¡Es necesario unificar una Dirección del movimiento, que funcione de manera democrática!

Llamamos a las direcciones sindicales de base a que discutan de inmediato su participación en el movimiento, convocando asambleas de sus sindicatos, a la entrada o salida de los turnos en las fábricas, con participación de todos los trabajadores –sindicalizados o no. Que en esas asambleas participen delegaciones de las agrupaciones juveniles que han estado al frente del movimiento en cada lugar. Que allí se discuta democráticamente las razones por las cuales los trabajadores deben vincularse activamente, organizar el paro de la producción en sus fábricas y exigir a la alta dirección sindical un cambio radical de su política. Las organizaciones sindicales que decidan actuar así deben unificarse en comités o coordinadoras de lucha, conformándolas o acudiendo a las que ya existen en algunas partes.

Se trata, en últimas, de convencernos que esta lucha, que ya mostró su fuerza y capacidad para obtener triunfos (el retiro de la reforma y la caída del ministro) va para largo, que hay que organizarla, que solo derrotando la totalidad de las políticas del gobierno (que son las políticas de los organismos internacionales como el FMI, Banco Mundial y OCDE) será posible comenzar a solucionar las necesidades más agobiantes de millones y millones. Hasta cuando se ven obligados a entregar unas pocas migajas, los gobiernos burgueses como el de Duque están actuando al servicio de proteger y defender el pastel de unos pocos multimillonarios nacionales y extranjeros que se apoderan de la riqueza que genera el trabajo de millones. ¡Eso, en últimas, es lo que tendremos que acabar si queremos que esta lucha tenga final feliz! ¡Un país sin explotadores ni explotados ni oprimidos; en un mundo sin explotadores ni explotados ni oprimidos!

La solidaridad que se extiende por todo el mundo con la gesta de un pueblo que se levanta contra la explotación y opresión debe expresarse también en todos los países contra los respectivos gobiernos y el imperialismo. No creemos en la hipocresía de los organismos internacionales OEA, ONU, de Biden o la burguesía europea, pero exigimos que supriman todo apoyo político y económico a este gobierno que solo usa la máscara de la democracia para disparar de forma asesina a las multitudes. La solidaridad que esperamos es del proletariado, explotados y oprimidos del mundo en esta hora y sin demora.

¡Viva el paro nacional!

¡Qué pare la masacre y la represión! ¡Qué paren los asesinatos y desapariciones!

¡A Duque lo derrotamos en las calles, organizarnos para continuar!

¡Abajo Duque y la totalidad de su plan contra el pueblo!

¡Por un gobierno de los trabajadores, explotados y oprimidos!

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Tumbamos la reforma y al ministro
¡Vamos por el resto!

Editorial – 3 de mayo de 2021

¡La reforma la tumbamos! ¡Al ministro lo tumbamos! ¡Vamos ahora por el resto! Lo hecho y logrado es solo el comienzo de las nuevas y más profundas batallas que hay que dar para salvar al pueblo colombiano de un gobierno y sus políticas que son más mortales que el Covid-19.

Con centenares de miles en las calles, especialmente jóvenes, batallando a brazo partido contra toda la represión desatada, pagando con sus vidas atreverse a desafiar a un gobierno y régimen asesinos, con el respaldo activo de millones, se ha logrado un primer triunfo.

Ese triunfo sólo se logrará consolidar avanzando más, logrando nuevas conquistas en nuevas batallas, construyendo una dirección y organización del movimiento decidida y capaz de aprovechar el momentáneo desconcierto que la acción decidida de movilización del 28 de abril y los días posteriores ha causado en el principal enemigo del pueblo colombiano: el gobierno de Duque, agente fiel de los potentados, multinacionales y organismos financieros del imperialismo.

¡Para avanzar, hay que propinar nuevas y más fuertes derrotas al gobierno! El Comando Nacional de Paro, encabezado por la burocracia sindical que no quería dar continuidad al movimiento luego del 28, que no llamó a movilización activa el 1 de Mayo, se ha visto obligada a convocar nuevas acciones para el día miércoles 5 de mayo.

¡Hay que convertir el 5 de mayo en una nueva y más potente demostración de fuerzas! ¡Hay que organizarse para que toda la burguesía, los grandes empresarios y el gobierno sientan un nuevo y más doloroso golpe! ¡Hay que parar la producción en todo el país, en todas las fábricas, en todas las empresas! ¡Ahí es donde más les duele!

Exijamos al Comando Nacional de Paro que dé la orden de que todos sus sindicatos paralicen actividades el día miércoles. Los jóvenes, en grupos organizados, desde cada barrio, en cada poblado, deben ir a las puertas de las fábricas a las horas de ingreso de los trabajadores, a realizar allí asambleas, a decidir en ellas paralizar sus actividades; coordinando con los dirigentes sindicales de base, donde haya sindicato. Se trata de abrir un diálogo amplio para que los trabajadores sumen voluntad y consciencia porque unidos podemos vencer.

No basta con que los trabajadores no puedan ir a trabajar por parálisis del transporte. Es necesario ganar, en asambleas, que esa sea una decisión colectiva, consciente y que en esas Asambleas se elijan Comités de Paro para dar continuidad a las nuevas acciones que el movimiento demanda. Esto se puede hacer a la vez que se mantienen los bloqueos y parálisis del transporte. En igual forma hay que proceder en las instituciones educativas, realizando asambleas conjuntas con padres de familia y estudiantes y conformando Comités de Paro.

El Comando Nacional de Paro, los dirigentes de las Centrales, deben dejar de actuar buscando conciliación y concertación con el gobierno. Lo que hay que hacer es echar abajo sus medidas. Si la movilización empalma con el paro de la producción, serán las masas las que dicten las condiciones y millares de comités se constituirán en una fuerza superior al gobierno de Duque, que hoy se esconde detrás de las tanquetas de guerra. Entre el 28 de mayo y hoy se ha demostrado que ante las medidas del gobierno nada hay que negociar; solo decidirse a luchar para tumbarlas. Por eso, para obtener otros triunfos inmediatos, llamamos a concentrar la lucha en:

¡A tumbar el proyecto de Ley 010 de privatización de la salud!

¡A tumbar el decreto 1174!

¡Decreto de matrícula cero para todos los estudiantes, en todas las instituciones educativas del país, públicas o privadas!

Existe demasiada carga laboral, largas y extenuantes jornadas de trabajo, debemos pedir reducción de la jornada laboral sin disminución del salario y las demás horas laborales sean para contratar más trabajadores en condiciones y capacidades de laborar. ¡Exijamos a la empresa privada o estatal empleo inmediato para todos los desempleados!

¡Toda empresa privada o estatal, de más de 10 trabajadores, debe duplicar su nómina de inmediato y se distribuye el trabajo entre todos! Si con esto no se alcanza, el Estado enganchará a todo desempleado. ¡Toda empresa que declare quiebra se entrega a control de los trabajadores y el Estado subsidia su actividad!

¡Contrato indefinido, con plenos derechos laborales, para todos los trabajadores de la salud en instituciones públicas o privadas!

¡No pago de la deuda externa para dedicar esos recursos a un plan de total emergencia de vacunación masiva a la población, exigiendo la liberación de las patentes de las vacunas por parte de las multinacionales!

¡Cese de la represión y masacre contra el pueblo! ¡Castigo a los culpables! ¡Disolución inmediata del ESMAD!

La única “reforma tributaria” que aceptamos es: que la totalidad de las 500 empresas más grandes del país entreguen la totalidad de las ganancias obtenidas en los dos años anteriores. ¡Que la crisis la paguen los ricos! ¡Con esto y las medidas anteriores basta para tener un primer respiro en el hambre y miseria que agobia a millones!

¡A lograrlo! ¡Pudimos tumbar la Reforma y al ministro, podemos lograr nuevos triunfos!

¡Vamos por el resto!
¡Abajo Duque, por un gobierno de los trabajadores!

Grupo de Trabajadores Socialistas
Bogotá, 3 de mayo de 2021

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Declaración

¡A tumbar la reforma tributaria de Duque!
Por pan, empleo y salud para millones

El paro del 28 es necesario, pero insuficiente
A fortalecerlo y darle continuidad

Editorial

El Comando Nacional de Paro, encabezado por las direcciones de las centrales sindicales, ha convocado un paro nacional el miércoles 28 de abril, bajo el lema “Por vida, paz, democracia y el nuevo paquetazo de Duque”.

De cara a esa convocatoria, Democracia Directa, el Grupo de Trabajadores Socialistas (GTS) e Impulso Socialista declaramos ante los trabajadores y ante todos los explotados y oprimidos del país, lo siguiente:

Dos enemigos terribles amenazan la vida de los trabajadores de las ciudades y el campo, las minorías sociales, étnicas y populares. Por una parte, la sindemia, es decir, las consecuencias de la pandemia del coronavirus que actúa, principalmente, sobre los más pobres. Por otra parte, el uribirus, es decir, la política del gobierno uribista de Duque que se derrama en beneficios para los grandes capitalistas, los bancos y los patronos, mientras derrama sangre, desempleo y miseria en nuestros hogares, en detrimento constante de la calidad de vida de los de abajo o de su misma capacidad de subsistencia. Hay 4 millones de desempleados en el país, lo que obliga a la informalidad, la mendicidad y la violencia. Campean el hambre, la falta de atención en salud, las masacres, la represión a todo lo que huela a justos reclamos populares.

Es decir, existen razones de sobra para realizar un paro contra las medidas adoptadas por el gobierno de Duque en los meses anteriores y contra sus políticas y propuestas actuales. Todas esas políticas y medidas solo buscan descargar sobre los hombros de los trabajadores, oprimidos y explotados la crisis que ya venía de antes, y que se ha agudizado hasta niveles sin precedentes.

El gobierno de Duque, agente incondicional al servicio de los intereses de unos pocos potentados, de las grandes empresas, del capital financiero, de las multinacionales y del imperialismo hace todo lo necesario para garantizar las ganancias millonarias de los detentadores del poder económico, político y social.

Para responder a lo anterior, llamamos a todas las organizaciones sindicales, barriales, populares, de campesinos pobres, de indígenas, comunidades afro, estudiantiles y voceras de todos los explotados y oprimidos a unir fuerzas en un solo haz de voluntades que permita que el paro del 28 sea lo más fuerte y tenga la mayor extensión nacional posible.

Sin embargo, esta acción justa y necesaria será insuficiente para obligar al gobierno a echar atrás las medidas adoptadas y para frenar sus planes y políticas. Para lograrlo es necesario asumir el paro como un primer paso de un Plan Nacional de Lucha, permanente y sistemático, que potencie nuevas y más radicales acciones de movilización, con las cuales se consiga doblegar al gobierno.

Y sin embargo, las fuerzas políticas mayoritarias, que tienen a su cargo la dirección de las principales organizaciones sindicales y populares del país, no defienden dicha orientación. Todas ellas asumen como norte estratégico la contienda electoral de 2022 (parlamentaria y presidencial) en lugar de asumir como objetivo central el infligir, por la vía de la movilización masiva y organizada de millones, una derrota al actual gobierno. Es decir, buscan poner la lucha y la movilización al servicio de sus planes y actividades electorales. Como consecuencia, en lugar de fortalecer el movimiento, lo debilitan.

Esas direcciones sindicales mayoritarias no han realizado las tareas necesarias para preparar el paro en los sitios de trabajo, en los barrios, en los pueblos, entre los estudiantes, los indígenas y demás sectores sociales oprimidos por el Estado y los patronos. Poco o nada han hecho por convocar a todas las organizaciones sociales para centralizar y coordinar la lucha, no han acudido a la mayor arma que tenemos los de abajo: la democracia directa para definir qué hacer, cómo y cuándo.

A pesar de que el tiempo para subsanar esta débil preparación ya es mínimo, deben intensificarse los esfuerzos para que en la próxima jornada del 28 participen en forma activa y organizada la mayor cantidad de trabajadores. En ese sentido, en los días que faltan, es necesario fomentar asambleas y reuniones de preparación y organización, en la medida en que las condiciones de cada sector lo permitan.

Las fuerzas que con una vocación distinta trabajamos en el impulso al movimiento, agrupadas en distintos niveles (como la CNSSP, el Bloque por el Paro Indefinido, los Comités de Solidaridad o cualquier otra), algunas de las cuales expresan una relativa independencia de la dirección mayoritaria de las centrales, debemos unificar tareas, actividades y compromisos, buscando la acción conjunta, exigiéndole a la dirección mayoritaria una modificación sustancial de la orientación actual y denunciando abiertamente su política de conciliación, que termina facilitando la aplicación de las políticas gubernamentales y empresariales. A la vez, debemos exigir que la dirección del movimiento se unifique en un solo organismo nacional, en el cual tengan representación todos los sectores comprometidos con la lucha contra el gobierno y dispuestos a impulsar la movilización para derrotar sus políticas y planes.

Desde ya el Comando Nacional de Paro debería convocar un Gran Encuentro Nacional Obrero, Campesino, Indígena, Afro y Popular, con amplia participación de delegados elegidos directamente por la base de las organizaciones, con capacidad decisoria y que evalúe los resultados del paro del 28. En este espacio deberían definirse, de la manera más democrática posible, unas consignas centrales que unifiquen el movimiento y a partir de las cuales se pueda trazar un plan de acción y movilización. Solo así será posible derrotar las medidas y políticas del gobierno de Duque.

Ese plan de acción debería plantearse la realización de un nuevo paro, a más tardar a mediados de julio. Durante los meses previos se debe garantizar una preparación y organización suficientes para que este próximo paro sea más fuerte y extenso que el que se realizará el 28.

Un Gran Encuentro Nacional Obrero, Campesino, Indígena, Afro y Popular debería definir con precisión las exigencias centrales del movimiento.

Para obligar a echar atrás las antipopulares medidas adoptadas por el gobierno y derrotar sus planes, es necesario levantar, como mínimo, un programa que contenga las siguientes exigencias centrales:

–¡Abajo la reforma tributaria impuesta por el FMI y la OCDE!

–Para garantizar la vida y salud de los colombianos, ¡no al pago de la deuda externa! ¡Uso de esos recursos en entrega masiva y gratuita de alimentos, bienes y servicios, controlada directamente por el Estado, pagada directamente a los productores, cero ganancias para los pulpos distribuidores!

–Plan de emergencia en salud que garantice vacunación masiva y gratuita de la totalidad de la población. ¡Por la libertad de las patentes para garantizar el abastecimiento masivo e igualitario de vacunas! ¡No al enriquecimiento de las multinacionales farmacéuticas a costa de la vida de millones!

–Plan de emergencia que garantice trabajo para todos, incluyendo la reducción de horas de trabajo sin rebaja salarial.

–Derogatoria de todas las leyes y decretos laborales lesivos que han sido emitidas por el gobierno de Duque aprovechándose de la crisis generada por el covid-19. Derogatoria del Decreto 1174.

–¡Fin a la temporalidad laboral en toda la planta estatal! ¡Un millón de trabajadores estatales con contratos temporales constituye el más grave atentado del gobierno contra los derechos de los trabajadores!

–¡Matrícula cero para todos los y las estudiantes de primaria, secundaria y universidad, tanto en la educación pública como en la privada! ¡Que el Estado asuma los costos y el control de todo el aparato educativo nacional! ¡Basta de que la educación sea un negocio! –¡Por plenas libertades democráticas! ¡Cese de las masacres de luchadores y luchadoras! ¡Cese de la represión contra las luchas populares!

Democracia Directa

Grupo de Trabajadores Socialistas

Impulso Socialista – LIS

Bogotá, 18 de abril de 2021

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