25N: Día internacional por la Eliminación de las Violencias contra las Mujeres y las personas LGBTIQA+
Por una lucha anticapitalista, antipatriarcal y socialista

Hoy conmemoramos a las dominicanas Minerva, María Teresa y Patria Mirabal, conocidas como “Las Mariposas”, perseguidas, encarceladas y brutalmente asesinadas en 1960 por su oposición política al régimen autoritario y por desafiar los roles impuestos a las mujeres. Al recordar su lucha, que como a muchas otras les costó la vida, nos resulta inaceptable que en las coyunturas electorales las candidaturas, sean reformistas, progresistas o de derecha, instrumentalicen las exigencias del movimiento feminista y los derechos de las mujeres y disidencias sexuales.

La lucha por estos derechos no puede reducirse a promesas de campaña ni a marketing político: es una pelea histórica y viva contra un sistema capitalista que sostiene y profundiza las opresiones de género. Por eso, defendemos el principio de que la conquista y ampliación de los derechos democráticos sólo es posible cuando se articulan con una perspectiva anticapitalista que permita transformar la realidad de manera radical, enfrentando las raíces materiales. Las victorias del movimiento feminista, incluyendo avances en derechos sexuales, reproductivos, laborales y de reconocimiento, no surgieron de votos parlamentarios ni de negociaciones a puerta cerrada, sino de la movilización sostenida, la organización desde abajo y la capacidad de construir formas de coordinación amplias, democráticas y diversas. En este sentido, reafirmamos que la fuerza transformadora está en las calles, en la autoorganización y en la lucha colectiva, no en las campañas que buscan apropiarse de estas banderas solo para obtener réditos electorales.
Más feminicidios que días en el año

A septiembre de 2025, el país reportaba al menos 623 feminicidios documentados, muchos de ellos sin resolución [1]. Mientras tanto, otros estudios estiman que durante el primer semestre del año, el dato fue cercano a los 342 casos, lo cual evidencia que se podría superar la cifra dada su tipificación imprecisa y el subregistro [2]. Además, en los informes presentados se señalan asesinatos contra personas de orientación sexual, identidad y expresión de género diversa —al menos 61 asesinatos de personas LGBTIQA+ de las cuales al menos 22 son personas trans, correspondiendo 20 a mujeres trans— lo cual demuestra que esta violencia también ata a las diversidades sexuales a la lógica mortal del patriarcado [3]. Las denuncias por violencia basada en género suman también cifras alarmantes: hasta el 8 de junio de 2024 se registraron 66.621 casos en Colombia, de los cuales el 75,6 % (≈ 50.374) afectaron a mujeres [4].
Frente a este escenario, exigimos un programa radical: que los feminicidas y sospechosos de feminicidio sean detenidos de forma inmediata mientras se investiga con rigor, que sean juzgados y sancionados de forma expedita y efectiva; que se instauren tribunales especializados de género elegidos de forma democrática en cada departamento; que los protocolos de investigación incluyan perspectiva de género, étnica, territorial y de diversidad sexual; que se garantice la reparación integral de las víctimas y sobrevivientes —económica, psicológica, de salud, social— junto con garantías de no repetición. También exigimos la destitución de jueces y fiscales que encubran casos de Violencia Basada en Género y que las elecciones sean con voto popular y mandatos revocables, como parte de las medidas para que caiga la justicia patriarcal: sistema que trata los feminicidios como “crímenes pasionales”, revictimiza a las mujeres, demora los procesos, minimiza las denuncias, y tolera la impunidad. Esa justicia que funciona bajo la lógica del patriarcado y del capitalismo debe ser reemplazada por una justicia feminista y de clase.
Violencia Basada en Género (VBG), clase y sistema capitalista

Los feminicidios son el rostro más brutal de la violencia estructural y tras esta cara están manifestaciones sistemáticas y normalizadas que vivimos cotidianamente. La violencia no puede desligarse del sistema que la produce. En Colombia la feminización de la pobreza es una realidad palpable cuando los hogares rurales dirigidos por mujeres son hasta un 40 % más pobres que los dirigidos por hombres en zonas equivalentes [6]. Esa precariedad económica —articulada con la brecha salarial de género— reduce la autonomía de las mujeres y diversidades, dependientes de relaciones de poder donde la vulnerabilidad se convierte en riesgo. Según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en promedio las mujeres dedican el 17,6 % de su tiempo al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, frente al 5,2 % de los hombres; la diferencia es más abrumadora entre los 25 y 44 años, donde las mujeres dedican casi cuatro veces más que los hombres al trabajos del cuidado [7]. En cuanto a la brecha salarial, los datos más recientes señalan que por cada 100 pesos que gana un hombre, una mujer en Colombia recibe aproximadamente 89 pesos [8]; en la informalidad la brecha puede alcanzar el 28 % [9]. Todas estas desigualdades económicas y laborales generan una sobreexplotación que interseca con la violencia: cuando una mujer tiene mayor economía precaria, triple carga –explotación laboral, tareas domésticas y de cuidado, privación de derechos–, menor salario, mayor riesgo de dependencia y por tanto mayor exposición a violencia de género.
Por eso afirmamos que la lucha contra la violencia de género es inseparable de la lucha contra el capitalismo-patriarcal. No basta con cambiar leyes: debemos transformar la base material que sostiene la subordinación, la precariedad, la desigualdad y la violencia. En este 25 de noviembre convocamos a todas las mujeres, niñas, jóvenes y diversidades sexuales y de género, a los sindicatos, a las organizaciones populares, a los movimientos sociales, a levantarse, movilizarse y exigir: justicia real, empleo digno, salario igual, cuidado socializado, eliminación de la triple carga, autonomía económica, fin de la impunidad y caída de la justicia patriarcal. Hoy reafirmamos nuestro compromiso: ni una menos ¡Vivas, libres y organizadas nos queremos! Desde la Liga Internacional Socialista y la Unidad Obrera y Socialista de Colombia decimos alto y claro: ¡basta! Construyamos una sociedad socialista, feminista y de diversidades, donde la vida, el cuidado y la igualdad sean el centro.
Por un feminismo que siga luchando por:
- Igualdad salarial: a igual trabajo, igual salario, que sea digno, igual a la canasta familiar sin precarización, discriminación, ni flexibilidad laboral.
- Construcción de comedores, lavanderías y centros geriátricos comunitarios de calidad para socializar las labores domésticas y de cuidado.
- Educación sexual integral, laica y científica, con perspectiva de género en todo el sistema educativo.
- Acceso a la salud con enfoque de género para mujeres y personas LGBTIQA+
- Producción pública, distribución y acceso gratuito de anticonceptivos y medicamentos abortivos.
- Despenalización total del aborto: libre, legal, seguro y gratuito. Sin barreras burocráticas que lo impidan.
- Elección popular y mandato revocable de jueces y fiscales. Capacitación obligatoria con perspectiva de género para abordar VBG y destitución de funcionarios que encubran y cuiden a violadores y femicidas.
- Presupuesto público para la atención de VBG y control por parte de las organizaciones de nuestra clase y los sectores populares, con salarios dignos y herramientas de acompañamiento y protección con cobertura nacional (casas refugio para víctimas y sus hijas e hijos).
- Emergencia Nacional por VBG YA: declaración inmediata y que se destine presupuesto de emergencia a la Ley 1719 de 2014.
Referencias
[1] Observatorio Feminicidios Colombia (2025) Reportes [Online] Disponible en https://www.observatoriofeminicidioscolombia.org/reportes
[2] Infobae. (2025, 24 de agosto). Colombia registra 427 feminicidios en el primer semestre de 2025. [Online] Disponible en https://www.infobae.com/colombia/2025/08/24/colombia-registra-427-feminicidios-en-el-primer-semestre-de-2025/
[3] Observatorio de DDHH de la ONG Caribe Afirmativo (2025) Publicaciones en X [Online] Disponible en https://x.com/Caribeafirmativ
[4] Instituto Nacional de Salud. (2024, 8 de junio). 75,6% de los casos registrados por violencia de género en 2024 son contra mujeres. INS. [Online] Disponible en https://www.ins.gov.co/Noticias/Paginas/75,6-de-los-casos-registrados-por-violencia-de-g%C3%A9nero-en-2024-son-contra-mujeres.aspx
[5] Secretaría Distrital de Planeación Alcaldía Mayor de Bogotá (2022) Diagnóstico y recomendaciones para la inclusión laboral de los sectores sociales LGBTI. [PDF] Disponible en https://www.sdp.gov.co/sites/default/files/diagnostico_recomendaciones_inclusion_laboral_sectores_sociales_lgbti.pdf
[6] El Colombiano. (2025, 16 de agosto). Brecha alarmante: Mujeres enfrentan hasta 120% más pobreza extrema en zonas rurales que en ciudades. [Online] Disponible en https://www.elcolombiano.com/negocios/hogares-rurales-liderados-por-mujeres-son-mas-pobres-que-la-ciudad-dane-CJ28655241
[7] DANE. (2025, 4 de marzo). Así se registran las principales brechas de género en las estadísticas oficiales. Departamento Administrativo Nacional de Estadística. [Online] Disponible en https://www.dane.gov.co/files/prensa/comunicados/com-brechas-genero-estadisticas-oficiales-mar2025.pdf
[8] Casa de la Mujer. (2025, 30 de octubre). Brecha salarial: las mujeres ganan solo 89 pesos por cada 100 que reciben los hombres en Colombia. [Online] Disponible enhttps://casmujer.com/index.php/2025/10/30/brecha-salarial-las-mujeres-ganan-solo-89-pesos-por-cada-100-que-reciben-los-hombres-en-colombia/
[9] Más Colombia. (2025). Preocupante: En el trabajo informal la brecha salarial de género es del 28%. Más Colombia. [Online] Disponible https://mascolombia.com/preocupante-en-el-trabajo-informal-la-brecha-salarial-de-genero-es-del-28/
Por la despenalización total del aborto
¡Seguimos luchando!
Contra el discurso antiderechos de la ultraderecha
¡El aborto legal es un arma de libertad!

La actual crisis económica mundial —fruto de la especulación financiera, la concentración de la riqueza y la guerra— ha sido aprovechada por la ultraderecha para fortalecer su influencia política, presentándose como una falsa alternativa al descontento social. En este escenario, los discursos antiderechos se convierten en una herramienta de dominación: desvían la atención de las verdaderas causas estructurales de la crisis y canalizan la rabia popular contra sectores históricamente oprimidos: mujeres, disidencias sexuales, migrantes y trabajadores.
El ataque sistemático al derecho al aborto no solo busca reforzar un orden patriarcal funcional al capitalismo —que mantiene a las mujeres sometidas, en condiciones de dependencia y control sobre sus cuerpos—, sino que también constituye un intento de la ultraderecha por imponer una agenda reaccionaria que divide a la clase trabajadora. Por eso, la defensa del derecho al aborto es una bandera estratégica de lucha socialista e internacionalista, inseparable de la pelea contra el ajuste económico, el autoritarismo y la avanzada fascistizante en el mundo.
La conquista de derechos en medio de regímenes reaccionarios
En Colombia el movimiento feminista ha forjado una trayectoria de lucha y conquistas contra la ultraderecha más reaccionaria. La Sentencia C-355 de 2006 representó un avance histórico para los derechos de las mujeres en Colombia, al despenalizar el aborto en tres causales: riesgo para la vida o la salud de la mujer, malformación del feto incompatible con la vida y en casos de violencia sexual. Su trascendencia no radica solo en el alcance jurídico, sino en el contexto político en el que fue conquistada: pleno gobierno del ultraderechista Álvaro Uribe Vélez, caracterizado por políticas de guerra interna, concentración de poder y cercanía con las posturas más conservadoras.
Que una decisión de la Corte Constitucional abriera la puerta a la garantía de derechos sexuales y reproductivos en medio de un régimen que pretendía recortar libertades fue una victoria democrática y feminista de enorme valor. Esta sentencia no solo protegió a las mujeres frente al control estatal y religioso sobre sus cuerpos, sino que sentó un precedente jurídico y político para la defensa de la autonomía reproductiva en toda la región y el país, siendo la base para la sentencia c-055 DE 2022 que amplió el derecho al aborto libre hasta la semana 24, demostrando que la organización y la movilización popular pueden arrancar derechos incluso en escenarios profundamente adversos.
Sin embargo, estas conquistas parciales son constantemente amenazadas. Hoy, sectores reaccionarios y antiderechos buscan revertir los logros alcanzados, de ahí la urgencia de permanecer en las calles, fortaleciendo la lucha por la despenalización total del aborto. Mientras el aborto siga tipificado como delito, el Estado conserva una herramienta de persecución. Retirar completamente la penalización del aborto del Código Penal no es solo un paso jurídico: es un golpe directo contra quienes promueven la guerra, la explotación y el control patriarcal; es una afirmación de que la vida, la salud y la libertad de las mujeres y personas gestantes valen más que cualquier pacto con los sectores reaccionarios del país.
El pacto patriarcal del gobierno del “cambio”
El feminismo no se limita a denunciar a la ultraderecha. También enfrenta las contradicciones de gobiernos que se dicen progresistas, pero sostienen el mismo orden patriarcal. La paridad ministerial y las cuotas de género han sido presentadas como avances, pero en realidad ocultan la exclusión de las diversidades sexo-genéricas y, sobre todo, dejan intacto el carácter de clase de estas políticas. La experiencia reciente en Colombia lo evidencia: los derechos de las mujeres no se determinan por la capacidad de la burguesía para ubicar ministras o cuotas de género, sino por la fuerza de las luchas desde abajo.
Las voces feministas en Colombia han expresado su indignación reiteradas veces para denunciar una contradicción inaceptable de la presidencia del supuesto gobierno del “cambio”: la designación de Alfredo Saade —un personaje antiderechos, machista, desacredita la marea verde y es enemigo de la autonomía de nuestros— como jefe de gabinete por parte del presidente Gustavo Petro y del Pacto Histórico es un golpe directo a las luchas históricas por los derechos de las mujeres y las disidencias sexuales e identitarias. Este no es un hecho aislado. Antes ya se habían impuesto figuras como Armando Benedetti y Hollman Morris, denunciados por violencias de género, en contra del rechazo de las propias bases y funcionarias como Susana Muhamad y la propia Francia Márquez. Incluso destituido, Saade fue protegido por la Presidencia, que intentó premiarlo con una embajada en Brasil para resguardarlo, y ahora otra vez quiere volver a ser candidato a la consulta del Pacto que será en octubre.
¿Se puede llamar gobierno popular al que entrega el timón político a personajes así? La respuesta es clara: este “cambio” pacta con el patriarcado y traiciona la confianza de quienes lo apoyaron desde las calles. En un país donde la violencia patriarcal sigue cobrando vidas y donde la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) enfrenta obstáculos estructurales en la práctica, poner a un hombre con una agenda contraria a la igualdad, al frente de la articulación gubernamental, significa legitimar la regresión y menospreciar los mismos sectores que dieron su voto de confianza a un gobierno que no deja de decepcionar a millones. Rechazamos que el movimiento feminista y de las disidencias sexuales sean usados como discurso de campaña para luego ser traicionados en el ejercicio del poder. El 28 de septiembre nos encuentra en resistencia, reafirmando que nuestra lucha no depende de concesiones estatales ni de favores con pactos patriarcales. La exigencia es clara: ningún antiderechos debe ocupar cargos estratégicos en un gobierno que dice representar la supuesta esperanza popular.
¡Despenalización total del aborto ya!
¡La verdadera lucha popular será feminista, diversa y de clase, o no será!
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Por una lucha LGBTIQA+
revolucionaria y socialista

Con el surgimiento de las sociedades sedentarias, se crea el excedente en la producción, y este se soluciona con la concepción de la herencia. Esta herencia, implicaba por obligación controlar la sexualidad femenina, convirtiéndola, junto con su respectiva reproducción, en la primera propiedad privada. De esta manera, se construyeron los pilares de un sistema de opresión que aún persiste. A lo largo de la historia, las concepciones de la sexualidad y el género han variado enormemente. Por ejemplo, en la Antigua Grecia, la homosexualidad no solo no estaba restringida, incluso reafirmaba la masculinidad, poseyendo el estatus social y económico “correcto”. Pasando al siglo VI en Bizancio, es con el emperador Justiniano, que se adoptaron leyes teocráticas que criminalizan la homosexualidad y la castigaban incluso con la muerte. Este tipo de leyes marcó el inicio de una complicidad sistemática entre Estados e Iglesias para imponer un modelo sexual y de género rígido, basado en la cisheterosexualidad y la monogamia.
En este marco, las instituciones religiosas jugaron un rol clave al imponer la idea de que el sexo debía tener exclusivamente fines reproductivos. A partir de ahí, el control sobre los cuerpos y las sexualidades se volvió sistemático, con el fin de perpetuar el dominio patriarcal en ascenso. Las iglesias y los Estados se aliaron para imponer una única forma «correcta» de amar y de vivir la sexualidad, condenando cualquier otra expresión como inmoral, pecaminosa o perversa.
Así se refuerza la heteronorma, y se consolida como el estándar «natural» a través de procesos históricos que involucraron el desarrollo de las fuerzas productivas y de sistemas sociales, que sostuvieron y reprodujeron dicha narrativa. Leyes, religión y ciencia sirvieron para clasificar, invisibilizar y «corregir» todo lo que no se encasille con las normas sociales estipuladas e impuestas, que estos poderes patriarcales. Cualquier práctica sexual que no tuviera fines reproductivos, imposibilitando heredar la propiedad privada, pasó a ser una amenaza al orden social y político establecido.
Hoy, los discursos de odio siguen vigentes. Complementan las bases del orden socioeconómico, para que este no tambalee y se mantenga el capital patriarcal. Grupos ultraconservadores y religiosos continúan atacando a la comunidad LGBTIQA+, no por azar, sino para defender el status quo de estos sistemas socioeconómicos, porque la diversidad sexual desafía al sistema capitalista: que necesita reprimir cuerpos y deseos para mantener sus privilegios, su orden y su poder.

Desde una perspectiva socialista y de clase trabajadora, denunciamos cómo el capitalismo ha invisibilizado el contenido revolucionario de la lucha de las disidencias sexuales, instrumentalizándolas para su propio beneficio y lucro. Por un lado, al institucionalizarlas, las ha despojado de su raíz de clase, reduciéndolas a demandas meramente simbólicas que no cuestionan las estructuras de opresión material que nos precarizan. Por otro lado, las empresas que durante años se pintaron con los colores del arcoíris, utilizando nuestra existencia como herramienta de marketing, sin implementar políticas reales de inclusión ni transformación. Se enriquecen a costa de nuestra opresión, explotando a una comunidad que sigue siendo uno de los sectores más vulnerables en el mundo laboral. Este año, con el crecimiento de discursos anti-derechos a nivel internacional, muchas de esas mismas empresas decidieron no mostrarse diversas, dejando en evidencia que nunca tuvieron un compromiso genuino con nuestras luchas. Lo que queda claro es que su apoyo era oportunista, y que nuestras críticas a esa falta de coherencia y a la cooptación capitalista son más urgentes que nunca.
También denunciamos las múltiples formas de discriminación que enfrenta la población queer en Colombia, especialmente las personas trans, quienes sufren violencia estructural, exclusión laboral y negación de derechos fundamentales.
Ante la crisis política del gobierno de Gustavo Petro, su incapacidad para implementar políticas efectivas contra la discriminación, con un Ministerio de Igualdad sin resultados materiales concretos y frente al avance de una derecha burguesa que promueve abiertamente discursos de odio y utiliza nuestras identidades como blanco electoral, el movimiento LGBTIQ+ tiene el desafío urgente de organizarse en unidad con la clase trabajadora. Solo desde una articulación real con quienes también padecen las consecuencias del capitalismo, podremos construir un programa político capaz de enfrentar las raíces estructurales de nuestra opresión.
La urgencia de una Ley Integral Trans
La Ley Integral Trans, actualmente en trámite en el Congreso, busca garantizar el reconocimiento legal de las identidades de género diversas, sancionar la discriminación institucional y asegurar el acceso a servicios de salud, educación y empleo para las personas trans. Esta ley es fundamental para proteger a una población históricamente marginada y violentada. El transfeminicidio de Sara Millerey, ocurrido en 2025, evidencia la necesidad urgente de esta legislación.
Los datos son más que números, son una expresión desgarradora de la urgente necesidad de aprobar la Ley Integral Trans para apalear la discriminación, explotación y opresión de la población LGBTIQA+.
-En Colombia, la tasa de desempleo para la población LGBTIQA+ es del 16,2%, frente al 13% del resto de la población.
-Solo el 4% de las personas trans en el país tienen un contrato laboral formal.
-Más del 99,68% de las personas con identidad de género no normativa en Bogotá han sido víctimas de agresiones físicas o verbales.
-La esperanza de vida de las mujeres trans en Latinoamérica es de 35,5 a 41,2 años, debido a la violencia, la exclusión y la falta de acceso a servicios de salud.
¡Por una sociedad diversa, inclusiva y socialista! Las conquistas por las que debemos luchar:
1. Aprobación inmediata de la Ley Integral Trans.
2. Por un sistema de salud público con enfoque de género: Garantía de acceso universal a la salud sin discriminación. Cobertura gratuita para hormonización y cirugías para personas trans.
3. Acceso universal y sin restricciones, independientemente de la orientación sexual o identidad de género, a la educación primaria, secundaria, técnica, tecnológica y profesional. Educación sexual integral con perspectiva de género y diversidad para toda la sociedad.
4. Supresión de los subsidios y privilegios estatales a instituciones religiosas privadas. Defensa de una educación pública, laica y científica.
5. Por la igualdad plena en el trabajo y contra la brecha salarial: A igual trabajo, igual salario; que sea digno, sin precarización ni flexibilidad laboral. Implementación de programas con enfoque diferencial para garantizar empleo e inclusión laboral, con énfasis en el cupo laboral trans.
6. Por el derecho a decidir: despenalización total del aborto con acceso totalmente libre, legal, seguro y gratuito. Producción pública, distribución y acceso gratuito de anticonceptivos y medicamentos abortivos.
7. Elección por voto popular y mandatos revocables a jueces y fiscales, que se contemple la obligación de capacitación con perspectiva de género para abordar los casos de VBG.
8. Destitución de funcionarios que encubran y cuiden a violadores y feminicidas.
9. Reconocimiento y reparación histórica: a las víctimas de violencia y transfeminicidios, como Sara Millerey, y a sus familias.
Llamamos al movimiento LGBTIQA+ a luchar con una perspectiva de independencia política de clase y con autonomía a todos los gobiernos burgueses, para lograr una sociedad libre de discriminación, donde todas las personas, independientemente de su orientación sexual e identidad de género, puedan vivir con dignidad e igualdad.
Dirección Nacional
Comisión de género y disidencias
Unidad Obrera y Socialista ¡UNÍOS!
Fuentes:
1. Universidad del Norte, Trabajo Digno para Todos: Desafíos y Oportunidades para la Comunidad LGBT+ en Colombia. Blog Informativo OCSA #14, 2025
2. Universidad Nacional. En Colombia la inclusión laboral de personas trans sigue siendo una ilusión. Periódico UNAL, 2024.
3. Universidad del Valle. Crítica situación viven las Mujeres Trans en Cali. Escuela de Salud Pública, 2022.
4. Observatorio de convivencia escolar. VIOLENCIAS BASADAS EN GÉNERO Y VIOLENCIA SEXUAL EN LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS DE BOGOTÁ. Alcaldía de Bogotá, 2023.
5. Documento técnico de formulación de Programas Estratégicos. Oficina de Saberes y Conocimientos Estratégicos. Ministerio de Igualdad y Equidad, 2024.
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Feminicidio universitario y estatal:
rostro del patriarcado capitalista y del ascenso fascista global

Los recientes feminicidios en universidades públicas de Colombia y el asesinato de una mujer en Ciudad Bolívar, a manos de un agente de la Policía, no son hechos aislados, son expresiones materiales de un sistema global que combina patriarcado, capitalismo y ahora, del fascismo. La violencia feminicida no es un «problema de pareja» ni un «trágico error»: es un crimen político, una estrategia sistemática para someter cuerpos feminizados y disidentes dentro del orden neoliberal y reaccionario.
Sirley Vanessa López fue asesinada en la Universidad del Valle por un exalumno y María José Barrero sobrevivió con graves heridas. En Ciudad Bolívar, un policía mató a su expareja con su arma oficial y luego se suicidó. Estos hechos condensan todas las formas de dominación estructural: patriarcal, estatal, simbólica, económica y militarizada. El feminicidio emerge directamente de esta lógica, pues, el agresor pretende «poseer» antes de reconocer la autonomía de la mujer, respondiendo con violencia cuando esta se “rebela” frente a sus expectativas de dominación afectiva o sexual, así, la violencia patriarcal se convierte en herramienta de control, de disciplinamiento, que acredita que el capitalismo sólo tolera cuerpos que ocupan el lugar de uso social (trabajo, consumo), y penaliza con violencia a quienes desafían esa norma.
Según el Observatorio de Feminicidios en Colombia, hasta mayo de 2025 se han registrado 207 feminicidios, una cifra que da cuenta de que cada día, más de una mujer es asesinada por su condición de género. A pesar del horror, la respuesta institucional sigue siendo cosmética: comunicados, minutos de silencio, ramos de flores. Las condiciones estructurales no cambian: las universidades no expulsan a los agresores, las fiscalías no actúan, los medios normalizan la violencia, y la policía asesina mujeres con sus armas de dotación.
Este fenómeno no se da en el vacío, el ascenso global del fascismo y de las derechas ultraconservadoras ha potenciado una ola misógina con raíces profundas acompañado del discurso que responsabiliza a las mujeres, a las feministas y a la disidencias sexuales por la «crisis de la civilización» se ha instalado en las redes, universidades, familias y gobiernos, el resultado: millones de hombres jóvenes son arrastrados por discursos que exaltan la autoridad masculina, promueven el odio a la igualdad de género, y reivindican una masculinidad armada, propietaria, dominante.
En Colombia, no es casual que mientras asesinan mujeres, florezcan influencers misóginos que adoctrinan varones con mensajes de supremacía viril. No es casual que mientras lloramos a las muertas, el Ministerio de Educación no invierta en pedagogías feministas, pero sí en «seguridad» y en ESMAD (UNDMO). Es el fascismo cotidiano, legitimado y naturalizado.
El feminicidio no es solo patriarcal, es capitalista y fascista, el cuerpo de la mujer se convierte en propiedad privada, y la violencia que se ejerce sobre él es el castigo por rebelarse a ese rol: decir “no”, estudiar, decidir, organizarse, marchar. El Estado reproduce esta violencia al no garantizar justicia, al militarizar la vida, al encubrir feminicidas, al recortar presupuesto para la vida digna.
Pero ante la barbarie, creemos en el poder de la organización. Llamamos a todas las mujeres, estudiantes, profesoras, madres, mujeres trans, indígenas, afro, campesinas, migrantes: organicémonos. En cada universidad, barrio, vereda, colegio, sindicato, medio comunitario, creemos o fortalezcamos colectivos feministas. Que el dolor se transforme en lucha. Que el miedo se organice. Que la rabia se vuelva programa político.
Equipo Estudiantil ¡UNÍOS!
Bogotá. Junio 15 de 2024
Fuentes https://cambiocolombia.com/genero/feminicidios-2025-observatorio-de-feminicidios-colombia
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8M: contra la violencia y la miseria, la lucha es nuestra bandera

Dedicamos este escrito a las mujeres trabajadoras, campesinas, abuelas, madres, cabezas de hogar, lideresas sociales, que han tenido que resistir en sus territorios contra el avance de grupos armados, de paramilitares, de guerrillas y de delincuencia común, que han acechado sus comunidades, que no les han permitido vivir en paz y con dignidad. Recordemos a todas las desplazadas por el conflicto armado, en especial, en el Catatumbo, el cual ha dejado a más de 50 mil desplazados y decenas de asesinados. A las sobrevivientes de la Operación Orión, que siguen en pie de lucha por encontrar a sus familiares desaparecidos, algunos de ellos encontrados recientemente en La Escombrera de la Comuna 13 en Medellín. Nos unimos al grito fuerte de resistencia y memoria de Las Cuchas Tienen Razón, con ellas, hasta que derroquemos este sistema capitalista neoliberal y patriarcal.
Las situaciones vulnerables que vivimos las mujeres se extienden de las zonas de guerra a nuestra cotidianidad sin importar el contexto. Si bien el capitalismo nos brindó a las mujeres un nivel de independencia económica del que carecíamos en sistemas socioeconómicos previos, esto lo hizo a costa de someternos a la triple carga —privación de derechos en el Estado y la sociedad, servidumbre en el hogar mediante la reproducción, las tareas domésticas y de cuidado, y la explotación capitalista— esta última se expresa con dificultades particulares. Por un lado, el tipo de trabajo desempeñado y las condiciones en que se realiza; en Colombia por lo menos 700.000 personas se dedican al trabajo doméstico remunerado y de esta población el 94% son mujeres. De estas trabajadoras domésticas, el 60% gana el salario mínimo o menos, y solo el 17% cuenta con seguridad social, reflejando los altos niveles de informalidad en esta actividad.
Esto no solo afecta durante la etapa “productiva” sino que tiene consecuencias en la vejez, entre 2007 y 2018 la cantidad de mujeres no pensionadas casi duplicó a la de hombres en condición equivalente. Estas brechas no están únicamente presentes en las prestaciones sociales, sino en la misma empleabilidad. Históricamente, el desempleo femenino es mayor al masculino y durante el supuesto gobierno del cambio no se ha dado ninguna excepción. En octubre de 2024, la tasa de desempleo fue del 11,2% para las mujeres y del 7,6% para los hombres, y en marzo de 2023, las trabajadoras ganaron un 6,3% menos que los hombres [1].
La triple carga no es sólo un elemento discursivo, es cuantificable, por ejemplo, los hombres trabajan en promedio 9 horas remuneradas y 3,1 no remuneradas, mientras que las mujeres trabajan 7,6 horas remuneradas y 7,7 no remuneradas, limitando su desarrollo educativo, político, personal y recreativo [2]. Si además de lo anterior ponemos la lupa en los casos de mujeres que ni siquiera cuentan con independencia económica de su núcleo familiar, como ocurre para quienes se ocupan a tiempo completo de los trabajos domésticos y de cuidado sin remuneración, las limitaciones se profundizan impactando la toma de decisiones, e incluso les impide huir en situaciones agudas de violencia. En la pandemia, por ejemplo, no solo aumentó la tasa de desempleo, también se agudizaron los reportes de violencias basadas en género (VBG) y especialmente de su máxima expresión: los feminicidios.
Por su parte, las personas trans enfrentan las formas más severas de discriminación laboral dentro de la comunidad LGBTIQA+. El 89% de las mujeres trans se dedican al trabajo sexual, expuestas a violencia y estigmatización, solo el 6% tiene empleo formal y el 84% no está afiliado a un sistema de pensiones. Sus limitadas oportunidades laborales se relacionan con el ámbito educativo, ya que enfrentan altas tasas de deserción escolar: solo el 32% completa el bachillerato y un escaso 4% obtiene un título universitario. Además, muchas personas trans son expulsadas de sus hogares a una edad temprana, lo que agrava su vulnerabilidad [3]. En Colombia, la expectativa de vida de una mujer trans es de apenas 35 años, una cifra alarmante que refleja la grave situación de violencia y exclusión que enfrenta esta comunidad, ya que también es el tercer país de América Latina con la mayor tasa de trans-feminicidios, superado por Brasil y México. Es uno de los grupos más vulnerables de la sociedad, la mayoría vive en condiciones socioeconómicas precarias, con bajos ingresos y escasas oportunidades de empleo formal [3].
Se destaca que la Corte Constitucional de Colombia ha establecido importantes sentencias para proteger los derechos de las personas trans, incluyendo el derecho a cambiar su nombre y sexo en documentos de identidad, el acceso a procesos de reafirmación genital y la regulación de la situación militar según la identidad de género. Aunque son avances legales no son suficientes porque persiste la discriminación y la violencia sistemática hacia la comunidad trans y las mujeres.
A pesar de los compromisos en campaña del actual gobierno sus acciones han sido sumamente limitadas. Por ejemplo, la creación del Ministerio de la Igualdad es una figura simbólica, al igual que la vicepresidenta que lo encabezaba, Francia Márquez, pues no posee presupuesto real para ejecutar y mucho menos con profesionales idóneos, como evidencian los escándalos por acoso en sus altos cargos.

Gustavo Petro (derecha), presidente de Colombia.
Así mismo, el presidente Petro, se jacta de “la reducción de la tasa de homicidios los últimos dos años”, invisibilizando que durante su gobierno, transcurrió el año con mayor cantidad de feminicidios en las últimas dos décadas, superando incluso la pandemia [4]. Por su parte, los gobiernos locales aplican políticas de ajuste y austeridad reduciendo el presupuesto para la atención a VBG e implementando estrategias tan nefastas como las “Cabinas Calma” en Bogotá [5] y el intento de reestructuración de la Secretaría de las Mujeres en Medellín, que no era solo un cambio de nombre, sino la intención por fusionar con la Gerencia de Infancia y Adolescencia, la Gerencia de Seguridad Alimentaria y Nutricional (MANÁ) y el Sistema Departamental del Cuidado [6].
Del trabajo invisible a la resistencia obrera
El capitalismo transformó la producción, pasando de un sistema de encargos y precios definidos, a uno de acumulación de ganancias basado en la producción infinita y la competencia. Para aumentar las ganancias se necesita mayor explotación —jornadas largas y salarios bajos— y mejorar la técnica mediante la mecanización y automatización. Las mujeres más vulnerables —viudas, huérfanas, mujeres sin hogar o campesinas que huían de los señores feudales y la presión de los tributos— para evitar la prostitución y sus castigos, ingresaron al trabajo asalariado como mano de obra barata y los burgueses volvieron común el argumento de que la calidad del trabajo femenino era inferior al trabajo masculino, sólo para abaratar costos porque optaban por reemplazar hombres por mano de obra femenina, demostrando que la infravaloración del trabajo nunca fue por motivos biológicos sino económicos.
Surge la feminización de la pobreza, que se profundiza con la división del trabajo que permitía realizar tareas parciales sin necesidad de formación profesional; al aumentar la presencia femenina en una rama de la industria, los salarios masculinos en esta caían. Las tensiones de la competencia llevaron a restricciones de la participación femenina en los sindicatos, necesarios para ellas en la lucha contra la brecha salarial, que alcanzaba el 50%, esto daba a los hombres el papel de principales proveedores del hogar y supervisores del trabajo remunerado y no remunerado de las mujeres, fortaleciendo relaciones de poder y la idea de propiedad sobre ellas. La violencia se normalizó como un castigo “legalmente justificado” ante cualquier falta hacia el esposo o la familia.
Con la automatización muchas mujeres fueron desplazadas a sectores dominados por hombres, lo que las obligó a especializarse y formarse más. A la par la reducción salarial masculina obligó a más mujeres a trabajar, consolidando su papel en la producción que empezó a ser socialmente reconocido hasta ser admitidas en organizaciones proletarias, donde con la lucha organizada y articulada con los hombres de la clase trabajadora, conquistaron algunos avances para disminuir la brecha salarial en los estados capitalistas más desarrollados del siglo XIX. Al ganar derechos laborales, el matrimonio dejó de ser la institución que garantizaba su única fuente de sustento. Aun así, la violencia hacia las mujeres y las disidencias sexuales persiste y se profundiza en cada crisis del capital, al igual que el riesgo de perder los derechos conquistados.
El 8M no nació del fuego ¡Nació de la revolución!
La conmemoración del 8M surge de la militancia socialista de mujeres revolucionarias del siglo XX, historia que la burguesía y el feminismo reformista han querido borrar. En 1908, el Partido Socialista de América propuso el Día Nacional de la Mujer, celebrado el 28 de febrero de 1909 en EE.UU. para impulsar el sufragio femenino. Un año después, en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, Clara Zetkin propuso establecer el «Día Internacional de la Mujer Trabajadora» para luchar no sólo por el sufragio sino para unificar la lucha de clase trabajadora y conquistar la emancipación femenina, lo que fue aprobado de manera unánime por delegadas de 17 países. El 19 de marzo de 1911 se conmemoró por primera vez en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza. A los días, el 25 de marzo, el incendio de la fábrica Triangle en Nueva York cobró la vida de 123 mujeres y 23 hombres.

Finalmente, el 8 de marzo se estableció como fecha oficial, recordando tanto la primera protesta de trabajadoras textiles en 1857 para exigir la igualdad salarial con sus compañeros, como en honor a las víctimas de la fábrica Triangle. El 8M de 1917, la huelga de las trabajadoras rusas dio inicio a la revolución soviética.
“La vida de los hombres y las mujeres es tan barata y la propiedad es tan sagrada…”
– Rose Schneiderman, activista socialista y feminista.
La igualdad de las mujeres y las disidencias corpo-sexogenéricas, pisoteada durante siglos, puede reconquistarse únicamente en lucha conjunta con toda la clase trabajadora por sus derechos y por la constitución del proletariado. La forma de producción socialista, que llama a todas las mujeres a tomar parte en el trabajo productivo, es desde ya un firme fundamento para su total liberación en el futuro. Para ello, proponemos:
- Contra la brecha salarial y discriminación laboral: igualdad plena en el trabajo, a igual trabajo, igual salario; que sea digno, sin precarización, ni flexibilidad laboral. Implementación de programas con enfoque diferencial para garantizar empleo e inclusión laboral, con énfasis en el cupo laboral trans.
- Desmantelamiento de las redes de trata y proxenetismo con garantías de empleo genuino para la población migrante y para quienes deseen dejar la prostitución, con plenos derechos y acceso a prestaciones sociales.
- Plenas garantías para la maternidad deseada: guarderías en los sitios de trabajo o estudio. Derecho a la doble jornada escolar de la niñez donde se den espacios artísticos, culturales, deportivos y científicos a cargo del Estado. Apertura de jardines de primera infancia, comedores y lavanderías públicas para socializar el trabajo doméstico y de cuidados.
- Acceso universal a una educación pública, laica y científica desde la primera infancia hasta la educación superior independientemente de la orientación sexual o identidad de género.
- Supresión de los subsidios y privilegios estatales a instituciones religiosas por su papel represivo en la autonomía de mujeres y diversidades sexuales y de género.
- Educación sexual integral con perspectiva de género y diversidad desde la primera infancia para deconstruir roles y estereotipos de género.
- Por el derecho a decidir: despenalización total del aborto con acceso libre, legal, seguro y gratuito. Así como producción y distribución pública de anticonceptivos y medicamentos abortivos, y acceso universal y gratuito a estos.
- Sistema de salud público sin intermediación financiera (EPS) con enfoque de género que garantice el acceso universal a la salud sin discriminación incluido cobertura gratuita para hormonización y cirugías en personas trans.
- Contra la revictimización en los servicios de salud e instituciones responsables de las rutas de Violencias Basadas en Género (VBG): atención integral sin prejuicios, ni violencia institucional para víctimas de violencia psicológica, física, sexual y otras.
- Control del presupuesto por parte de las organizaciones de nuestra clase y los sectores populares para la atención de las VBG para garantizar salarios dignos y personal suficiente e idóneo con cobertura nacional, y estrategias que protejan a las víctimas y denunciantes, así como casas refugio para ellas y quienes dependen de ellas.
- Destitución de funcionarios que encubran y protejan violadores y feminicidas.
- Elección por voto popular y mandatos revocables de jueces y fiscales que contemple la obligación de capacitación con perspectiva de género para abordar los casos de VBG.
Referencias
[1] Vanguardia (2024) Campaña para promover los derechos de las trabajadoras domésticas. [Online] Disponible en
https://www.vanguardia.com/economia/2024/06/21/campana-para-promover-los-derechos-de-las-trabajadoras-domesticas/
[2] ONU Mujeres (2024) ONU Mujeres y el DANE presentan la tercera edición del estudio Mujeres y hombres: brechas de género en Colombia, evidenciando persistentes desigualdades en el país. [Online] Disponible en https://colombia.unwomen.org/es/stories/noticia/2024/11/onu-mujeres-y-el-dane-presentan-la-tercera-edicion-del-estudio-mujeres-y-hombres-brechas-de-genero-en-colombia-evidenciando-persistentes-desigualdades-en-el-pais
[3] Secretaría Distrital de Planeación Alcaldía Mayor de Bogotá (2022) Diagnóstico y recomendaciones para la inclusión laboral de los sectores sociales LGBTI. [PDF] Disponible en https://www.sdp.gov.co/sites/default/files/diagnostico_recomendaciones_inclusion_laboral_sectores_sociales_lgbti.pdf
[4] ONU Mujeres (2024) En la mira. [Online] Disponible en https://colombia.unwomen.org/es/noticias-y-eventos/en-la-mira/unete
[5] Santiago Cifuentes Quintero (2024) Polémica por Cabina Calma que anunció la Alcaldía de Bogotá “para que los hombres desahoguen y manejen sus emociones”: la instalarán en centro comercial donde se perpetró un feminicidio. [Online] Disponible en https://www.infobae.com/colombia/2024/08/01/polemica-por-cabina-calma-que-anuncio-la-alcaldia-de-bogota-para-que-los-hombres-desahoguen-y-manejen-sus-emociones-la-instalaran-en-centro-comercial-donde-se-perpetro-un-feminicidio/
[6] Laura Rosa Jiménez Valencia (2024) Colectivos de mujeres rechazan la reestructuración anunciada por la Gobernación de Antioquia. [Online] Disponible en https://www.eltiempo.com/colombia/medellin/colectivos-de-mujeres-rechazan-la-reestructuracion-anunciada-por-la-gobernacion-de-antioquia-3361078
[7] Alexandra Kollontai (1921) La mujer en el desarrollo social. [Online] Disponible en https://proletarios.org/books/Kollontai-La_mujer_en_el_desarrollo_social.pdf
[8] UNÍOS (2023) La verdadera historia del 8M. [Video] Disponible en https://www.instagram.com/reel/Cpgu1KDvYmI/
[9] Juan Ignacio Cortés (2023) Triangle Shirtwaist: el incendio que hizo avanzar el reconocimiento de los derechos de la mujer. [Online] Disponible en https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/triangle-shirtwaist-derechos-de-la-mujer/
25N: Nos organizamos contra la opresión y explotación de las mujeres
¡Larga vida a las mariposas!
El Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y las personas LGBTIQ+ se conmemora desde 1981, cuando fue propuesto durante el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, celebrado en Bogotá [1]. En 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas lo reconoció oficialmente, y desde entonces, las movilizaciones en defensa de los derechos y la lucha contra las violencias basadas en género (VBG) se han expandido más allá de América Latina [2].

Esta fecha fue elegida en memoria de Minerva, María Teresa y Patria Mirabal, conocidas como “las mariposas”, tres valientes dominicanas que se opusieron a la dictadura de Leonidas Trujillo (1930-1961), un régimen que encarnaba ideas profundamente conservadoras, machistas y proimperialistas, respaldado por los gobiernos de Estados Unidos. Minerva Mirabal inició su lucha con el deseo de ejercer su profesión como abogada y buscar justicia en su sociedad, convirtiéndose en una de las líderes del Movimiento Revolucionario 14 de Junio y como resultado de su activismo, ella y sus hermanas fueron perseguidas, encarceladas y brutalmente asesinadas en 1960, en un intento por silenciar el movimiento de liberación. Sin embargo, eso sólo intensificó la lucha, y la dictadura fue derrocada apenas seis meses después. Sus muertes no solo fueron un castigo por su oposición política al régimen autoritario, sino también por desafiar lo que se consideraba sus “únicas obligaciones”: permanecer en casa y ocuparse de los asuntos privados.
Bajo estos argumentos machistas, el patriarcado perpetúa sistemas conservadores y autoritarios que buscan mantener el poder y las riquezas en manos de unos pocos. Esto se logra a través de la defensa de la familia tradicional, la explotación del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado y el control sobre nuestros cuerpos, reduciéndolos a propiedad de un hombre y negando nuestro valor como luchadoras capaces de construir la sociedad que anhelamos. Estas relaciones de opresión, al igual que la situación de las mujeres y las disidencias sexuales, no son naturales ni biológicas, sino que están profundamente ligadas a la estructura económica y al papel asignado a las mujeres en el trabajo y la producción. Para enfrentar esta desigualdad, es crucial analizar las raíces históricas y estructurales de la situación actual.
El origen y la consolidación de la opresión y la explotación de las mujeres
En la prehistoria, cuando los seres humanos eran nómadas, no existía diferencia social entre machos y hembras, el sustento se realizaba a partir de la caza y la recolección de frutos y hortalizas silvestres; las tareas y obligaciones de las mujeres y los hombres no se diferenciaban, al punto en que las características físicas de ambos sexos no eran tan significativas en cuanto a fuerza y agilidad, los cambios morfológicos de las mujeres que llevaron a una musculatura más débil tomó generaciones y respondió al papel que ellas cumplieron en las siguientes sociedades, primando su papel en la reproducción de la especie. En ese contexto, el parto solo producía una interrupción temporal de las ocupaciones ordinarias como cazadora-recolectora. La división de roles surgió por cambios externos, como el clima y la geografía, que llevaron a algunas tribus a adoptar la agricultura o el pastoreo para subsistir. A continuación, se presenta un comparativo entre estas [3]:
| Característica | Tribus agricultoras | Tribus pastoriles |
| Surgimiento | Se volvieron sedentarias cuando las madres lactantes que se quedaban en un lugar fijo mientras la tribu cazaba, descubrieron la agricultura debido a las necesidades alimenticias. Como la producción agrícola era insuficiente al inicio, surgió una división del trabajo: las mujeres cultivaban, y los hombres cazaban o saqueaban tribus vecinas. | Como nómadas requerían zonas extensas, ricas en vegetación y rebaños de equinos o rumiantes. Las madres lactantes se asentaban para cuidar y domesticar los animales capturados. Además, las mujeres se hacían cargo de las labores domésticas y de cuidado de la tribu. |
| Papel de las mujeres en la economía y la sociedad | Las mujeres eran las principales productoras, perfeccionaron las técnicas y convirtieron esta actividad en la base económica por ser más productiva y segura que la caza. El excedente de la agricultura determinaba la riqueza de la tribu. El dominio de las mujeres y el derecho materno se mantuvo mientras la colectividad estuvo ligada por intereses comunes y trabajo pacífico. | La riqueza se medía en ganado, consolidando a los hombres como productores principales, mientras las mujeres tenían un rol complementario y subordinado. Al aumentar la riqueza en ganado, su cuidado fue asignado a los esclavos. Las mujeres fueron relegadas, perdiendo derechos y quedando reducidas a su papel en la reproducción y satisfacción de la lujuria masculina. |
| Transición a sociedades divididas en clase | Con el desarrollo de las fuerzas productivas, surgieron diversas profesiones y a partir de estas también el intercambio; quien producía no quería perder el derecho sobre su producto y por ende una ganancia en el intercambio, mientras quien adquiere buscaba hacerlo al menor costo. El trabajo agrícola perdió valor y se asignó a los esclavos, reduciendo el rol de las mujeres, salvo en castas privilegiadas. Esto marcó el paso a un sistema basado en la propiedad privada. | La propiedad privada sobre los rebaños y el ganado reforzó el dominio masculino, y la cohesión social pasó a depender de la autoridad garantizada por la violencia. Las tribus pastoriles dependían del saqueo, primero de ganado y luego de provisiones de otras tribus que fueron esclavizadas. El matrimonio forzado y el rapto de mujeres, propiedad privada de sus maridos, intensificó la opresión. |
Inicialmente la pertenencia a las tribus y la herencia se definían por línea materna, pues el parto definía la consanguinidad, pero la propiedad privada promovió una economía que consolidó una familia más cerrada y aislada de la cual el hombre era el jefe por ser el principal proveedor y para asegurar que la herencia del padre pasara a sus hijes, se impuso a las mujeres la monogamia y se abolió la filiación femenina y el derecho hereditario materno. En las familias se dio otra división del trabajo: los hombres realizaban actividades productivas fuera del hogar, mientras las mujeres se encargaban de las tareas domésticas.
A partir del esclavismo, la situación de las mujeres dependía de la clase a la que pertenecían. En esa sociedad, dividida entre esclavos y ciudadanos libres, solo el trabajo de los libres era valorado mientras los esclavos que sostenían la subsistencia de la sociedad carecían de derechos. Los más respetados eran los estadistas, seguidos por guerreros, comerciantes y artesanos. Las mujeres esclavas carecían de derechos, mientras que, en la clase dominante, aunque tenían privilegios, su vida dependía de su padre o esposo, para ellas su único papel era procrear y ser objeto de placer. El hogar individual, la propiedad privada y el matrimonio legal eran los principales impedimentos para su liberación. Las sociedades esclavistas sufrieron procesos internos de destrucción y fueron sustituidos por pueblos con otros sistemas económicos.
En la Edad Media, la economía se basaba en el trabajo de los siervos, quienes ya no entregaban todo su trabajo al dueño de las tierras, sino que reservaban una parte para mejorar su vida y pagaban el resto al señor feudal en tributos o trabajo. Esto posibilitó el surgimiento de plazas de intercambio y comercio: las ciudades. Había tres clases sociales: terratenientes, campesinado y ciudadanía. La situación de la mujer variaba según su clase, pero en todas las clases sus tareas eran consideradas secundarias en la economía, lo que impedía la igualdad de derechos. Las esposas de los señores feudales administraban el castillo, lo que les otorgaba poder sobre otras clases, pero seguían legalmente subordinadas a sus maridos, quienes iban a las batallas; las guerras y los saqueos aumentaban más rápido las riquezas que el trabajo pacífico. La campesina servía a dos hombres: su señor feudal y su marido, y con la imposición de la propiedad privada, el derecho del hombre sobre la esposa y los hijos se fortaleció, las granjas no eran propiedad de las mujeres sino de los hombres, esta concepción jurídica garantizó las costumbres patriarcales al punto que el campesino podía expulsar de casa a la esposa o venderla en el mercado. Además, las mujeres campesinas sufrían violaciones legalizadas, como el «derecho a la primera noche» donde el señor feudal podía, sin consentimiento, sostener relaciones sexuales con la esposa recién casada incluso antes que el marido. Las mujeres de las ciudades tenían como tarea principal el hogar, pero sus labores eran menospreciadas, en los comerciantes eran los hombres los únicos productores y aunque las artesanas desempeñaron papeles importantes e incluso había oficios en los que dominaba el trabajo femenino, sus derechos y alcances estaban legalmente limitados, por lo que los hombres seguían siendo los principales proveedores.
El capitalismo surgió de la concentración de capital en el comercio y la manufactura, que luego se transformó en capitalismo industrial. Inicialmente, solo algunas mujeres recurrían al trabajo asalariado, como esposas de artesanos arruinados, campesinas fugitivas de los señores feudales, viudas o huérfanas. Como para estas mujeres la única otra alternativa era la prostitución, los empresarios podían amenazarlas con entregarlas al señor feudal o denunciarlas por vagancia para que fueran castigas, por lo que ellas aceptaban cualquier condición laboral. Con la división del trabajo se emplearon masivamente trabajadores sin especializar, las mujeres y las infancias fueron incorporadas como mano de obra barata, lo que devaluó los salarios, incluso de los hombres, y llevó a más mujeres a buscar empleo pues no alcanzaban los recursos en las familias. Aunque las mujeres ganaban dinero, su rol como proveedoras secundarias del hogar persistía. Con el capitalismo surgió la triple opresión para las mujeres de clase trabajadora: las labores domésticas y de cuidado en el hogar; la maternidad, poco compatible con el trabajo asalariado y la explotación laboral. Para las mujeres de la clase dominante las tareas domésticas y la educación de su descendencia era delegada a otras mujeres, pero de la clase trabajadora, por lo que su papel era únicamente en la reproducción y como propiedad privada del marido.

Existe una contradicción entre la importancia y el reconocimiento del trabajo de las mujeres y las disidencias sexuales, y la discriminación por las leyes burguesas vigentes. El capitalismo a la par que generó nuevas formas de opresión, también creó las condiciones para la liberación, pues mientras las mujeres estuvimos ligadas únicamente a tareas domésticas improductivas todos los intentos por conseguir igualdad e independencia fracasaron al no tener una base material y económica, pero la liberación no se logrará con el reconocimiento formal de los derechos de las mujeres en el capitalismo, pues no libra de una vida como sirvientas en la propia familia, de la discriminación por medio de prejuicios y costumbres de la sociedad burguesa ni de la explotación por los capitalistas. La liberación sólo es posible en un sistema de producción en el que se reconozca totalmente a las mujeres como fuerza de trabajo útil que no trabaja solamente para la prosperidad de la familia, sino para la sociedad.
Referencias
[1] https://cienciashumanasyeconomicas.medellin.unal.edu.co/laboratorios/fuentes-historicas/navegacion-vamos-mujer/209-protesta-publica-y-conmemoracion.html
[2] https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/las-hermanas-mirabal-origen-del-dia-internacional-de-la-violencia-contra-la-mujer/
[3] Alexandra Kollontai (1921) La mujer en el desarrollo social. [Online] Disponible en https://proletarios.org/books/Kollontai-La_mujer_en_el_desarrollo_social.pdf
25N: Día internacional por la Eliminación de las Violencias contra las Mujeres y las personas LGBTIQA+
Los feminicidios son la punta del Iceberg
Colombia, un país violento para mujeres, niñas y niños
Este año, la situación en Colombia ha sido crítica. Entre enero y septiembre, se han reportado 671 feminicidios, la mayoría de las víctimas eran mujeres de entre 19 y 35 años (36.67%), siendo mujeres en edad laboral y reproductiva, atacadas por hombres que eran generalmente sus novios, exparejas o familiares. Las víctimas suelen ser trabajadoras informales, estudiantes, personas en situación de precariedad, migrantes y afro, lo que refleja las dificultades que enfrentan en términos de autonomía económica y acceso oportuno a la justicia [1].
Además, es alarmante la impunidad que rodea a los feminicidas, quienes a menudo evaden la justicia debido al vencimiento de plazos o a la falta de atención a las denuncias previas. Muchos de ellos ya tenían antecedentes, lo que podría haber permitido prevenir crímenes, como en el caso de Sofía Delgado, quien solo tenía 12 años. En Colombia, el 65% de las desapariciones corresponde a menores de edad y en los casos de las niñas suelen estar involucrados “novios” mayores de edad [2].
La respuesta del Estado es supremamente insuficiente: en todo el país hay solo 11 casas refugio, cada una con capacidad para 168 mujeres, sin posibilidad de acoger a sus hijes o personas que tienen a su cargo, los procesos de denuncia son revictimizantes y las medidas de protección a menudo se incumplen. Es importante recordar que la ley Rosa Elvira Cely, que tipifica el feminicidio, fue promulgada apenas en 2022, y las instituciones estatales no proporcionan cifras oficiales sobre este delito, por lo que dependemos del trabajo de organizaciones independientes como el Observatorio de Feminicidios Colombia.
Es evidente que las VBG no son perpetradas por actores aislados, son hijos sanos del patriarcado; son el resultado de un sistema que se beneficia de la impunidad, el respaldo del Estado y la complicidad de la sociedad, que perpetúa el silencio y las ideas machistas. Por ello, además de exigir justicia efectiva para nuestras víctimas, es fundamental promover una educación con perspectiva de género y desarrollar una lucha que garantice la apropiación social de la riqueza, que debe corresponder a el trabajo socializado, por tanto, se iguale el reconocimiento del tiempo socialmente necesario de todas las personas, independiente de su sexo o identidad de género, superando toda desigualdad salarial.
La realidad de ser mujer y niñe en Gaza
Desde el 7 de octubre, el genocidio perpetrado por el Estado sionista de Israel ha dejado a más de 41.000 personas asesinadas. De las cuales se estima que la mitad son mujeres y niñes. Además, se calcula alrededor de 95.000 mujeres heridas y casi dos millones desplazadas. Se cree que 37 madres palestinas serían asesinadas cada día en Gaza. Respecto a les niñes palestines, las cifras son escandalosas: 21.000 niños están dados por desaparecidos, 20.000 niños han perdido a uno o ambos progenitores, 17.000 se encuentran solos, huérfanos.

También existen testimonios de mujeres palestinas, secuestradas, torturadas y violadas por soldados israelíes, pero aún no hay cifras exactas que abarquen estas violaciones de derechos humanos.
No es suficiente con indignarse ¡Hay que organizarse!
Consideramos que la eliminación de la violencia contra las mujeres y la población LGBTIQA+ va más allá de consignas y leyes, es necesario construir un sistema político y económico que garantice las condiciones para una vida digna para todas las personas. La estructura de la familia tal como la conocemos debe transformarse, la unión de dos personas debe basarse en el deseo y el amor libre, no en el trabajo no remunerado y no reconocido de una parte sobre la otra, ni en el temor por sobrevivir.

Las infancias no deben ser una responsabilidad exclusivamente familiar, la sociedad debe asumir ese cuidado colectivo infantil por medio de instituciones como guarderías, comedores y lavanderías comunitarias. Lo anterior permitirá a las mujeres realizar sus proyectos personales sin la incertidumbre de garantizar las condiciones necesarias para una crianza segura, ni cargar sobre ella dicha responsabilidad las 24 horas del día. Esto solo se logrará con la conquista de un Estado obrero.
Entendiendo además la urgencia que enfrentamos a diario las mujeres y las personas LGBTIQ+ para salvar nuestras vidas, proponemos a las mujeres y disidencias sexuales organizarnos en espacios asamblearios que nos permitan exigir y luchar por:
- No pago de la deuda externa y que los recursos sean usados para aumento urgente del presupuesto nacional para la atención de las VBG, en el marco de la Emergencia Nacional por VBG y Feminicidios, garantizando el acceso a los programas de protección y las condiciones de trabajo digno para las trabajadoras.
- Elección por voto popular y mandatos revocables de jueces y fiscales. Destitución de jueces y fiscales que encubren violencias de género. Capacitación con perspectiva de género para abordar los casos.
- Control del presupuesto para la atención a las violencias machistas por parte de las organizaciones de nuestra clase y los sectores populares, asegurando salarios dignos y herramientas para acompañar y dar solución; con cobertura nacional, y separación que proteja a víctimas y denunciantes, así como casas refugio para las víctimas con sus hijas e hijos en condiciones dignas.
- Acceso a la salud con enfoque de género. Garantías de hominización y cirugías gratuitas para las personas trans. Contra la violencia obstétrica. Contra la revictimización en los servicios de salud ante los casos de violencia psicológica, física y sexual.
- Contra toda discriminación a la población LGBTIQA+ que les deja expuestas a la violencia y les arrastra a la explotación sexual, plena igualdad de derechos: cupo laboral trans.
- Combate a las redes de trata y proxenetismo. Alternativas de empleo para quienes deseen dejar la prostitución y derechos sociales a las trabajadoras sexuales.
- Educación sexual integral, laica y científica, con perspectiva de género en todo el sistema educativo.
- Bloqueos, sanciones y el no reconocimiento como Estado a Israel. Ayuda humanitaria, oportunidades de migración y apoyo público para personas palestinas víctimas del genocidio. Por una Palestina única, laica, democrática y socialista.
Referencias
[1] https://observatoriofeminicidioscolombia.org/reportes
[2] https://www.infobae.com/colombia/2024/08/31/fue-hallada-con-vida-la-abogada-de-la-linea-123-carolina-serrano-tejada-luego-de-estar-tres-dias-desaparecida/
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Día de Acción Global por el Aborto Legal, Seguro y Accesible,
también conocido como Día por la Despenalización y Legalización del Aborto.
28S: La lucha por el derecho a decidir no termina
La primera gran conquista de nuestros derechos reproductivos se produjo en 1917, cuando mujeres luchadoras y revolucionarias lograron emanciparse de la explotación y transformar el papel de las mujeres en la familia y en la sociedad, que hasta entonces se limitaba a la subordinación en el hogar y ante sus integrantes. Esta revolución fue impulsada por trabajadoras que se oponían a las políticas que mantenían a la población en condiciones de precariedad durante la monarquía zarista en Rusia y se movilizaron el 08 de marzo (día de la mujer trabajadora), junto a sus compañeros de clase, con quienes lograron derrocar al zar Nicolás II y, unos meses después, tomar el poder como clase trabajadora.
Fue en este contexto que las mujeres conquistaron, por primera vez, el derecho al aborto, este avance fue solo el comienzo de un cambio social radical. Entre otras medidas, se establecieron comedores comunitarios para que las tareas del hogar fueran asumidas colectivamente, fomentando la ayuda mutua. Sin embargo, estas conquistas fueron eliminadas por medidas reaccionarias durante el proceso de burocratización de la URSS, tomadas bajo la dirección de Stalin.

En la actualidad, numerosos países han legalizado el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) bajo diversas condiciones y plazos. No obstante, seguimos enfrentando avances y retrocesos en los derechos conquistados, un claro ejemplo de esto es Estados Unidos, donde en 2022 se anuló la sentencia Roe vs. Wade, eliminando este derecho constitucional federal. Esta decisión se ha convertido en un tema central en la contienda por una de las elecciones presidenciales más influyentes a nivel mundial; de hecho, Donald Trump pasó de jactarse de la revocación de la sentencia a afirmar que, bajo su mandato, la decisión quedaría en manos de cada estado. Esto ilustra cómo su postura reaccionaria, conservadora y retrógrada ha afectado su percepción pública en los últimos meses, mientras la vida reproductiva de las mujeres sigue en medio de una intensa lucha por el poder. La emancipación de las mujeres y el derrocamiento del patriarcado no serán posibles mientras exista un sistema basado en la explotación y la opresión.
Si se analiza los motivos por los cuales los derechos logrados en el sistema capitalista siempre están en riesgo, se podrá identificar que esto se debe a cuestiones estructurales en vez de ser simples posturas culturales, conservadoras o meramente por razones económicas. Por años, las legislaciones burguesas de todos los países han intentado luchar contra los abortos mediante medidas punitivas severas contra la persona gestante que toma la decisión sobre su cuerpo, de forma similar las instituciones religiosas y la moral burguesa atacan y juzgan a las personas gestantes nombrándolas como asesinas.

Aún así, estas medidas punitivas no desincentivan el aborto sino que lo condenan a la insegura clandestinidad. En la actualidad, la lucha por el derecho a la interrupción artificial y voluntaria del embarazo está plenamente ligada al debate de autonomía, cuestión que el capitalismo es incapaz de garantizar al tener como prioridad las ganancias de la burguesía en vez de las necesidades de las personas.

Para que la decisión de abortar sea totalmente libre y autónoma, en primer lugar tendrían que estar garantizadas las condiciones para prevenir embarazos no deseados, de modo que el aborto sea la última opción. Esto solo se lograría con presupuesto estatal suficiente que garantice la producción, distribución y accesibilidad a los métodos anticonceptivos, bajo un modelo de planificación familiar que no sea únicamente responsabilidad de las personas gestantes. Lo anterior sería una ilusión si tampoco se garantiza una educación sexual y reproductiva integral, laica, científica y con perspectiva de género.
Por otro lado, se deben considerar los casos en que la decisión de interrumpir un embarazo no viene determinada por el genuino deseo de “no querer tener hijos” sino por la realidad material de no poder asegurar una crianza digna. Lo anterior se ve reflejado en la incapacidad económica de la clase trabajadora y los sectores populares para asegurar salud, educación, vivienda y ocio, sumado a la doble carga de estas madres que a pesar de lo mucho que desean y se esfuerzan por criar a sus hijos apropiadamente, no tienen el tiempo necesario para cuidarlos y compartir tiempo de calidad; solo las mujeres de la burguesía pueden disfrutar plenamente la alegría de la maternidad. ¿Quiere decir esto que las trabajadoras deben abandonar su derecho de tener hijos? No, es necesario enmarcar la despenalización y legalización del aborto en el contexto de políticas diseñadas para proteger a las mujeres y a las personas gestantes, puesto que la verdadera elección no es entre el aborto y la maternidad, sino entre los abortos legales seguros, y los abortos ilegales, clandestinos e inseguros.
En conclusión, sigue vigente la tarea de sacar al aborto de la esfera de lo privado, lo secreto y lo prohibido, acabar con todas las medidas punitivas en contra de quienes abortan y ofrecer las condiciones más cómodas y seguras que la ciencia y la medicina puedan brindar. Garantizando simultáneamente todas las condiciones para las maternidades y paternidades deseadas que se ven amenazadas por factores sociales y económicos externos.
La realidad de la IVE en Colombia
En Colombia, las cifras disponibles respecto a la IVE son de organizaciones no gubernamentales, independientes o varias sin ánimo de lucro. Por ejemplo, el informe “Primer año del fallo histórico ¿Cómo va la implementación de la sentencia Causa Justa (C-055 de 2022)?”, realizado por Causa Justa, Oriéntame y La Mesa Por la Vida, tiene las pocas cifras disponibles sobre la implementación de la IVE en Colombia, y dichas cifras solo reflejan de lo que va desde la radicación de la sentencia en 2022, hasta su primer año, en 2023, donde estas organizaciones asesoraron 255 casos que buscaban acompañamiento para realizar una IVE, pero hay que tener en cuenta que lo más probable es que estas cifras no reflejen toda la cantidad de IVE que se intentaron realizar a lo largo y ancho del país. Aparte, estas cifras son las últimas estadísticas comunicadas, y desde ahí no tenemos actualización de nueva información.
Carecemos de un monitoreo continúo sobre el seguimiento al derecho del IVE, por parte del Estado. Las Entidades competentes como la Superintendencia Nacional de Salud y el Ministerio de Salud, deberían garantizar el acceso a información veraz, de fácil acceso y actualizada periódicamente, de cómo va el funcionamiento de la sentencia C-055 de 2022 en todo el país. Esto, como compromiso con la transparencia e implementación eficaz de la IVE, tema del que tampoco se habla ni en la nueva Circular Externa de la Supersalud, publicada en agosto de este año que se reduce a exigir la correcta implementación por parte de las EPS e IPS, pero no hace primero un contexto de la realidad actual y tampoco aclara cómo van las sanciones a las entidades que han incumplido con la sentencia y que de alguna manera fallaron con la implementación de la IVE. No es suficiente con solo sacar una circular, es el Estado el que tiene que garantizar y monitorear que todas las personas gestantes que desean un aborto, estén accediendo al procedimiento sin ninguna barrera. Debemos exigir al Estado que se haga cargo de lo que le toca, porque la realidad es que hay varios vacíos estatales respecto a la IVE como derecho fundamental para todxs.
Adicional a esto, solo se cuenta con estadísticas de opinión como que hay un cambio de perspectiva respecto a la opinión que se tiene con el aborto. Los resultados de las encuestas del anterior informe muestran que 91% de los colombianos está en contra de la maternidad forzada. La mayoría de las personas encuestadas concluyen que la maternidad debe ser una decisión consciente y placentera. El 84% de los colombianos creen que la maternidad debe ser una decisión de las mujeres o personas gestantes y solo el 2% de los colombianos consideran que la Iglesia o el Estado deben intervenir en las decisiones reproductivas de las mujeres. Claro reflejo de que la mayoría piensa que nadie debería decidir por encima de la voluntad de una persona respecto a su cuerpo.
Y aun así, hay una bancada “provida” en el Congreso de la República, que ignora la Sentencia C-055 de 2022 de la Corte Constitucional y le da la espalda a los derechos reproductivos. Este sector antiderechos, pretende aprobar un proyecto legislativo que determine que el derecho a la vida “sea inviolable a partir del momento mismo de la concepción”, lo que significaría prohibir el aborto de nuevo en su totalidad y retroceder en lo avanzado hasta el momento en temas de derechos reproductivos. La derecha conservadora, como siempre, es la que lidera esta iniciativa que va en contra de nuestra autonomía para decidir. Pero lo más aberrante es que el centro, como la Alianza Verde y hasta una congresista del Pacto Histórico, Mary Anne Perdomo, hayan firmado a favor, apoyando este proyecto antiaborto. De la derecha nunca debemos esperar nada y ni nos sorprende su afán por querer imponer políticas antiderechos, pero que esta iniciativa sea apoyada hasta por una congresista de la coalición del gobierno, quienes se abanderan de ser de izquierda y supuestamente estar a favor de las causas feministas, y luego resultan con este hecho que es denunciable y representa una traición hacia las mujeres, las disidencias sexuales y la juventud que apoyó al Pacto Histórico con un voto de confianza por sus derechos y autonomía.
Este tipo de iniciativas, en contra de los derechos de las mujeres, de las personas gestantes y en contra de nuestro derecho a decidir, reflejan la hipocresía de la moral burguesa. que pregona que la vida es sagrada, que no tenemos el derecho de interrumpirla en su fase más ‘inocente’, pero consideran la vida una simple fuerza de trabajo que compran y precarizan con salarios menores a la canasta básica familiar y flexibilización laboral; en últimas, lo santo y sacro de la vida es el rendimiento que deja: aumentar su tasa de ganancia con base en la explotación.

De ahí que sean precisamente esos sectores antiderechos quienes apoyan al Estado genocida de Israel. ¿Ahí las vidas de lxs niñxs y las mujeres no son importantes? Así lo demuestra la situación de las infancias Palestinas y del sur del Líbano con los bombardeos del “ejército más moral del mundo”, sus vidas y las de sus madres son arrebatadas todos los días con sanguinarios bombardeos y francotiradores en las calles.
Seguimos llamando a la movilización constante en las calles porque la lucha por el derecho a decidir aún no termina, a pesar de celebrar los triunfos de los movimientos feministas en los últimos años, es urgente luchar por: Despenalización total del aborto, debe ser libre, legal, seguro y gratuito, eliminar las barreras burocráticas que dilatan o impidan la decisión, hacer frente a la objeción de conciencia institucional asegurando la creación de equipos integrales con profesionales dispuestos y capacitados desde una perspectiva de género en todo el territorio colombiano que permita el acceso sin barreras a todes. Contra la opinión profesional que se vuelve una barrera: Acompañamiento médico y psicológico que apoye en vez de limitar, juzgar o criminalizar.
También resaltamos la necesidad de investigaciones por parte del Estado que permitan el acceso público a cifras certeras y actualizadas sobre la implementación de la IVE en Colombia, por una red pública de salud al servicio de lxs trabajadores y el pueblo, que cumpla lineamientos reales para garantizar el acceso e implementación de la IVE. Por todo lo anterior, te invitamos a sumarte y levantar las banderas de la Revolución Socialista, luchemos por un mundo donde haya:
– Educación sexual integral, laica y científica, con perspectiva de género en todo el sistema educativo.
– Producción pública, distribución y acceso gratuito de anticonceptivos y medicamentos abortivos.
– Acceso a la salud con enfoque de género, que se oponga a la violencia obstétrica y a la revictimización en los servicios de salud ante los casos de violencia psicológica, física y sexual.
– Plenas garantías para la maternidad, con guarderías en los sitios de trabajo o estudio, derecho a la doble jornada escolar de la niñez donde se den espacios artísticos, culturales, deportivos y científicos a cargo del Estado y apertura de jardines de primera infancia. La salud, educación y el ocio de la niñez deben ser garantizados colectivamente.
– Socialización de las labores domésticas y las tareas del cuidado mediante comedores, lavanderías y centros geriátricos comunitarios de calidad, para hacer frente a la doble carga de las mujeres y garantizar el tiempo de calidad y la crianza de las infancias.
Unidad Obrera y Socialista ¡UNÍOS!
Medellín-Bogotá, septiembre 28 de 2024
Referencias
[1] BBC. (2024). Cómo el aborto se convirtió en la gran arma de Biden y el mayor temor de Trump de cara a ganar la presidencia. Disponible en https://www.bbc.com/mundo/articles/cl40j1jn28jo
[2] Frencia, C., Gaido, D. (2018) Los orígenes del decreto soviético de legalización del aborto (1920) [Online] Disponible en https://www.researchgate.net/publication/330077109_Los_origenes_del_decreto_sovietico_de_legalizacion_del_aborto_1920
[3] Alexandra Kollontai (1916) Obrera y madre. Recopilación de materiales de Alejandra Kollontai (escritos, resoluciones, discursos, artículos, obras, correspondencia). [Online] Disponible en https://www.marxists.org/espanol/kollontai/recopilacion-kollontai.pdf
[4] La mesa por la Vida y la salud de las mujeres. (2023). Primer año del fallo histórico ¿Cómo va la implementación de la sentencia Causa Justa (C-055 de 2022)? [Online] Disponible en https://clacaidigital.info/handle/123456789/2398
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Denuncian calumnias de los medios
contra manifestantes en Medellín
por la explotación sexual de menores

[Divulgamos el texto que circula en redes aclarando y desmintiendo informaciones no precisas, que estigmatizan a la manifestación que contra la explotación sexual infantil fue realizada el Medellín el pasado 9 de abril. Nota del Editor]
El pasado martes 9 de abril del presente año 2024, varios movimientos y civiles que luchamos en contra de la opresión hacia las mujeres, salimos a manifestarnos en contra de la problemática de trata de personas en la ciudad. La manifestación tuvo lugar al frente de lo que era el Hotel Gotham, situado en la comuna El Poblado, sitio en el que un ciudadano de origen estadounidense abusó de dos menores de edad a finales de marzo, siendo este suceso el desencadenante del descontento social frente a este tipo de problemáticas que se presentan día a día en nuestra sociedad, que cosifica y mercantiliza el cuerpo de las personas y, en especial, de las mujeres de clase trabajadora.
En el marco de la protesta en dicha comuna, recorrimos el sector del Parque Lleras, denunciando al frente de varios comercios, que callan cuando de cosificación a las mujeres y niñas en el sector se trata, la situación de precariedad que viven las personas en situación de prostitución. Al momento de pasar por uno de esos locales, conocido como Mamazitaz, presenciamos cómo los miembros de dicho lugar escondían a lo que parecían ser unas menores de edad y que, al parecer, puede tratarse de un caso más de prostitución infantil. La marcha paró al frente de este establecimiento, arengando consignas en contra de los extranjeros y locales que financian la prostitución, a lo que sale un ciudadano norteamericano a hostigar, acosar y a empujar a una de nuestras compañeras, interfiriendo con nuestra protesta pacífica y siendo defendido y respaldado por UN INTEGRANTE DE MAMAZITAZ, quien empujó y le pegó a la persona que ya había sido previamente agredida. Una de las manifestantes, al presenciar este hecho, lo empuja con una patada, sin causarle mayor daño, para que éste dejase de agredir a la joven y que la situación no pasara a mayores. Posterior a esto y, a causa del indebido comportamiento de este extranjero, la policía tiene que sacarlo del lugar.

informaciones falsas, señalándola como violenta y xenófoba.
Ahora bien, el anterior relato tiene como fin denunciar y desmentir las calumnias estigmatizantes a la protesta propagadas por medios como Caracol Radio e Infobae, los cuales salieron a decir que esta tuvo una connotación xenófoba y que promovía la agresión a ciudadanos extranjeros al, según estos medios, dejar “bastante herido” al hombre que intervino de manera violenta a nuestra manifestación, diciendo falsamente, que se le agredió en grupo meramente por el hecho de ser extranjero.
Sin embargo, esta versión distorsionada y sumamente sesgada sobre los hechos ocurridos está siendo promovida principalmente desde el bar Mamazitaz, lugar en el que aconteció lo previamente redactado. Mario Soberanis, quien tiene a su nombre negocios como Barezito y Mala Vida, es la persona que se nombra como vocera de este bar; siendo la cara de quien está lanzando calumnias hacia las manifestantes implicadas en lo ocurrido.
Teniendo esto en cuenta, no es de sorprender que quienes se lucran de este tipo de negocios, prefieran distorsionar los hechos para estigmatizar las protestas en vez de hablar sobre la situación que viven las trabajadoras sexuales en el sector, lo que refleja que lo que más les importa es generar ganancias a costa de la explotación y opresión a les, los y las trabajadoras.
Seguiremos alzando la voz e incomodando a los dueños de los medios de producción hasta acabar con la explotación y opresión de la clase trabajadora. Si nuestra clase no tiene paz, la suya tampoco la tendrá.
Manifestante anónima
Artículos mencionados: Escobar, I. (2024, abril 10). Agreden a ciudadano extranjero en medio de manifestación contra la explotación sexual. Caracol Radio. https://caracol.com.co/2024/04/10/agreden-a-ciudadano-extranjero-en-medio-de-manifestacio n-contra-la-explotacion-sexual/ Figueroa, M. (2024, abril 10). Denuncian golpiza a un turista estadounidense durante protesta contra la explotación sexual infantil en el parque Lleras de Medellín. Infobae. https://www.infobae.com/colombia/2024/04/10/denuncian-golpiza-a-un-turista-estadounidens e-durante-protesta-contra-la-explotacion-sexual-infantil-en-el-parque-lleras-de-medellin
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8 de marzo de 2024
¿Qué sabemos sobre el día de las mujeres trabajadoras? ¿O solo de la mujer? ¿De cuál?
El verdadero origen
del día de las mujeres trabajadoras

“Las trabajadoras están absolutamente convencidas de ello, de que la cuestión de la emancipación de las mujeres no es una existencia para sí aislada, sino una parte de la gran cuestión social. Ellas se van con las cuentas totalmente claras sobre ello, que esta cuestión en la sociedad de hoy, ahora y nunca más será solucionada, sino después de una remodelación fundamental de la sociedad”— Clara Zetkin (1889).
A muchxs nos han contado la historia del lamentable incendio en una fábrica en Nueva York, en el que muchas trabajadoras murieron mientras estaban en huelga; sin embargo, no se tiene muy claro si se refieren a incendios ocurridos en 1857 o en 1911 y su relación directa con la conmemoración, estas afirmaciones al parecer datan de la década de los 50’s y 60’s del siglo XX, en vísperas de la guerra fría. De lo que sí se tienen registros claros, es de la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas realizada en 1910, donde Clara Zetkin propuso la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora sin una fecha aún definida y su idea fue acogida con el respaldo unánime de las participantes.
El primer Día Internacional de la Mujer Trabajadora se llevó a cabo el 19 de marzo de 1911, fecha propuesta por Alexandra Kollontai para apoyar el levantamiento de las mujeres proletarias en Prusia, el 19 de marzo de 1848; en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza se realizaron mítines a los que asistieron más de un millón de personas, fue una reacción en cadena para los países que tenían partidos socialistas en Europa. Por otra parte, ya las mujeres socialistas en Estados Unidos habían declarado un Día Nacional de la Mujer que se había posicionado en el Partido Socialista y se conmemoraba el último domingo de febrero desde 1910, allí participaron principalmente mujeres obreras y las intenciones eran claras, unir las mujeres al partido en busca de la revolución.
Igualmente, es importante hacer énfasis en la primera conmemoración en Rusia, materializada el 03 de marzo de 1913, a pesar de que el siguiente año ya no hubo ninguna actividad, pues todas las organizadoras fueron apresadas por el fuerte régimen zarista de la época. Se retomó en plena guerra mundial, el 23 de febrero de 1917 del calendario ruso, que coincide con el 08 de marzo del calendario gregoriano, día que las socialistas alemanas habían escogido en 1914; en este marco, explotó la huelga de modistas y tejedoras en Petrogrado, fue espontáneo, el Partido había pensado una celebración tradicional como narra Trotski en sus escritos de la Historia de la Revolución Rusa y aún así, fue dicho levantamiento el que sacó a las, les y los obreros rusos a las calles, resultando en la Revolución de febrero que terminará con la destitución del Zar.
Finalmente, en la Conferencia de las Mujeres Comunistas realizada en la URSS se adopta el día 08 de marzo como fecha unificada para conmemorar las luchas de las mujeres trabajadoras. Decisión que se respetó por unos años hasta el ascenso del estalinismo, el nazismo y la segunda guerra mundial, cuando las antiguas conmemoraciones quedaron olvidadas hasta finales de la década de 1960 y comenzaron a aparecer los relatos que comienzan este encabezado.
La verdadera raíz de la opresión hacia la mujer

Desde el origen de nuestras sociedades, las mujeres, las disidencias sexuales y todo lo que no entre dentro del ser hombre, se ha encontrado en una clara desventaja social; y es que no podemos hablar de opresión de género sin hablar de la estructura familiar y su ligazón con las sociedades basadas en clase y el derecho paterno.
A partir de la adquisición de riquezas antes desconocidas, como lo fueron la domesticación de los animales y la cría de ganado, se generan relaciones sociales totalmente nuevas, desarrollando así, la propiedad privada de los rebaños que, a medida que estos crecían, fue necesario que los prisioneros de guerra tomaran el cuidado de estos, convirtiéndose de esta manera en esclavos y pasando a ser propiedad privada de la familia, junto con el ganado. Con este arreglo de la división de trabajo, le correspondía al hombre procurar la alimentación y los instrumentos de trabajo necesarios para ello (medios de producción); consiguientemente era, por derecho, el propietario de dichos insumos, mientras que la mujer se encargaba de los enseres domésticos (Engels, 1884, p. 62). Por tanto, según las costumbres de la primera sociedad basada en clases, la cual coincide con la consagración de la propiedad privada y la jerarquía familiar, el hombre comenzó a estar en la cima de esta jerarquía, siendo propietario de la nueva fuente de alimento, el esclavo y la mujer.
Mientras aumentaban las riquezas en la sociedad esclavista, dividida entre hombres libres ciudadanos y esclavos, estas daban al hombre una posición más importante en la familia que a la mujer, lo cual hizo que naciera en él el aprovechamiento de esta ventaja por su propiedad privada, queriendo que sus hijos fueran sus herederos para conservarla, pero como no era posible con el derecho materno (identidad de los pueblos basada en el linaje de la madre), lo abolió solo con el uso de su palabra y potestad, sustituyéndolo, de esta manera, por el derecho paterno hereditario. En este momento surge la familia patriarcal, cuya estructura se empieza a organizar entre individuos libres y no libres, sometida al jefe de esta (el padre). De esta manera, parafraseando a Engels (1884), la mujer se vuelve una esclava sometida a la voluntad del hombre y su lujuria, volviéndose así en un instrumento de reproducción (p. 64).
Así pues, debido a las condiciones materiales y el inicio de la propiedad privada que trajo como consecuencia la sociedad dividida en clases sociales; la estructura de la familia moderna contiene, en germen, no solo la esclavitud sino también la servidumbre, encerrando todos los antagonismos que se desarrollan en la sociedad y el Estado.
Esta estructura familiar y su síntesis con la propiedad privada se explica debido a que el hombre le impone una estricta monogamia a la mujer para tener constancia de quiénes eran sus verdaderos herederos, lo cual no pasaba antes de la división de la sociedades en clases, cuyas estructuras familiares se basaban en el matrimonio por grupos y el matriarcado, en donde solo se sabía a ciencia cierta quién era la madre y la mujer era vista con respeto, ocupando un papel primordial en la organización de aquellas sociedades.
A partir de esto, la mujer es entregada forzosamente a la voluntad y poder del hombre y, desde esta perspectiva, cuando este la mata, no hace más que “ejercer su derecho”. Dicha estructura familiar, que tuvo inicio en las sociedades esclavistas, se sigue viendo reflejada a día de hoy.
Por esto, no podemos luchar en contra de la opresión hacia las mujeres sin tener en cuenta la verdadera raíz del problema y las causas de su constante reproducción: la sociedad basada en clases, manifestada a día de hoy en la modernidad con el capitalismo y la estructura familiar jerárquica basada en la potestad del hombre.
La cuestión de la mujer y disidencias sexuales en Colombia

La condición de opresión de la mujer en la sociedad sigue estando más que vigente en nuestra época, tanto a nivel mundial como a nivel nacional.
Según la base de datos del Reporte Dinámico de Feminicidios Colombia, en 2023 a pesar de que hubo una pequeña disminución en los casos de feminicidios en el país, se registraron en promedio más de un caso por día, de los cuales más del 90 % NO tuvieron sentencia alguna, poniendo en evidencia el enfoque patriarcal de lo que llaman “justicia”.
Por otro lado, en el mes de enero del presente año 2024, se registraron 21 mujeres víctimas de feminicidio, de las cuales 2 eran menores de edad y 11 del total de los casos fueron auspiciados por la pareja o expareja sentimental de la víctima, según informa la Procuraduría General de la Nación. En cuanto a esto, es pertinente exponer que, en la mayoría de los casos, las mujeres sufren de otros tipos de violencia previas a los feminicidios, tales como: abuso sexual, acoso, violencia física y psicológica, violencia económica y patrimonial, las cuales se ocasionan principalmente en las viviendas de las víctimas, haciendo que gran parte de los feminicidios sean a causa de “crímenes pasionales”, bajo la excusa de que se originó debido a los celos del hombre.
Esto último da cuenta de que socialmente se sigue viendo, de manera consciente o inconsciente, a la mujer como una propiedad del hombre. Dándole impunidad a los agresores ante la ley cuando son violentadas, muchas veces porque no pueden concebir la idea de que las mujeres vivan libremente su sexualidad sin estar al servicio y potestad del hombre.
Ahora bien, ¿qué pasa con las mujeres proletarias? En el sistema de clases capitalista y con su incorporación de las mujeres al mercado laboral y a la vida política, se genera para nosotras, por parte de los y las dueñas de los medios de producción, la opresión y explotación laboral al pertenecer a la clase trabajadora. Siendo, así pues, oprimidas tanto por la estructura de la familia patriarcal como por el capital.
De esta manera, reconocemos el origen estructural de las opresiones, en este caso, de clase y género; y la única manera de abolir nuestros flagelos, es mediante un cambio en la estructura de la sociedad con una verdadera revolución. Una revolución socialista.
Feministas del mundo por una palestina libre, laica y socialista
¡Ni la tierra ni las mujeres son territorio de conquista!

Es importante que el movimiento feminista internacional preste especial atención a la situación de las mujeres palestinas, quienes en este momento están siendo el principal objetivo militar del estado ocupante de Israel. El 70% de las víctimas mortales en Gaza son mujeres, niñas y niños; de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, a diario, alrededor de 180 mujeres dan a luz sin atención medica o anestesia, sin alimentos, sin agua, sin higiene adecuada, bajo el riesgo permanente de desplazamiento y asesinato, y en promedio dos madres son asesinadas cada hora. Es imperativo que las defensoras de derechos de las mujeres y las disidencias sexuales y de género, sin importar sus orígenes nacionales, se pregunten por las causas políticas de esta condenable tragedia histórica y decidan, en solidaridad con quienes son las principales víctimas, movilizarse por la liberación del pueblo palestino.
Como mujeres feministas de otras latitudes es valioso preguntarnos por las líderes de la resistencia palestina, mujeres que heroicamente han encabezado la resistencia del pueblo palestino en todas sus formas posibles, como la icónica figura de Leila Khaled quien nació en Haifa, fue expulsada junto con su familia a Líbano por las milicias sionistas el 13 de abril de 1948 situación en la cual su padre fue asesinado, a los 15 años se unió al movimiento nacionalista Árabe y comprometió su vida por la lucha de liberación y resistencia palestina, y se transformó en un símbolo de esta, a partir de las famosas fotografías de Leila con una AK-47 de 1969, año en el que llevó a cabo junto con el Frente Popular de Liberación Palestina varios secuestros de aviones con el objetivo de exigir la liberación de lxs prisioneros políticxs palestinxs y llamar la atención de la comunidad internacional a la situación del pueblo palestino.
Una vez más la ocupación de Israel se agudiza en la franja de Gaza y la Cisjordania ocupada, son las mujeres y lxs niñxs las principales víctimas, a quienes se les usurpan sus tierras y exterminan su pueblo en complicidad con el imperialismo norteamericano, una vez más las mujeres y sus cuerpos son percibidos para los ejércitos “mejor cualificados del mundo” como botín de guerra, las feministas revolucionarias no podemos mantenernos al margen.
La lucha por una Palestina libre, es la lucha de todos los pueblos oprimidos del mundo, somos conscientes que para alcanzar un estado soberano, y combatir al imperialismo, se deben unificar todas las tendencias presentes en el territorio, pero hacia una verdadera salida para el pueblo palestino en dirección al socialismo, donde el absolutismo islámico no tenga la posibilidad de reprimir a las mujeres como en Irán y Afganistán.
De esta forma, en estos momentos de incertidumbre, es preciso que como feministas nos unamos a la movilización contra el genocidio que comete Israel en Gaza, exigiendo acciones contundentes contra este enclave imperialista, como la ruptura de relaciones económicas de los estados con Israel, y el boicot a las empresas y naciones imperialistas que están financiando el exterminio de un pueblo. Del mismo modo, debemos luchar por un feminismo que guíe su agenda hacia la transformación profunda de la sociedad, que nos permita gozar realmente de una igualdad plena.
«El objetivo supremo del movimiento por la liberación de Palestina es la liberación total y completa de Palestina, el desmantelamiento del aparato estatal sionista, y la construcción de una sociedad socialista en la que árabes y judíos puedan vivir en paz y armonía». – Leila Khaled
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25N Día internacional de la eliminación
de la violencia contra las mujeres
Mujeres trabajadoras y disidencias
contra el capitalismo y el imperialismo

¿Por qué se conmemora?
“Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte”
—Minerva Mirabal
Se decidió declarar este día en memoria de las hermanas Mirabal desde el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe en 1981 ¿Sabes quiénes son ellas?
Minerva, María Teresa y Patria Mirabal fueron tres dominicanas que se opusieron a la dictadura de Trujillo (1930-1961) y aunque su régimen las abatió antes de la victoria, su liderazgo fue clave para llegar a ello.
Por su parte, Minerva fue abogada y cofundadora del Movimiento Revolucionario 14 de junio donde tuvo gran reconocimiento, a pesar de esto, ella fue perseguida y sexualizada por el mismo Trujillo, quién la sometió a represalias por negarse a ser acosada por el mismo. Esta resistencia a su posición de poder y sus abusos contra las mujeres fue en parte lo que motivó a sus ejecutores a acabar con su vida.
La doble carga
Tal vez en alguna ocasión hemos escuchado hablar sobre las violencias que podemos sufrir las mujeres como acoso sexual, violencia física y feminicidio. Aun así, existen otras violencias que son estructurales, es decir que nos sobrepasan y en ocasiones se normalizan hasta pasar como invisibles.
Una de ellas es la Doble carga que enfrentan las mujeres trabajadoras en las empresas y en el hogar, es un hecho que preparar la comida, lavar la ropa y mantener a la familia saludable para la jornada del siguiente día es fundamental para la productividad laboral que hace a los ricos, más ricos. Si el trabajo de cuidado fuera remunerado en Colombia, representaría el 20% del PIB anual siendo el ámbito más productivo.
Por tal motivo, es importante que nunca olvidemos quiénes sostenemos el sistema y tenemos en nuestro poder cambiarlo ¿Qué pasa si paramos? ¿Queremos un mundo donde el cuidado sea compartido y la libertad también?
¿Qué ha ocurrido este año?
Este año han llegado varios casos de feminicidio a los medios, que no son casos aislados, entre el 1 de enero y el 3 de julio se han registraron 320 casos de feminicidio en el país según la Procuraduría, así como 1608 casos de violencia intrafamiliar según Medicina legal. Dejando de lado la violencia económica y física, además de las mujeres que no tienen condiciones nisiquiera para denunciar.
Las mujeres no estamos seguras y es necesario exigir soluciones, garantías y trabajar por un mundo que realmente nos permita vivir libres y sin miedo. El pasado mes vivimos las elecciones regionales, en las que la mayoría de los candidatos no incluyeron el tema de las mujeres en su programa, pero algunos si tienen incluso denuncias por violencia o estarían de acuerdo con recortar nuestros derechos si pudieran.
Solidaridad con Palestina: Quiénes más mueren son mujeres y niñxs
El exterminio étnico de la población palestina a manos de Israel y Occidente tiene como causante principal el imperialismo capitalista, que se ha sostenido mundialmente por medio de la colonización e imposición de sus intereses, pues es la mayor garantía de su éxito. Sin embargo, a quien oprime principalmente es a la clase trabajadora, la cual no tiene otra manera de sobrevivir más que desde la resistencia. Por eso, el día de hoy reivindicamos su lucha a nivel mundial y dejamos de manifiesto el lugar que han tenido las mujeres y disidencias sexuales de nuestra clase en Palestina, porque alrededor del 70% de las personas asesinadas en territorio palestino son mujeres y niñxs, debido a los roles de género y a la doble carga, pues son las mujeres quienes se quedan en casa cuidando de sus familias, tienen menos posibilidades de huir frente a la amenaza de un ataque, tienen que sobrevivir siendo sexualizadas y violentadas por parte del ejército sionista invasor, y aún así, siguen en pie de lucha día a día.
Como organización reconocemos que la opresión hacia las mujeres y niñxs no se separa de la cuestión de clase y subordinación imperialista capitalista. Por lo tanto, no hay otra salida a nuestras opresiones estructurales más que la revolución socialista. Nuestra clase es nuestra clase aquí y en Palestina, la lucha en contra del capitalismo y su opresión no bebe de fronteras.
¿Por qué marchar?
Sólo podremos solucionar estas problemáticas con la fuerza y la lucha de las mujeres y las disidencias sexuales, de la mano de formas de organización independientes y la construcción de organizaciones revolucionarias con las que podremos transformar estas condiciones, en la disputa por establecer un sistema más justo para la clase trabajadora en su conjunto. Por esto, es que es muy importante movilizarnos el 25 de noviembre, pues es responsabilidad de todas, todos y todes luchar contra la violencia patriarcal y sus diversas expresiones sistemáticas en el marco del capitalismo.
En lo inmediato luchamos por:
• Aumento urgente del presupuesto nacional para la atención de las violencias basadas en género, garantizando el acceso a los programas de protección y las condiciones de trabajo digno para las trabajadoras.
• Control del presupuesto por parte de las organizaciones feministas, de mujeres y disidencias sexuales de nuestra clase.
• Socialización de las labores domésticas y las tareas del cuidado mediante comedores y lavanderías comunitarias de calidad.
• Ruptura de las relaciones con Israel y por la abolición de este Estado fruto del imperialismo.
• Elección por voto popular y mandatos revocables de jueces y fiscales. Destitución de jueces y fiscales que encubran violencias de género. Capacitación con perspectiva de género para abordar los casos.
• Contra toda discriminación a la población LGBTIQA+ que les deja expuestas a la violencia y les arrastra a la explotación sexual, plena igualdad de derechos: cupo laboral trans
¿Quieres conocer más?
En el tiempo de las mariposas (2001) Disponible en YouTube
Persépolis – (2007) – Disponible en YouTube



Objector – (2019) Disponible en Cuevana3
8 de marzo
Día internacional de las mujeres trabajadoras y revolucionarias

¿Qué pensamos las socialistas?
Las mujeres históricamente hemos participado e impulsado las luchas más importantes en materia de los derechos de las mayorías. En los últimos años, la ola feminista ha tomado un carácter internacional como ocurrió en Irán, donde posterior a un paro docente se sumaron grandes protestas en contra del asesinato de una joven kurda por parte de la policía de la moral. Al inicio las mujeres tomaron las calles ante las fuertes políticas represivas que profundizaban su opresión, pero frente al papel reaccionario de la clase dominante iraní, se sumaron a las marchas y protestas de la clase trabajadora, esto devela que la lucha no es solo por revertir la opresión sino por tumbar los regímenes autoritarios que sostienen al capitalismo, tarea que requiere la participación de las mujeres trabajadoras, y la clase trabajadora y los sectores populares en su conjunto. Las mujeres y las disidencias sexo-genéricas, incluso en regímenes menos autoritarios, han realizado confrontaciones con los Estados burgueses por conquistar derechos democráticos, políticos y económicos en el marco de la sociedad capitalista, y si bien hemos logrado conquistar algunos derechos, no cabe duda de que, sin luchar por destruir el capitalismo, esas conquistas se encuentran en peligro de retroceder. Un ejemplo de esto ha sido el reciente retroceso respecto del derecho al aborto en EEUU donde la burguesía imperialista decide penalizar el derecho a decidir después de casi 50 años de que se conquistara este derecho.
Pero ¿es posible quitarle el carácter de clase a la lucha de las mujeres y disidencias sexo-genéricas? El capitalismo nos ha convertido a las mujeres de nuestra clase en esclavas asalariadas a la vez que mantenemos los roles impuestos socialmente de amas de casa, de cuidadoras y de madres (la doble carga). Mientras exista la dominación del capital y de la propiedad privada, la liberación y la igualdad real (no formal) de las mujeres y las disidencias sexo-genéricas es imposible. Esta igualdad sólo es realizable después de la derrota del sistema capitalista y la construcción del comunismo, se requiere un régimen en el que la clase trabajadora sea poseedora de sus instrumentos de producción y distribución, es decir, el socialismo.
8 de marzo y su origen revolucionario
Aunque el feminismo reformista y burgués junto al conjunto de la clase dominante capitalista han querido borrar el papel histórico de las revolucionarias socialistas y su lucha por la liberación de la mujer y la clase trabajadora, y a pesar de que otros sectores feministas lo reclaman como una fecha separatista e identitaria de las mujeres, incluso de las mujeres burguesas, hoy recordamos la razón por la que el 8 de marzo es clasista y revolucionario.
1908: las delegadas al Congreso Nacional del Partido Socialista de Estados Unidos propusieron que el último domingo de febrero de 1909 se designara como el Día de la Mujer y se hicieran actos para lanzar la campaña por el derecho al voto femenino.
1910: IIº Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague donde los principales debates fueron sobre el voto femenino, la protección social de las madres y la necesidad de establecer una relación más constante entre las socialistas.
1917: las trabajadoras rusas conmemoraron el 8M con manifestaciones, huelgas y motines por el pan, la paz y contra el régimen zarista, en medio de las penurias de la Primera Guerra Mundial: “Era el Día Internacional de la Mujer. Los socialdemócratas se proponían festejarlo en la forma tradicional: con asambleas, discursos, manifiestos […] “A nadie se le pasó por la mente que el Día de la Mujer pudiera convertirse en el primer día de la revolución Rusa” que triunfaría bajo la dirección del Partido Bolchevique. Así empieza uno de los capítulos de la Historia de la Revolución Rusa.
Las luchas y retos de las mujeres y disidencias sexuales en Colombia
El logro más reciente de las mujeres en Colombia fue la despenalización del aborto hasta la semana 24. Sin embargo, si bien es un derecho democrático conquistado, no es una solución real para las personas trabajadoras y de los sectores populares porque persisten diferentes barreras que limitan el acceso a este, por ejemplo, las barreras de acceso al sistema de salud, la moral hegemónica que asume el aborto de manera punitiva en las instituciones estatales y privadas encargadas del procedimiento, la objeción de conciencia de los profesionales que puede dilatar el tiempo y generar complicaciones y hasta la muerte de la gestante, sumado al díficil acceso a los medicamentos abortivos debido a su alto costo, negocio rentable de las farmacéuticas. Por otro lado, reivindicamos la autonomía de las personas gestantes para tomar decisiones sobre su cuerpo, por lo que somos conscientes que muchas de estas personas abortan no por una decisión genuina sino porque las condiciones económicas, sociales y laborales impiden una crianza con garantías dignas, así las cosas no sólo necesitamos garantías para abortar sino también para las maternidades. Una muestra de lo anterior es que la crisis capitalista en Colombia recae en las mujeres trabajadoras. Según el DANE, la tasa de desempleo para las mujeres es de 12,6% en comparación al 7,8% de los hombres, y el 27,5% de las mujeres no cuentan con ingresos propios, en comparación al 10,5% en los hombres.
Si comparamos hoy los derechos de las mujeres y las disidencias sexo-genéricas con lo logrado en la revolución Rusa en 1917 podremos dimensionar lo atrasados que estamos. Para esa época se logró el derecho al aborto libre y sin costo en los hospitales soviéticos, promoción de la planificación del embarazo, igualdad salarial, permiso retribuido por embarazo y maternidad, servicio médico gratuito e instalaciones de lactancia, y licencia menstrual, entre otras. . Además, se cuestionaba la simple división igualitaria del trabajo del hogar entre hombres y mujeres, planteando que era necesario separar esas tareas de la unidad familiar individual y transferirlas al ámbito público, socializando el trabajo en nuevas ramas de la producción, por lo cual se hizo la creación de guarderías, casas cuna, comedores, centros de alfabetización y otras iniciativas. Hoy, 100 años después, gobiernos progresistas como el de Petro levantan políticas como el Ministerio de la Igualdad, creado oficialmente el 4 de enero del presente año sin un presupuesto claro y que propone medidas como volver el trabajo doméstico remunerado reconociéndolo para las pensiones, esto deja intacto los roles de género y la doble carga, pues siguen siendo las mismas mujeres quienes continúan con las labores domésticas y de cuidado. Sumado a medidas en la lógica capitalista de que las mujeres sean titulares de propiedad y sujetas de crédito de fomento para emprender. Y un silencio ante el aumento de las violencias machistas, los feminicidios, los transtravesticidios y los crímenes de odio contra la comunidad LGBTIQA+ en todo el país.
Ante esta grave situación se hace necesario construir un movimiento que represente a las mujeres y disidencias sexo-genéricas de nuestra clase trabajadora y sus banderas, nuestros derechos no se pueden separar de un proceso revolucionario por eso el 8M es un día de lucha, lo cual implica una fuerte disputa dentro del movimiento feminista que bajo una dirección reformista, busca reducir las tareas del movimiento a reformas en el marco del status quo y a luchas de identidad, que termina en métodos separatistas y divisorios del movimiento haciendo que pierda su fuerza revolucionaria.
Como socialistas disputamos un 8 de marzo donde las centrales obreras llamen a un paro general de trabajadores por los derechos de las mujeres, donde actúen las organizaciones del campesinado, del movimiento indígena y afro, en donde nuestras reivindicaciones como mujeres y disidencias sexuales estén reflejadas de forma prioritaria y no secundaria.. No compartimos la idea de movilizaciones simbólicas de solo de mujeres, porque entendemos que nuestra liberación depende de profundizar las luchas contra el capitalismo. Por eso proponemos luchar por:
—Igualdad salarial, a igual trabajo, igual salario, el cual debe ser digno, igual a la canasta familiar sin precarización, discriminación, ni flexibilidad laboral.
—Construcción de comedores, lavanderías y centros geriátricos comunitarios de calidad para socializar las labores domésticas y de cuidado.
—Educación sexual integral, laica y científica, con perspectiva de género en todo el sistema educativo.
—Acceso a la salud con enfoque de género para mujeres y personas LGBTIQA+
—Producción pública, distribución y acceso gratuito de anticonceptivos y medicamentos abortivos.
—Despenalización total del aborto: libre, legal, seguro y gratuito. Sin barreras burocráticas que lo impidan.
—Elección popular y mandato revocable de jueces y fiscales que contemple la obligación de capacitación con perspectiva de género para abordar las violencias basadas en género-VBG. Destitución de funcionarios que encubran y cuiden a violadores y femicidas.
—Presupuesto público para la atención de las VBG y control por parte de las organizaciones de nuestra clase y los sectores populares, con salarios dignos y herramientas de acompañamiento y protección con cobertura nacional (separación de víctimas y denunciantes, casas refugio para víctimas y sus hijas e hijos).
¡Luchemos junto a nuestra clase por una revolución socialista!
Grupo de Trabajadores Socialistas – Impulso Socialista – Liga Internacional Socialista
Bogotá/Medellín – 7 de marzo de 2023
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25 de noviembre
Contra las violencias de género
¡Luchamos por sepultar
al capitalismo patriarcal!

“¡Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte!”
Minerva Mirabal
¿Por qué se conmemora el 25 de noviembre?
Luchar incansablemente en contra de los regímenes de hambre y de muerte, oponerse férreamente a las dictaduras y organizarse en búsqueda de un mundo mejor, le ha costado la vida a miles y miles de mujeres y hombres en el mundo.
El 25 de noviembre de 1960 en República Dominicana tres mujeres que se habían organizado para enfrentar a la dictadura de Leónidas Trujillo fueron torturadas y asesinadas. Patria, María Teresa y Minerva Mirabal son la razón por la que todos los 25 de noviembre, mujeres, hombres y disidencias sexo genéricas salimos a las calles a denunciar que aún hoy, la violencia machista sigue estando a la orden del día y los gobiernos, que tienen la obligación de frenarla, no pasan de minucias presupuestales y pronunciamientos elocuentes que poco o nada hacen para frenar las violencias de género que aumentan en el marco de la crisis capitalista actual.
En Colombia, las mujeres y disidencias sexuales se han movilizado en contra del abuso sexual en Transmilenio, se han organizado en las universidades en contra de las violencias basadas en género. Entre el 31 de octubre y 5 de noviembre se hicieron públicos varios casos de violencia sexual, de género y varios feminicidios que estremecieron al país. Es por esto, que llamamos a seguir luchando, conmemorando este 25N llenando las calles.
¡Organizarnos contra las violencias de género, es luchar contra el capitalismo!
En Colombia, la violencia de género se expresa de diversas maneras en el marco de una crisis capitalista mundial, en donde las mujeres trabajadoras y de los sectores populares vivimos en condiciones de mayor precarización.
- Según el DANE, las mujeres son las más desempleadas con un 14,1% a diferencia de los hombres quienes representan el 9%.
- Entre enero y noviembre del 2022, ha habido 588 denuncias por feminicidios según el observatorio de Feminicidios Colombia. Y según la red comunitaria trans, ha habido 11 trans-travesticidios durante el año.
- Las denuncias por violencia sexual ascienden a 558. En el Paro Nacional de 2021, las luchadoras se enfrentaron a violaciones, desapariciones, torturas, asesinatos y el encarcelamiento por enfrentar al gobierno que pretendía avanzar con una reforma tributaria que cargaba todo el peso de la crisis sobre los hombros de la clase trabajadora y los sectores populares.
Podríamos llenar páginas enteras de datos que evidencian la grave situación de las mujeres y las disidencias sexuales, sin embargo, se hace urgente plantear como luchar y derrotar las condiciones que genera este sistema para mantener las desigualdades de clase y género que vivimos hoy.
Durante el estallido del 28 de abril del 2021, grandes sectores enfrentaron al gobierno de Duque y al régimen uribista y paramilitar, pero al no haber una dirección revolucionaria que ayudara a profundizar las luchas para tirar a este gobierno vía la huelga, la movilización y la organización, este proceso terminó en una salida institucional como las elecciones, en donde la “alternativa a la derecha” liderada por Gustavo Petro y Francia Márquez han conciliado con la burguesía y en general la derecha que decían combatir, todo el programa progresivo por el cual una gran franja del pueblo voto al Pacto Histórico. Esta política de conciliación de clases, ha hecho que no se tomen medidas profundas durante estos 100 primeros días de gobierno para cambiar las condiciones de la clase trabajadora y los sectores populares, por el contrario, se han tomado medidas insuficientes que, en medio de la crisis económica, solo les cuidan los bolsillos y los privilegios a los ricos.
¿Respaldar el incumplimiento o salir a exigir?
El sector feminista del país fue uno de los que más movilizó votos y depositó esperanzas en el actual gobierno, muchas organizaciones de mujeres y feministas le hicieron campaña a Francia Márquez por lo que representaba y a Petro porque era su “acompañante” político.
Entendiendo el panorama que arrojaba las elecciones, en el que no era posible permitir el avance de un programa reaccionario como el que representaba Rodolfo Hernández, diversos sectores llamaron a votar por Petro y Francia, con el objetivo de detener al misógino empresario de Hernández. Sin embargo, es importante ser claras: el programa del Pacto Histórico y su postura de negociar los derechos de los y las trabajadoras para cuidar su gobernabilidad y mantener la esencia del capitalismo, sólo nos llevará al mismo escenario de crisis, ajuste y represión en el que estábamos.
Esto se ha visto reflejado en las insuficientes medidas tomadas por el Pacto Histórico para atender la grave situación por violencia de género, ¿cuáles han sido las medidas? Nos hacemos la misma pregunta. La coalición que se abanderó de la lucha feminista, no ha pasado de pronunciamientos vanos y designaciones de un Ministerio de la Igualdad, que después de 100 días de gobierno, no se ha dicho como va a funcionar. Esperamos que no sea un ministerio de cartón, cargado de discursos progres, pero sin presupuesto suficiente y apañado en la justicia burguesa y patriarcal. Por tanto, exigimos que el gobierno tome con seriedad la grave situación por violencia sexual, feminicidios, trans-travesticidios y desapariciones de mujeres y disidencias sexuales.
Dado que asistimos al peligro de que todo se diluya en falsas ilusiones y que la burguesía más retardataria se recupere del golpe electoral, debemos las organizaciones y la clase trabajadora en conjunto con el movimiento feminista, llamar a asambleas y movilizaciones independientes del gobierno para presionar el cumplimiento de las medidas necesarias para detener las violencias de género, teniendo una fuerte postura en contra de los partidos tradicionales y el uribismo que se muestran como oposición.
Ante la crisis por violencia machista, el gobierno no va a poder responder con comunicados y frases célebres diciendo que tienen el gabinete más inclusivo de todos, tendrá que destinar recursos y altos presupuestos para garantizar más casas refugio para las víctimas de violencia, aumento de contratación y de los salarios para el personal que atiende las denuncias, medidas progresivas que avancen con la socialización de las tareas domésticas, liberación de los y las presas políticas de los levantamientos populares. No queremos discursos, sino soluciones reales.
¡Ni una menos! Es sin capitalismo
Como socialistas sabemos que bajo este sistema de explotación la liberación de la mujer y las disidencias sexuales, siempre serán una moneda de cambio que pueda ser usada o tirada, y es por esto que no son suficientes conquistar derechos, debemos hacer revoluciones que transformen la sociedad y destruyan al capitalismo.
Este 25N, reivindicaremos la vida de nuestras luchadoras, quienes se han enfrentado a dictaduras, represiones y violencia machista, a quienes han defendido los intereses de la clase trabajadora y los sectores populares haciendo uso de nuestra independencia y construyendo organizaciones revolucionarias.
Exigimos
Aumento urgente del presupuesto para la atención de las violencias basadas en género, para que se garantice el acceso a los programas de protección y las condiciones de trabajo digno para las trabajadoras que abordan los casos.
Control del presupuesto por parte de las organizaciones feministas, de mujeres y disidencias sexuales de nuestra clase y los sectores populares.
Socialización de las labores domésticas y las tareas del cuidado mediante comedores, lavanderías y geriátricos comunitarios de calidad.
Elección por voto popular y mandatos revocables de jueces y fiscales. Destitución de jueces y fiscales que encubran violencias de género. Capacitación con perspectiva de género para abordar los casos.
Contra toda discriminación a la población LGBTIQA+ que les deja expuestas a la violencia y les arrastra a la explotación sexual, plena igualdad de derechos: cupo laboral trans.
Impulso Socialista – Grupo de Trabajadores Socialistas
Noviembre, 2022
————-Estados Unidos
Miles en las calles
contra el fallo de la Corte,
en defensa del aborto legal
La Corte Suprema de Estados Unidos, de mayoría conservadora, anuló el caso Roe vs. Wade eliminando el derecho federal del aborto con una votación de cinco votos a favor y cuatro en contra.
Antecedentes
Hace casi 50 años la Corte de Estados Unidos reconoció el derecho al aborto con el caso Roe contra Wade. Fue el litigio judicial ocurrido en 1973 en el que Corte Suprema de los Estados Unidos dictaminó que la Constitución protege la libertad de una mujer embarazada para elegir abortar sin excesivas restricciones gubernamentales.
El viernes 24 de junio de 2022, la Corte decidió anular el caso, lo que significa que en adelante el derecho al aborto lo determinarán los Estados, a menos que el Congreso actúe.
El aborto no se volverá automáticamente ilegal en EE.UU., pero con el fallo de la Corte Suprema cada Estado podrá decidir de manera autónoma si permiten los abortos y bajo que condiciones.
En Washington D. C. se realizó una de las concentraciones más grandes donde centenares de personas protestaron frente al Tribunal Supremo al grito de «mi cuerpo mi decisión» o «abortemos el Tribunal».

Al conocerse el fallo al menos 10 Estados ya prohibieron la interrupción del embarazo, se calcula que 26 Estados estarían preparados para hacerlo.
La situación es complicada ya que algunas clínicas de aborto se vieron obligadas a cerrar, mientras otras serán suspendidas próximamente. Los trabajadores y trabajadoras de estas clínicas perderán sus trabajos, una de ellas manifestó: «Estados Unidos no esta preparado para lo que va a suceder, las mujeres que busquen el aborto serán criminalizadas«.
Joe Biden, el presidente, culpó a los jueces nombrados por Trump del fallo contra el aborto, además manifestó que «la salud y la vida de las mujeres de este país están ahora en peligro» declaración un poco tardía cuando algunos responsabilizan a los demócratas porque cuando fueron gobierno, y pudieron, no quisieron darle un estatus más seguro al aborto legal.
Las mujeres más afectadas con esta decisión serán las pobres de Estados del sur y del oeste que tendrán que viajar a Estados progresistas para practicarse el aborto. También algunos expertos temen que con esta sentencia se abra paso para que la Corte Suprema revoque otros derechos civiles como el matrimonio igualitario.
Los Estados más liberales como California están prometiendo servir como refugios seguros para las mujeres, creando enfrentamientos interestatales que agudizan aún más la crisis presentada por este regresivo fallo. Grandes empresas de Estados Unidos como Disney, JP Morgan y Meta se han comprometido a cubrir los gastos de viajes de sus empleadas que decidan abortar.
El aborto es un tema que genera gran división en Estados Unidos. Según una encuesta reciente de Pew Research, el 61% de los adultos opina que el aborto debería ser legal en todos o en la mayoría de los casos; mientras que el 37% piensa que el aborto debería ser ilegal en todos o en la mayoría de los casos.
Los defensores del derecho a decidir están completamente consternados porque piensan que los derechos de las mujeres acaban de retroceder 50 años. Creen que es una vuelta a una época en la que las mujeres morían como resultado de abortos clandestinos ilegales
«Lo que hace esta decisión es eliminar el aborto como un derecho constitucional«, le explica a la BBC Mundo Grace Howard, experta en criminalización del embarazo de la Universidad Estatal de San José en California. Para la experta los cambios que puede implicar esta decisión pueden ir desde factores políticos hasta sociales e incluso económicos:
–»Es previsible un aumento de la tasa de mortalidad materna del 21% en Estados Unidos, que ya es el país industrializado con mayor número de muertes maternas».
–»Las personas en muchos Estados no podrán acceder al aborto legal, por lo que seguirán practicándose abortos ilegales, con todos los riesgos que esto implica».
–»Los estudios que hemos hecho anticipan que muchas mujeres morirán porque se verán obligadas a dar a luz y no están preparadas o no desean hacerlo, aumentando también la carga sobre el estado con mayor número de niños dados en adopción».
–»También podemos anticipar muchos arrestos: tanto de mujeres como de otras personas que las ayuden o, incluso, de pacientes que se presenten en los hospitales tras tener un aborto ilegal».
–»Muchos médicos podrían verse obligados legalmente a denunciar a una paciente embarazada que hace algo que podría tener un impacto negativo en un embarazo».
–»Será un problema también para las mujeres que tengan abortos espontáneos. Muchas se verán sometidas a investigaciones para probar que el aborto no fue provocado y si la encuentran culpable, podríamos ver escenarios en los que las condenen a 10 o 20 años de cárcel».
–»Muchas mujeres podrían también ser condenadas por utilizar medicamentos u otros métodos para facilitar el aborto».
El golpe propinado a las mujeres estadounidenses puede repercutir en muchos países del mundo donde el derecho al aborto no ha sido reglamentado plenamente y los sectores de ultraderecha reaccionarios y pro-vida se están preparando para despojar a las mujeres de los derechos ya conquistados.
Las mujeres en Estados Unidos ya se encuentran en las calles realizando grandes movilizaciones es el ejemplo a seguir, no depositar sus esperanzas en las próximas elecciones como lo pretenden los demócratas.

Es el momento de la solidaridad con las mujeres de Estados Unidos por la defensa de 50 años de autonomía sobre su cuerpo; las mujeres argentinas ya lo hicieron protestando ante la embajada americana, el camino la lucha en las calles, retomar la marea verde continental y levantar la bandera por la igualdad y el derecho al aborto libre y gratuito.
MariDu
27 de marzo, 2022
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Fallo histórico
Despenalización del aborto en Colombia
¡Se logró… se logró!

El día de ayer 21 de febrero se conoció la decisión de la Corte Suprema de Justicia que reconoce el aborto libre hasta las primeras 24 semanas de embarazo; la interrupción voluntaria del embarazo antes de este tiempo de gestación ya no será un delito. Esta conquista significa un importante avance en la lucha por los derechos de las mujeres, derecho a decidir sobre su cuerpo.
En Colombia se venían realizando innumerables abortos clandestinos con resultado de alto riesgo: pérdida de vida o mutilación, mujeres que jamás podrán quedar embarazadas cuando así lo decidan libremente, se habla de una estadística de aproximadamente 70 muertes registradas al año por esta práctica en las llamadas «clínicas de garaje».
La importancia de este fallo también radica en que ninguna mujer podrá volver a ser juzgada por interrumpir su embarazo hasta la semana 24.
En el país han sido condenadas en los últimos 13 años 346 mujeres por incurrir en delito estipulado en el artículo 122 de Código Penal: el aborto. Lo que la Corte no logró eliminar fue el delito del Código Penal pues seguirá existiendo fuera de esas semanas y tres causales: malformación del feto, salud mental y física de la mujer en riesgo y cuando el embarazo es por violación.
Una vez conocida la noticia no se hicieron esperar las declaraciones de los sectores más reaccionarios del país con sus lecciones de moral y defensa de la vida. La Iglesia católica, el movimiento Provida, los sectores cristianos y hasta un ex presidente (con investigaciones por escándalos sexuales) que se atreve a proponer un referéndum.
Al conquistar este importante derecho nos sumamos a la oleada de luchas de las mujeres argentinas, mexicanas y recientemente las ecuatorianas quienes han logrado importantes triunfos contra el delito del aborto.
En medio de esta campaña electoral el tema será de obligatoria inclusión en las agendas de los candidatos, ya muchos que guardaron silencio o declararon «aborto 0» ahora se empiezan a ubicar a su conveniencia. Desde esta columna les digo no me engañan con sus cantos tardíos, no confío en ningún candidato oportunista por eso en las elecciones del 13 de marzo protestaré anulando mi voto.
La lucha continuará acompañada con el conjunto del movimiento social y popular por la defensa del fallo de la Corte, contra el cual vendrán violentos ataques, y por la abolición total del delito del aborto en Colombia.
MD
Bogotá, 22 de febrero de 2022
