Electoral

Castigo social y moral a la corrupción y politiquería

Por: Robinson Emilio Masso Arias
Ex Dirigente Sindical
Líder Social
Equipo de Impulso del Voto en Blanco Valle del Cauca

[Del Editor: Nuestra organización ¡UNÍOS! promueve para las elecciones del 29 de octubre la protesta política votando en blanco o anulando el voto, como una manera de señalar la ausencia de alternativas revolucionarias para los trabajadores y los sectores populares en el terreno electoral. Junto a esta acción política llamamos a fortalecer la movilización social directa por la conquista de las reivindicaciones más sentidas por la población.
En varias partes del país las encuestas constatan que una parte del electorado optará por el voto en blanco. En el Valle del Cauca, en particular, un grupo de luchadores sociales ha creado el movimiento BLANQUITO para impulsarlo. A diferencia de nosotros los compañeros circunscriben su llamado a votar en blanco con la expectativa de castigar legalmente a todos los candidatos inscritos. El Trabajador Socialista los invitó a presentar su propuesta a través de nuestro blog.
Si bien los compañeros consideran que la llamada “democracia participativa” permitiría derrotar la corrupción imperante -cosa que no compartimos- es muy valiosa su denuncia contra la politiquería tradicional, de la que lamentablemente no escapan los partidos que hoy hacen parte del Pacto Histórico, que ha sumido al Valle del Cauca en la grave crisis económica, social, política y de seguridad que afecta a la mayoría de la población. Invitamos a leer con detenimiento sus argumentos y hacemos un llamado a todos los sectores sociales a unificar fuerzas para protestar en las urnas y las calles en la lucha por nuestros derechos.]

El próximo 29 de octubre de 2023, se efectuarán las elecciones para elegir dignatarios de la Juntas Administradoras Locales, JAL, Concejos Municipales, Asambleas Departamentales, alcaldes municipales y gobernadores.

Este ejercicio de la democracia es el derecho a la participación política, la oportunidad que tiene cada ciudadano y ciudadana de influir en los asuntos políticos del país. Teniendo en cuenta que la Constitución Política establece que Colombia es un Estado social, democrático y participativo, la ciudadanía es quien tiene el poder de tomar las decisiones que definen el rumbo del Estado y como escoger a quienes nos van a representar. Por lo tanto, uno de los fines o propósitos esenciales del Estado es facilitar la participación de todos y todas en la vida política de la nación (Artículo 2° C.P).

¿Cómo se ejerce el derecho a la participación?[1] Cada ciudadano y ciudadana puede ser activo políticamente, entre otros, a través de los siguientes mecanismos: Elegir libremente a sus representantes en la rama legislativa (Congreso de la República) y en la rama ejecutiva, a nivel nacional (presidente de la República), departamental (gobernador y diputados), municipal o distrital (alcalde y concejales) y local (ediles).

El artículo 1º de la Constitución Política Nacional establece que Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general[2].

El VOTO es el mecanismo de participación que se utiliza para las elecciones. Además de un derecho fundamental, la Constitución Política lo considera un deber ciudadano. Tener la posibilidad de elegir a los gobernantes conlleva la responsabilidad de ejercer el derecho y tomar parte activa en la vida política, cívica y comunitaria del país (artículos 95 y 103). Incluso, si está inconforme con los candidatos y candidatas, puede participar en las elecciones y expresar su desacuerdo libremente a través del voto en blanco.

Los ciudadanos y ciudadanas, somos parte de este sistema político con plenos derechos a defender la soberanía del pueblo, el derecho del pueblo a elegir y ser elegido, pero también a ejercer el control a la gestión de los gobernantes

En resumen, la democracia es una forma de gobierno justo y conveniente para vivir en armonía, con participación real y efectiva de la ciudadanía, como factor que materializa los cambios, por lo que es necesario que, entre gobernantes y ciudadanos, se establezcan instrumentos de diálogo y compromisos para alcanzar objetivos comunes, para el desarrollo y el bienestar de las comunidades y sus territorios.

¿Está la democracia en riesgo?

En la actualidad, la democracia es una de las formas de gobierno que debe serentendida como un método justo, que permita el respeto de la voluntad popular; su importancia radica en que se basa en la justicia, equidad, igualdad y busca que se respeten procesos transparentes para dar voz a la voluntad y decisión del pueblo, concepto y preceptos desfigurados totalmente en la realidad contemporánea.

Ese concepto de democracia, para el caso de la ciudad de Santiago de Cali Distrito Especial y para el Valle del Cauca, se traduce particularmente en el gamonalismo politiquero y electoral, a través de grandes empresas electorales, la independencia política se ha visto coartada, es decir secuestraron la “Democracia”, para nadie es un secreto el atraso, el estancamiento y la pérdida total de liderazgos en los últimos veinte (20) años, del departamento y su capital.

La ciudad de Cali, la otrora ciudad cívica, salsera, rumbera y orgullo de los caleños y de Colombia, se encuentra sumida en un lamentable estado de abandono, ocasionado, se puede decir por fenómenos ligados a diferentes factores, la cooptación por parte de la corrupción abierta y la politiquería tradicional, que han hecho de las finanzas y del erario público su caja general de enriquecimiento personal y familiar.

Igual suerte corre el Departamento del Valle del Cauca. Un territorio con una calidad de gente trabajadora, echada para adelante, con una potencialidad agrícola, industrial, de turismo y con el primer puerto marítimo sobre el océano pacifico, por donde entran enormes capitales y riquezas provenientes de la importación de mercancías, pero que nada de esas riquezas se ven reflejadas en el desarrollo del departamento, el mejoramiento de la calidad de vida de la población, y menos de la ciudad de Buenaventura, ciudad que alberga la salida y entrada de esa riqueza, pero que se sume cada día más en la pobreza, el desempleo, exclusión social, que de hecho genera otros factores generadores de violencia, pero que a los gobernantes para nada les interesa.

Un departamento sumido en la corrupción, candidatos con prontuarios non santos, investigaciones penales y judiciales sin definirse, por los entes de control y de justicia, etc., que para nada beneficia ni garantiza la gobernabilidad del departamento ni de una ciudad.

Lo mismo para la capital del departamento, Santiago de Cali, una ciudad, con versiones reales de quiebra de sus finanzas, corrupción, hallazgos fiscales que reposan en la Contraloría General de la Republica que están allí, pero no avanzan ni se definen los resultados de las investigaciones y/o sanciones.

Esa incertidumbre, jamás permitirá que Santiago de Cali y el Departamento del Valle se direccione a su desarrollo y al bienestar de su población, para lo cual no se tienen propuestas claras y coherentes por los actuales candidatos.

La explicación, puede considerarse como similar en los diversos escenarios: la cooptación de los liderazgos de los clanes politiqueros por la corrupción, fenómeno nefasto que ya pareciera o se ha vuelto normal dentro de la cotidianidad desconcertante para la gente que esperamos construir un futuro diferente para las futuras generaciones.

¿Dónde estamos?

Desde las diferentes expresiones organizadas y no organizadas, se debe trabajar en fortalecer la “Democracia Real”, atreves de la participación ciudadana. Colombia como estado social de derecho busca que cada ciudadano con su voto, autorice a un representante para que actúe en su nombre y representación para que vele y defienda sus intereses, a este modelo de participación se denomina “Democracia Representativa”

Debemos asumir que ese representante debe surgir desde los liderazgos naturales de los territorios, barrio, comuna, corregimiento o localidad. En la actualidad esto no ocurre, son candidatos impuestos desde las toldas partidistas en contienda, es decir se expresa o se manifiesta, desde los diferentes partidos, coaliciones o movimientos políticos. Es más bien un juego de ajedrez, donde las fichas se escogen y se mueven de acuerdo a la conveniencia, de la politiquería tradicional, que, para el caso de Santiago de Cali, los mismos sectores que se dicen ser alternativos lo vienen implementando, desconociendo los reales y verdaderos líderes sociales, comunales, cooperativos, etc. de los territorios. Lamentablemente, cuenta más un título universitario o académico, como justificación para desplazar y excluir los liderazgos forjados en función de sus propios territorios.

A los líderes y lideresas se puede decir que solamente se les utiliza en cada proceso electoral, es el mandadero y el que le organiza la reunión al candidato, el que convence al elector para que vote tal o cual candidato, pero que después se le desconoce, se le excluye, se le margina y para nada se le tiene en cuenta en las decisiones de gobernabilidad.

¿Para dónde vamos?

Es necesario construir movimiento desde abajo, con los saberes y sentires de la gente; abandonar la posición en medio de los procesos organizativos, cuidando los feudos y ser capaz de llegar a las bases para fundar un movimiento con todos los actores a los cuales les asiste la necesidad de tejer el más grande movimiento social: Un movimiento de expresiones organizadas, de obreros sindicalizados fortaleciendo los procesos comunitarios, sembrando amor y la pertenencia de sus organizaciones en la comunidad, de las organizaciones de jubilados y pensionados convirtiendo su agenda en una apuesta para la vida, de las victimas que exigen verdad, justicia y reconciliación. Un movimiento ciudadano alimentado por la presencia de aquellos a los cuales las reformas los afecten, pero que están dispuestos a abrir canales para el dialogo y la concertación, para exigir que se mantengan y mejoren sus garantías sociales, un movimiento de estudiantes en lucha por la educación pública, de los ciudadanos levantando la bandera de la trasformación política, social, económica y administrativa de todos los municipios de Colombia, exigiendo desarrollo para la vida digna. Es decir, ser capaz de formular un nuevo ciudadano y aportar en modelos de desarrollo alternativo, pero como forma de organización actual, lógica y necesaria para este tiempo de “crisis”

APOYE Y UNASE A BLANQUITO: VOTO EN BLANCO

Amigo elector, amigo abstencionista, si usted está de acuerdo con BLANQUITO e inconforme con los candidatos y candidatas, puede participar en las elecciones y expresar su desacuerdo libremente a través del voto en blanco.

Si el VOTO EN BLANCO alcanza la mayoría absoluta de las votaciones, tiene que repetirse la elección con candidatos diferentes a los que participaron. No podrán cobrar la reposición de los millones de pesos que les ingresan por los votos y tendrán muerte política por los siguientes cuatro años.

Únase al castigo social contra la corrupción, el mal gobierno y el saqueo del erario público por la politiquería tradicional. Es por usted, por su familia, por su dignidad. Cali, 13 de octubre de 2023


[1] https://www.defensoria.gov.co/documents/20123/1280335/Cartilla+Derecho+al+voto.pdf/

[2] constitucion+politica+de+colombia+1991.

————–Las elecciones de octubre

El país se encuentra de nuevo en campaña electoral. En medio de los escándalos de corrupción y la confusión que produce la proliferación de candidatos y todo tipo de alianzas politiqueras, lo que predomina es el desgano y la ausencia de expectativas. En las pasadas elecciones presidenciales, en cambio, estuvo presente el clima de polarización política que había dejado el estallido social. Por esa razón muchos de quienes participaron activamente en el Paro Nacional, y luego respaldaron la elección de Gustavo Petro, hoy se preguntan: ¿participar, para qué?

Territorio enemigo

Los trabajadores y los sectores populares debemos saber que en esta sociedad capitalista el terreno electoral no es un campo favorable para la lucha por nuestros derechos. Las garantías laborales o sociales que tenemos las hemos conquistado con la huelga, la movilización, los bloqueos de las vías y las barricadas en las calles. Fue así como los estudiantes obligaron al gobierno de Duque a destinar presupuesto adicional para las universidades en 2018, y como derrotamos su reforma tributaria. Y el Paro Nacional de 2021 frenó coyunturalmente los planes de sobreexplotación y de saqueo de industriales, terratenientes y transnacionales.

Pero ese estallido social fue desviado, con la complicidad de la mayoría de las direcciones de nuestras organizaciones sociales y políticas, hacia el terreno electoral. Así nació el Pacto Histórico, coalición política que promovió la candidatura de Gustavo Petro. En síntesis, fuimos llevados del campo de batalla de la lucha en las calles y la democracia directa de las asambleas populares, al terreno de la democracia burguesa de los empresarios y sus politiqueros a sueldo. Las consecuencias son evidentes: los cambios estructurales que requerimos están embolatados en las negociaciones que hacen a nuestras espaldas los dueños del poder.

Intervenir en política electoral

Los trabajadores y los sectores populares no debemos dejar la lucha política electoral en manos de estos politiqueros. Durante décadas en Colombia los procesos electorales se han reducido a la compraventa de votos; no hay discusión seria en torno a los grandes problemas económicos, sociales. de violencia o corrupción y de desconocimiento de derechos colectivos. O sea, no hay discusiones programáticas sobre el tipo de sociedad que necesitamos construir.

Para los partidos de la burguesía, y las organizaciones reformistas de la pequeña burguesía, la lucha electoral sólo tiene como objetivo apoderarse de las instituciones del Estado en beneficio personal y de los grandes conglomerados económicos nacionales y extranjeros que financian las campañas para luego saquear las arcas públicas y parasitar toda la actividad económica, como ocurrió con Odebrecht y el robo a Ecopetrol. Esta realidad ha llevado a que tradicionalmente la mitad del electorado se abstenga de participar. Esa población se distancia de la gestión del Estado y de quienes la ejercen pues creen que nada tiene que ver con ella.

Pero la lucha política electoral puede ser muy útil a los trabajadores y los sectores populares -conociendo sus limitaciones y sus posibilidades- porque podemos aprovechar para presentar públicamente nuestro programa político para revolucionar la sociedad y promover a los y las dirigentes probados en la lucha de clases como referentes para nuestra clase. También podemos utilizarla como tribuna para denunciar el autoritarismo del régimen político colombiano y el carácter del Estado.

El Estado burgués está al servicio de la burguesía

Se afirma que Colombia es un país democrático y que el Estado es un conjunto de instituciones que sirven a toda la ciudadanía. Se argumenta que la llamada “división de poderes” (Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Organismos de Control, Fuerza Pública y de Seguridad) garantiza el equilibrio del régimen político, que es la manera como se articulan esas instituciones. En realidad, el régimen refleja la correlación de fuerzas entre las clases sociales y sus fracciones, que tienen intereses distintos y muchas veces antagónicos. Por eso, en últimas, la columna vertebral del Estado son las fuerzas armadas, que son utilizadas para controlar el descontento social de los explotados y oprimidos, e imponer los planes económicos y sociales de la fracción de clase o de coalición de clases que controle el gobierno. Así actuaron el ESMAD y el Ejército durante el Paro Nacional: de manera brutal agredieron la protesta, mutilando y asesinando a decenas de luchadores sociales.

Los trabajadores debemos entender que los gobiernos progresistas que recientemente han dirigido el Estado en diversos países de América Latina, incluido el de Petro, son también gobiernos burgueses, y aunque promuevan reformas parciales o medidas asistencialistas, su objetivo es garantizar los negocios de los grandes empresarios nacionales (industriales, agrícolas y ganaderos, banqueros y financieros, importadores y exportadores) y los compromisos con los organismos imperialistas (Fondo Monetario Internacional FMI, Banco Mundial BM, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE, Organización del Tratado del Atlántico Norte OTAN, Corte Penal Internacional CPI, Organización Internacional del Trabajado OIT, entre otros). Para cambiar el carácter del Estado y el régimen en Colombia es necesaria una revolución, que empiece por derrotar el régimen narco-paramilitar, democratice la vida política y continúe hasta arrebatar el control económico y social a la burguesía y al imperialismo. Por eso la participación electoral es útil, pero no basta.

Participar: ¿Cómo y para qué?

Lo que estará en disputa en las próximas elecciones es el control de Gobernaciones, Alcaldías, Asambleas, Consejos, Juntas Locales. Tanto Gustavo Petro como los sectores de oposición más reaccionarios de la burguesía quieren que los resultados sean un plebiscito de apoyo o rechazo al gobierno. Pero, como se ha evidenciado en las recurrentes convocatorias a movilizarse a favor o en contra del gobierno, no hay mayor entusiasmo para participar. De hecho, el Pacto Histórico, conformado por una multitud de organizaciones de izquierda, ha dado un lamentable ejemplo de politiquería en la competencia interna por las candidaturas y las alianzas locales.

La adaptación al régimen de los partidos que integran el PH descalifica a todos sus candidatos pues ninguno promueve la revolución socialista. Su programa de reformas recortadas y asistencialismo no ataca la principal causa de los problemas que afectan a la mayoría de la población: hambre, desempleo, pobreza, desplazamiento, violencia paramilitar y social. Esa causa estructural es el capitalismo, basado en la explotación de los trabajadores, la opresión patriarcal, la discriminación social, la guerra y la depredación de la naturaleza.

Por eso está al orden del día, en el campo de los luchadores sociales -la mayoría excluidos por la propia legislación electoral antidemocrática-, la discusión sobre la mejor táctica para participar en las elecciones promoviendo la politización revolucionaria de los trabajadores y los sectores populares y los procesos de organización para continuar nuestra lucha permanente contra el capitalismo.

Armando Barrera
Agosto 25 de 2023

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Constancia sobre el Comunicado 013
presentado por la Asociación Sindical
de Educadores del Municipio de Medellín – ASDEM

Imagen del Comunicado 013 de Junta Directiva, aprobado por mayoría.

[Divulgamos esta constancia por su importancia para las bases de ASDEM y de todos los sindicatos en los cuales las direcciones han llamado a respaldar al Pacto Histórico sin realizar una discusión democrática en las bases]

Como directiva de la junta, presidenta y asociada a ASDEM (Asociación Sindical de Educadores del Municipio de Medellín) me veo en la necesidad de hacer pública la constancia de que voté en contra del comunicado público 013 del 16 de junio del 2022 que ya las bases conocen y está rodando por las redes.

Mis razones fueron y serán las siguientes:

1. La junta directiva por encima de los estamentos de decisión como la asamblea General y de Delegados, se atribuyó el derecho de llamar a nombre de la Asociación a toda la comunidad a “respaldar de manera decidida la propuesta programática del pacto histórico en cabeza de Gustavo Petro como presidente y Francia Márquez como vicepresidenta-periodo 2022-2026”, lo anterior sin haber generado los espacios de estudio y debate sobre dicho programa entre sus asociados,  sin la junta misma haber dado la discusión al respecto.  Los miembros de junta no podemos considerar que tenemos el poder de decisión en este organismo de dirección y en algo tan importante como el futuro del país.

2. Es falso que “El plan de gobierno que plantea el Pacto Histórico comprende las más necesarias y convenientes propuestas”. Pero esta consideración, no pudo ser discutida y contradicha en la junta ni en las bases ni con los delegados, porque la junta directiva no vio con antelación la importancia de llevarlo a espacios de debate donde se aplicaran los mecanismos de la democracia obrera. La votación a favor del comunicado de siete miembros de junta, no permitió el avance en la conciencia de los asociados para tomar su decisión de por quién votar en la segunda vuelta para las elecciones presidenciales este 19 de junio.

3. Durante dos décadas, el uribismo, que representa los intereses económicos de los sectores más reaccionarios del empresariado -narcotraficantes, ganaderos, latifundistas- ha profundizado el régimen autoritario, corrupto y genocida con el que la burguesía ha dominado tradicionalmente y estoy convencida de que Rodolfo Hernández es expresión de esa misma política, por tal razón, considero que hay que votar en contra de Hernández marcando la casilla de Petro y Francia. Esto último, es diferente a sacar un comunicado que llama a confiar ciegamente en el programa del Pacto Histórico.

Ni Petro ni Francia representan el cambio que requiere nuestra sociedad, como se dice en el comunicado de la Asociación, por el contrario, esos candidatos levantan un programa de colaboración de clases, la estrategia electoral de ellos ha sido ganar la confianza de sectores de la burguesía, incorporando a su Coalición a representantes de lo peor de la politiquería tradicional, se han empeñado en demostrar como los otros candidatos, que son confiables para administrar la economía capitalista y que si los empresarios aumentan sus ganancias habrá bienestar para todos.

Petro durante el Paro Nacional estuvo en contra de los bloqueos y de profundizar la movilización, por esto y todo lo anterior la junta directiva no puede promover la ilusión de que todo cambiará si es presidente. Por el contrario, debe llamar a votar en contra de Hernández marcando la casilla de Petro, pero preparando la organización y movilización desde las bases para enfrentar todo lo que se viene aunque Petro sea presidente.

El único cambio que garantizará comenzar a satisfacer las necesidades de millones de trabajadores, explotados y oprimidos es la toma del poder por parte de los trabajadores y el inicio de la construcción de la sociedad socialista, para lo que se requiere una dirección política y revolucionaria que está lejos de las prácticas que ha ejecutado la actual junta directiva 2021-2024 en su comunicado 013.

IMA YURLEY PÉREZ
PRESIDENTE ASDEM 2021-2024

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El peligro de Rodolfo Hernández,
la tibieza del Pacto Histórico
y la necesidad de vencer a la derecha

El ascenso sorpresivo de Rodolfo Hernández en las encuestas ha modificado los pronósticos electorales, generando mayor incertidumbre sobre los resultados de la primera vuelta, e incluso sobre la definición de quien llegará a la Casa de Nariño en la segunda vuelta. Es importante que los trabajadores y los jóvenes nos expliquemos este fenómeno político y definamos una posición revolucionaria para enfrentarlo.

Crisis y polarización social

La crisis económica a nivel mundial ha llevado a crisis políticas que han puesto en vilo a regímenes y gobiernos en diferentes países, razón por la cual se está expresando una polarización social en donde se presentan grandes luchas de la clase trabajadora y los sectores populares en torno a derechos democráticos, económicos y sociales, contra regímenes y gobiernos cada vez más autoritarios que requieren de la represión para poder pasar reformas de ajuste y precarización de la vida con el objetivo de resguardar las ganancias de los capitalistas y descargar sobre las espaldas de los explotados la crisis en curso.

Este panorama se ha expresado con fuerza desde el 2018 con rebeliones como la de los chalecos amarillos en Francia o los levantamientos en Sudan y Argelia, donde cayeron dictaduras de 30 años. En 2019 con rebeliones tan importantes como las de Chile y Ecuador, o en 2021 con la enorme rebelión del pueblo colombiano en contra del gobierno de Duque y el régimen uribista. Incluso en el mismo corazón del imperialismo estalló una rebelión negra y popular de varios días en contra del gobierno de Trump. Sin duda, estamos en un periodo histórico de guerras y revoluciones, en donde la propia crisis ha profundizado el conflicto entre clases y entre países imperialistas al punto de la guerra en Ucrania, que tiene riesgo de escalar.

En diferentes procesos electorales a nivel mundial, la polarización se ha expresado.  A falta de direcciones revolucionarias que puedan profundizar las luchas, los sectores reformistas canalizan parte del descontento y lo capitalizan a nivel electoral, al mismo tiempo van apareciendo fenómenos de derecha “outsider”, que usan un discurso anti casta política y anti corrupción que tiene como objetivo atacar a instituciones tan desprestigiadas como el parlamento, no para fortalecer las libertades democráticas, sino para suprimirlas con el fin de darle mayor poder al capital financiero para garantizar mayor explotación. Otra de sus características es que se desligan de los partidos tradicionales y se dicen alternativos, proyectando una imagen de independientes e incluso de irreverentes.  Ejemplos de estos fenómenos políticos han sido Miley en Argentina, Kast en Chile, Bolsonaro en Brasil o Rodolfo Hernández en Colombia.

A nivel mundial se expresan las dos salidas a la crisis, revoluciones donde los y las trabajadores triunfen o proyectos de características fascistas para profundizar la explotación.

Polarización y elecciones

Claramente el contexto mundial toca las condiciones económicas y políticas de Colombia. La precarización de las condiciones de vida fueron caldo de cultivo para la rebelión que se presentó en 2021 en contra de la reforma tributaria y que fue escalando en contra del gobierno de Duque y el régimen uribista.

En medio del histórico proceso de movilización se fue expresando un programa de salida a la crisis, que fue más allá de lo que propuso el Comité Nacional de Paro y el actual programa del Pacto Histórico. Por falta de una dirección revolucionaria que pudiera profundizar la experiencia hacia un paro real de la producción manteniendo la movilización en las calles, las direcciones reformistas lograron canalizar toda esa energía hacia las elecciones.

Mientras el Pacto Histórico suaviza el discurso, hace acuerdos con sectores de derecha y plantea un programa progresivo pero limitado, en el contexto se van expresando salidas por la derecha que se van fortaleciendo a nivel electoral.

Por un lado, la candidatura de Federico Gutiérrez se catapultó después de que se desmovilizó la lucha en las calles y los partidos del régimen uribista garantizaran aceitar las maquinarias políticas para acumular votos y polarizar con Petro.

El fenómeno de Rodolfo Hernández va escalando bajo un discurso anti corrupción y en representación de los empresarios. Hace campaña sin el apoyo directo de los partidos del régimen para proyectar de independencia política a pesar de los guiños que existen entre el uribismo y su proyecto político. Hoy, en medio de la carrera electoral puede llegar a segunda vuelta.

Rodolfo y el uribismo son un peligro, la lucha revolucionaria es el antídoto

Ya se demostró en las elecciones a congreso que para derrotar al uribismo en las instituciones, no es suficiente votar, se necesita principalmente de la movilización y la organización para lograr conquistas, ya que, a pesar del avance del Pacto Histórico como oposición, los partidos del régimen siguen siendo la fuerza mayoritaria.

El Pacto Histórico, en vez de radicalizar su discurso y programa a favor de los más explotados para convencer a grandes sectores en medio de la despolitización, suaviza su política y hace acuerdos con sectores que han sido parte del régimen uribista. Mientras tanto, el discurso de Rodolfo Hernández se muestra como “independiente” y combativo contra los corruptos en medio de la despolitización y confusión que existen, ya que hay sectores de votantes antiuribistas que ven el proyecto de Hernández atractivo ante las dudas que genera el Pacto Histórico.

Para derrotar al régimen uribista y fenómenos por la derecha como Rodolfo Hernández, es necesario construir una dirección revolucionaria que ayude a potenciar la gran capacidad de lucha del pueblo colombiano para derrotar gobiernos y avanzar hacia un poder de los trabajadores y los sectores populares. Cada vez hay menos espacio para proyectos progresistas que no son anticapitalistas y terminan derechizándose en medio de la crisis, incluso antes de ser elegidos en elecciones.

En medio de la actual polarización electoral, es necesario prepararnos para un panorama de mayor lucha de clases, donde la construcción de una fuerza política con independencia de clase y con un programa revolucionario que rompa los límites de este sistema, es fundamental para garantizar victorias.

Por lo anterior, en esta primera vuelta, ante la necesidad de enfrentar a la derecha en el terreno electoral, pues vencerla solo es posible en las calles; ante la tibiezas y capitulación del Pacto Histórico en acuerdos y alianzas con burgueses y fracciones imperialistas; ante el peligro de propuestas como la de Rodolfo Hernández, proponemos mantener una política independiente: ¡Votar en blanco en primera vuelta! como forma de protesta en contra de los programas burgueses e imperialistas que nos presentan como alternativa en estas elecciones.

Lorena Perdomo
Comité de Enlace Impulso Socialista
Grupo de Trabajadores Socialistas

Bogotá, 26 de mayo de 2022

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Alfonso Prada, jefe de debate

La “santificación” del Pacto Histórico

Con efusividad, Petro y Francia aceptan la «santificación» del Pacto Histórico.

Armando Barrera

Con el nombramiento de Alfonso Prada, desde el pasado 6 de abril, como jefe de debate del Pacto Histórico podríamos afirmar que el “santismo” le ha dado su bendición a un acuerdo explícito con la campaña presidencial de Gustavo Petro. Su hoja de vida política no da lugar a equívocos sobre su función al servicio de la gran burguesía colombiana[i].

Desde antes de la consulta de las elecciones parlamentarias, Petro venía haciendo todo lo posible por abrir su campaña a un electorado a la derecha de su coalición, como se evidenció en sus negociaciones con César Gaviria, jefe del liberalismo. No había logrado acuerdos con sectores representativos, pero había incorporado y ayudado a reelegir a saltimbanquis como Roy Barreras o Armando Benedetti, oportunistas políticos de profesión. Con Prada ingresa el Pacto a las ligas mayores de la oligarquía.

Un pacto con los enemigos de los trabajadores

Los trabajadores no nos debemos llamar a engaños. Es comprensible que el agotamiento con un régimen autoritario y genocida y la incertidumbre diaria que implica sobrevivir e uno de los países más desiguales del mundo, nos empuje a ilusionarnos con un cambio económico, social y político a través de las urnas. Esa es la ilusión que encarnan el Pacto Histórico, reforzada por el carisma de su líder Gustavo Petro y su candidata a la vicepresidencia Francia Márquez.

Pero esa fe de carbonero que mueve a las bases electorales contrasta con el comportamiento de su cúpula. No es casual que a un mes de la primera vuelta empiecen a estallar los escándalos que envuelven a todos los candidatos. En el caso del Pacto Histórico, el “perdón social” para corruptos como Samuel e Iván Moreno o las investigaciones sobre las relaciones de Piedad Córdoba con sectores de narcotraficantes (¡justo después de ser elegida al Congreso con el respaldo del Pacto y los votos de los trabajadores!). Los demás candidatos también están hundidos hasta el cuello en el mismo lodazal. Esa es la podredumbre de la democracia de los ricos. Democracia para que los de arriba puedan explotar sin medida a la clase obrera, saquear el Estado a su antojo, y represión y hambre para los de abajo.

Quienes mejor puede dar cuenta de lo que representa Alfonso Prada como jefe de debate del Pacto (o sea, el encargado de la estrategia electoral y los acuerdos políticos para sumar respaldos y financiación para la campaña), son los trabajadores del SENA, entidad de educación técnica de la cual fue director bajo el gobierno de Juan Manuel Santos. La conocida como “la universidad de los pobres” fue sometida por Prada a una radical reestructuración con la que chocaron en primer lugar los sindicatos de empleados, que promovieron la lucha por la defensa de sus derechos y denuncias e investigaciones en su contra por los escándalos de corrupción en los que están implicados él y sus familiares.

¡Basta de tragar sapos!

Se ha puesto de moda el consejo de que, para lograr acuerdos contra Federico Gutiérrez, el candidato más representativo del régimen uribista, es necesario “tragarse algunos sapos”. Un ejemplo lamentable de esta actitud fueron las declaraciones de Isabel Cristina Zuleta, destacada líder ambiental, quien en el pasado puso en riesgo su propia vida en la lucha contra la construcción de la represa Hidroituango. Ahora que es parlamentaria a nombre del Pacto ha planteado, ante la política de alianzas de Petro, que “la paz se hace con los enemigos”, o sea, invita a la población a dar respaldo a cualquier tipo de acuerdo con tal de llegar al gobierno. Con esas declaraciones sólo contribuye al retroceso en la conciencia de millones que rompieron con este régimen durante el paro nacional.

Una posición similar la expresa Sindesena que llama a votar por el Pacto, al tiempo que plantea que seguirá luchando contra las medidas que implementó Prada en la institución. Incluso dirigentes del Pacto como Gustavo Bolívar o Wilson Arias, parlamentario que hizo su carrera política como dirigente sindical en el SENA , ahora le dan el beneficio de la duda a su nuevo socio político.

Ante la recomendación oportunista de “tragar sapos” a todos ellos les debemos recordar el triste final de “El renacuajo paseador”, poema de Rafael Pombo:

“Y siguió saltando tan alto y aprisa,
Que perdió el sombrero, rasgó la camisa,
se coló en la boca de un pato tragón
y éste se lo embucha de un solo estirón”
.

Porque cuando de tragar sapos se trata, es bueno saber si uno es el sapo que está siendo tragado. Es lo que la gran burguesía está haciendo con el Pacto Histórico.


[i] “Prada es abogado de profesión y se ha desempeñado en varias oportunidades como profesor universitario en instituciones como la Universidad Libre de Colombia. El nuevo jefe de debate de Petro inició su carrera política como secretario privado de Luis Carlos Galán durante su campaña presidencial por el movimiento Nuevo Liberalismo. Más tarde, en 1998, fungió como concejal de Bogotá (cargo que ocupó durante tres periodos consecutivos).

En 2010 fue representante a la Cámara por Bogotá con el aval del Partido Verde durante el período comprendido entre 2010 y 2014. Tras dejar su cargo en el Congreso, coordinó la campaña de Juan Manuel Santos para su relección. Ese mismo año (2014) fue nombrado como director del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), cargo que ocupó hasta el 27 de marzo de 2017. Un día después, fue designado como secretario general de la Presidencia de Santos.” (https://colombia.as.com/actualidad/quien-es-alfonso-prada-jefe-de-debate-de-gustavo-petro-n/)

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Elecciones del 13 de marzo:

¿El giro a la izquierda llegó?

Después de cuatro años de fuerte lucha social, donde el pueblo colombiano salió a la calle en contra del gobierno genocida y precarizador de Duque, el pasado 13 de marzo de 2022 se celebraron las elecciones parlamentarias y las consultas interpartidistas para definir los candidatos presidenciales de tres coaliciones: la del Pacto Histórico, Equipo por Colombia y la Coalición Centro Esperanza. Esta primera etapa electoral, preámbulo a las elecciones presidenciales de mayo de 2022 eran muy importantes, puesto que las principales fuerzas políticas del país se enfrentaban en un escenario atípico. Unas impulsadas por la fuerza que canalizaron del estallido social como el Pacto Histórico, y otras, fuertemente cuestionadas, como el Centro Democrático y los otros sectores de la derecha responsables de la crisis económica, política y social que llevó al pueblo a la calle.

Los resultados de este primer escenario permiten sacar varias conclusiones de cara a una primera vuelta presidencial, que estará marcada por una fuerte polarización entre el llamado “progresismo” de Petro y un uribismo versión 3.0 en el cuerpo de Federico Gutiérrez.

Las consultas presidenciales:
se agudiza la polarización entre el “progresismo” y la derecha

Después del descenso de la movilización en el país, la gran mayoría de sectores nombraron la actual coyuntura electoral como la continuación de lo que no se pudo lograr en la calle. Las principales banderas o consignas que se agitaron giraban alrededor de “ahora sí se viene el cambio”, “ahora protestamos en las urnas”, “derrotaremos el uribismo”, entre otras, pero estas elecciones demostraron lo contrario, la derecha sigue más viva que nunca y terminan validando que solo la pelea organizada en la calle abrirá una salida para un verdadero cambio en Colombia.

Petro el candidato más votado, una victoria agridulce

Si nos vamos al análisis puro en términos estadísticos, el Pacto Histórico fue el gran vencedor, dicha coalición obtuvo más de 5.5 millones de votos, donde Gustavo Petro fue el triunfador obteniendo una votación histórica, con más de 4.4 millones de votos, muy por encima de Francia Márquez cuya votación fue de 780 mil, candidatura que merece una mención particular. Si bien, Petro obtuvo tan arrolladora victoria, si comparamos su votación particular con la más cercana que fue la primera vuelta presidencial del 2018, esta disminuyó en casi 360 mil votos y la Coalición sólo logró atraer un millón de votos nuevos, cuestión que preocupa teniendo en cuenta la fuerte expectativa que los rodeaba, de lo cual se podrían sacar algunas deducciones:

  1. Si bien el Pacto Histórico tuvo un importante impulso por la fuerza que se desplegó en la calle, aún no logra cautivar a gran parte de la población, la abstención aumentó casi en un 2% con respecto a las parlamentarias del 2018 y hubo más de un millón de votos en blanco. Si bien en las elecciones presidenciales no se manejan igual que las parlamentarias, el Pacto no la tiene fácil.
  2. A Petro le están pasando factura las alianzas que ha hecho por arriba en el Pacto: las participaciones del anti-derechos Saade, de Roy Barreras y Benedetti, la composición de las listas cerradas, las reuniones con el Partido Liberal y Luis Pérez, han hecho que principalmente un sector de la juventud y de mujeres tengan dudas y hayan decido apostar por otras fuerzas o abstenerse.
  3. Enfrentarse a la maquinaria, el clientelismo, la corrupción, sin la fuerza organizada en la calle, confiando en las instituciones, es solo una ilusión. El estallido social no logró darle un golpe contundente al régimen, ni a sus estructuras políticas, solo las dispersó, cuestión que demuestran los resultados que obtuvieron sus partidos en las parlamentarias.

Francia Márquez: candidata vicepresidencial del Pacto Histórico

Los resultados obtenidos por Francia Márquez en estas elecciones la convirtieron en un nuevo fenómeno político en el país. Haber obtenido más de 780 mil votos, siendo su primera vez en una contienda electoral y sin poseer maquinaria con respecto a otras candidaturas, la ponen en una posición que hace unos meses era impensable. Fue la tercera más votada en estas elecciones, obtuvo una votación superior a la de candidatos como Álex Char, David Barguil, Enrique Peñalosa, Sergio Fajardo, Alejandro Gaviria, Jorge Enrique Robledo, Juan Manuel Galán, entre otros, a quienes su experiencia, maquinaria, o respaldo de partidos, o todas juntas, no les permitió superarla en votos.

Francia, una candidata afrodescendiente, mujer de barrio popular y marginada, fue la que cristalizó el voto más radical al interior de la consulta del Pacto Histórico, la que se podría decir recogió lo más sentido el movimiento social. Su discurso, la acercó a un sector de jóvenes y mujeres, que al ver a Petro cada vez hacia la derecha, veía en Francia una persona distinta, en la cual confiar, pues sentían suyos y legítimos los cuestionamientos que ella hacía a la política de alianzas de Petro con el Partido Liberal y las contradicciones con el “provida” de Saade frente al derecho al aborto y los derechos de las mujeres y disidencias, entre otras.

Petro al no llegar a un acuerdo con los liberales, pues el puesto de vicepresidencia era la carta de negociación, optó por Francia como su fórmula vicepresidencial. Sin embargo, Petro sigue buscando el apoyo de los liberales cuestión que pone a Francia en una contradicción, pues ella no está de acuerdo con una alianza con este partido.

Llama la atención que al analizar cuáles fueron los sectores que impulsaron a Francia en estas consultas, se encuentra que la votación mayoritaria fue en Bogotá con más de 250 mil votos, mientras que en el Cauca, de donde es oriunda, apenas alcanzó los 20.000. Esto podría leerse como que hoy un gran sector de vanguardia democrática en el país es la base de esta nueva apuesta política. Si bien hay que reconocer este importante hecho en el marco de la política actual del país, Francia aún se mueve en el camino del reformismo y la construcción de un genuino proyecto revolucionario en Colombia necesita que ella se independice políticamente del proyecto del Pacto Histórico, que no es un proyecto revolucionariopara cambiar el país.  

Federico Gutiérrez, la verdadera carta del uribismo

El Equipo por Colombia fue la primera carta de la ultraderecha en el país para medir su fuerza electoral después del fracaso con Duque, el hecho que Óscar Iván Zuluaga no participara en esta consulta y su posterior retiro de la contienda presidencial lo demuestran. Federico Gutiérrez fue el vencedor con más de 2.5 millones de votos muy por encima de sus perseguidores como lo fue Alex Char y David Barguil.

Lo particular de esta coalición es que las votaciones estuvieron concentradas en algunas regiones del país, por ejemplo, en la costa colombiana Char y Barguil alcanzaron su mayor votación, y en Antioquia la mayor votación fue para Federico Gutiérrez gracias a la incidencia del Centro Democrático. Si bien el Equipo por Colombia sólo tuvo 3.5 millones de votos, el hecho que no hayan participado de estas consultas el Partido Conservador, Centro Democrático, el Partido Liberal, hacen que a partir de ahora Federico Gutiérrez se convierta en la principal carta de la derecha en el país para hacerle frente a Petro.

Ya se empiezan a ver los primeros movimientos de esta reagrupación de la derecha en el país, la renuncia de Zuluaga y posterior adhesión a la campaña de Gutiérrez, el espaldarazo del partido de la U y la decisión de Cambio Radical de no optar por las presidenciales. Todo esto va perfilando un escenario con un aproximado de más de 9 millones de votos teniendo en cuenta los resultados obtenidos por la por la derecha en el Congreso.

No hay espacio para centros, el fracaso de la Coalición Centro Esperanza.

Algo que dejó muy claro las elecciones del 13 de marzo de 2022 fue que el país hoy no está para posturas de medias tintas. Si bien la Coalición Centro Esperanza sacó más de 2 millones de votos, su participación fue todo un fracaso, aunque en el congreso la historia fue distinta con un número considerable de curules. Fajardo ganó la consulta con menos de un millón de votos y candidatos como Alejandro Gaviria y Jorge Enrique Robledo fueron superados por el hasta hoy desconocido Carlos Amaya. La expectativa alrededor del Nuevo Liberalismo liderado por Juan Manuel Galán no fue correspondida en las urnas; no le fue suficiente con instrumentalizar la figura de su asesinado padre para recoger una fuerza importante del país.

Los elementos que explican por qué hoy el centro fue el gran perdedor de estas consultas, podrían resumirse así:

  • Después de haber obtenido más de 4 millones de votos en la primera vuelta presidencial del 2018, a Fajardo le pasó cuenta de cobro el hecho de no haber tomado postura frente a la segunda vuelta presidencial y haber llamado al voto en blanco mientras sus votantes se decidían si votar por Petro para impedir la llegada de Duque al poder.
  • La cuestionada Alcaldía de Claudia López en Bogotá tuvo peso significativo, al ser ella del partido Alianza verde, cargó con su desprestigio a la Coalición, haciendo que el Pacto Histórico recuperará la capital.
  • La mayoría de las fuerzas que hacían parte de esta coalición tuvieron grandes rupturas en el proceso, las divisiones entre participar en el Pacto Histórico o en la Coalición Centro Esperanza hizo que perdieran mucha fuerza, cuestión que condicionó su participación no sólo en los debates sino en la percepción de votación.

Si bien Fajardo seguirá en la contienda de la primera vuelta presidencial, los votos de esta coalición serán un fortín tanto para la campaña de Federico Gutiérrez como para la de Petro.

La composición del congreso: ¿hubo un giro hacia la izquierda?

Está más que comprobado que lo sucedido en la calle en los últimos años, principalmente con lo sucedido en el paro que arrancó el 28 de abril de 2021, tiene a la clase dominante y sus estructuras políticas tradicionales incómodas y a la defensiva. Con el escrutinio inicial, el Pacto Histórico se alzó con la mayor votación y obtuvo 16 curules en el senado y 25 en cámara, convirtiéndola en la primera fuerza alternativa en la historia del país en alcanzar esos escaños en el congreso. Las denuncias hechas por el Pacto Histórico porque no aparecía ni un solo voto a su favor en más de 23.000 mesas y el posterior volcamiento de esta fuerza hacia el reconteo han permitido que más de 300.000 votos hayan sido recuperados. Algunas fuerzas como el partido Conservador y el Centro Democrático han perdido curules en favor del Pacto Histórico, cuestión que no ha sido fácil de manejar por parte de las instituciones del Gobierno. Uribe y Pastrana hablan abiertamente de fraude y de desconocer el resultado electoral, incentivando una crisis política de pronóstico reservado.

Con el nuevo escrutinio, si agrupamos a los llamados sectores alternativos, por Senado y Cámara, Pacto Histórico, Coalición Centro Esperanza, Comunes, comunidades indígenas, en total representan aproximadamente el 40% de la totalidad de las curules, donde la derecha aún mantiene la mayoría parlamentaria con el 55% aprox. La derecha se dispersó como bloque, algunas de sus fuerzas como el Centro Democrático tuvieron un bajón, pero partidos como el Conservador aumentaron su fuerza, lo cual crea un escenario para el próximo gobierno, el cual tendrá que ampliar su política de negociación, de conciliación de clases y clientelismo (mermelada) para que sus proyectos puedan pasar.

Más que un giro a la izquierda, tendremos un congreso sumergido en la incertidumbre, en desventaja para los llamados alternativos, que si bien tendrán mayor fuerza, aún no les será suficiente para imponer una agenda política diferente, y muchos de los proyectos que han propuesto en campaña tendrán fuertes dificultades para llevarlos a cabo.

El partido liberal: ¿quién logrará seducirlo?

El Partido Liberal es uno de los grandes responsables de la crisis económica, política y social del país, este partido siempre ha actuado de forma independiente en las primeras etapas electorales y de acuerdo con los resultados que obtengan, entra a negociar con quien tenga mayor opción de ganar. La forma clientelar con la que actúa el Partido Liberal le ha permitido participar en los gobiernos de turno de los últimos 40 años, cuestión que no cambiará, como ya lo demuestran las acciones que ha tomado en los últimos meses; las reuniones con el petrismo, el coqueteo con Luis Pérez y el poco perfilamiento hacia una candidatura concreta, muestran que están tanteando el terreno para al final decantarse por quien les de mayor repartición en el pastel de la burocracia.

Los más de 2 millones de votos que obtuvieron en el Congreso de la República le permiten al Partido Liberal estar abiertos a cualquier tipo de negociación, de aquí en adelante dado que Petro no tuvo una victoria contundente en esta primera etapa y la ruptura de relaciones que anunció César Gaviaría con el Pacto Histórico, crece la posibilidad de que los liberales se inclinen más por apoyar a Federico Gutiérrez, todo dependerá de los resultados de la primera vuelta presidencial y esos votos serán cruciales en el camino hacia la casa de Nariño.

El uribismo perdió la hegemonía pero sigue vivo: ¡En las urnas no está su derrota!

Así como Gustavo Petro y el Pacto Histórico se vieron beneficiados por lo sucedido en el estallido social, el pueblo castigó fuertemente al Centro Democrático en las urnas. El partido del actual gobierno Duque cargó con el descontento social y perdieron 6 curules en el Senado, pasaron de ser la principal fuerza en 2018 a ocupar el cuarto lugar en la actual contienda. A pesar de que sus números se hayan reducido mantiene una votación importante, 2 millones de votos no son números pequeños y dos de los candidatos más votados hacen parte de este partido.

Después de 20 años de dominio del uribismo como la principal fuerza de la burguesía en Colombia, el desgaste de su principal figura Álvaro Uribe Vélez y la crisis económica, política y social que desencadenaron fuertes movilizaciones en los últimos cuatro años, debilitaron al uribismo y terminaron de fragmentar la unidad existente en la derecha colombiana, pero al no haberse derrotado al régimen vía movilización, el uribismo y la derecha obtuvieron un respiro que les permitió acomodarse para la participación electoral actual, puesto que los partidos de la derecha con sus maquinarias lograron sobrevivir al fracaso del gobierno de Duque y mantuvieron casi intacta su fuerza.

Queda más que evidenciado que no se pueden obtener derrotas reales de la derecha en su terreno (incluido el electoral), que lo que permite verdaderos triunfos son la organización de la pelea en la calle con una dirección y programa revolucionario, y que el hecho de que las fuerzas del Pacto Histórico y la Coalición Centro Esperanza nos hayan arrastrado al escenario electoral, cuando se podía profundizar la pelea para derrotar al uribismo en el estallido social, le dio un tanque de oxígeno facilitándoles su reagrupamiento.

Del Pacto Histórico al Frente Amplio por la Democracia y la Paz: ¿Nos encaminamos hacia una mayor derechización del “progresismo”?

Los más de 5.5 millones de votos que obtuvo el Pacto Histórico en las consultas presidenciales ponen a Gustavo Petro ya en la segunda vuelta presidencial, pero este caudal político es insuficiente y no era el esperado de cara a un triunfo que liquide a la derecha en la contienda electoral. El hecho que la derecha haya mantenido sus votaciones en las parlamentarias con más de 9 millones de votos entre las distintas fuerzas, y con el anuncio de algunas alianzas para sumar a la campaña de Federico Gutiérrez ponen al Pacto Histórico una tarea difícil en la consecución de más de 7 millones de votos si quiere obtener una victoria.

El camino que le queda al Pacto Histórico es recoger votos de forma independiente en un intento de convencer a más de un millón de personas que votaron en blanco y arrastrar algún voto abstencionista, esto último poco probable. Por otro lado, tendrá que agilizar y profundizar una serie de alianzas con sectores de derecha que le garanticen una votación importante, ya sean sectores de la Coalición Centro Esperanza como Alianza Verde que ha venido anunciando la posibilidad de reunirse tanto con Federico Gutiérrez como con Petro, o proponerle una serie de concesiones importantes al Partido Liberal para que este se incline por el petrismo, pues Petro aún no pierde la esperanza de recibir el apoyo de ese sector.

Y es hacia allá donde Petro propone continuar: en su discurso tras conocerse los resultados de las consultas, propuso que el Pacto debe dar un nuevo salto hacia la constitución de un Frente Amplio por la Democracia y la Paz, donde puedan confluir fuerzas de toda índole, puesto que él entiende que para poder duplicar su votación necesitará de la derecha, y eso implicará construir un nuevo programa donde no se vean confrontados los intereses de los sectores de la burguesía que pueda incorporar. Así que el “cambio” no será más que una ilusión y se convertirá una renovación nominal de lo que ya nos gobernaba.

Pase lo que pase, nuestra tarea es organizarnos

No hay garantía alguna que en un próximo gobierno alternativo como el que propone el Pacto Histórico vayan a haber verdaderos cambios, con el panorama político actual, donde la derecha salió con un segundo aire al mantener el dominio del congreso, el camino que tendrá que recorrer el petrismo lo llevará a traicionar a las masas; cuando se pacta con la derecha son la clase trabajadora y los sectores populares quienes terminan asumiendo la crisis.

No podemos confiar en las instituciones, el fraude que se vivió demuestra que la derecha no va a ceder fácilmente y será la calle lo que permitirá imponerles una verdadera agenda de cambio. Hoy más que nunca debemos ser conscientes que hay que organizarnos para afrontar el próximo gobierno, sea de Petro o la derecha. La única forma de garantizar y obtener lo que hemos venido luchando los últimos cuatros años, es construir una salida distinta, donde sean quienes pusieron sus vidas en la calle, la juventud precarizada, las mujeres, las comunidades afro, la clase trabajadora y los sectores populares, quienes abramos el camino hacia una transformación radical.

Impulso Socialista-IS-LIS
Grupo de Trabajadores Socialistas-GTS

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Jorge Enrique Robledo

¿En cuál coalición, cuál Esperanza?

Robledo y Gaviria, ¿en coalición?

El senador Jorge Enrique Robledo representa una fuerza política que aún tiene influencia en la dirección de múltiples organizaciones sindicales y populares. Si no fuera por eso sus aventuras en la denominada coalición Centro Esperanza, como pre-candidato presidencial, no merecerían mayor comentario.

En estas elecciones Robledo –igual que todos los dirigentes y organizaciones reformistas, la mayoría de las cuales estuvieron años atrás unificadas en el Polo Democrático Alternativo (PDA)– enfiló directamente rumbo a la derecha, a realizar pactos y alianzas con variadas fuerzas burguesas, en la denominada ahora Coalición Centro Esperanza en la que cohabitan aves burguesas de variado plumaje.

La “Coalición” –que de tal tiene poco y de “rejunte” sin criterios, principios o programa tiene todo– más que campaña ha hecho un sainete permanente de riñas, ataques, acusaciones y forcejeos entre los diversos integrantes. Durante semanas convirtieron en vedette a Ingrid Betancur, hasta cuando ella tomó las de Villadiego acusando a Alejandro Gaviria de hacer acuerdos con politiqueros de la peor especie, venidos de Cambio Radical, como Germán Varón Cotrino.

Paralelamente los hermanos Galán, con su Nuevo Liberalismo, se reclaman de la “Coalición” pero configuraron su lista de Senado independiente. Humberto de la Calle quedó colgado de la brocha del aval que le regaló Ingrid, en el dilema de hacer campaña en la Coalición a nombre de un partido que no es de la misma. Sin embargo, se mantiene como cabeza de la lista al Senado. Más hábil, Juan Fernando Cristo se hizo al margen de la pelotera, retirando su pre-candidatura; tal vez para no dejarse contar.

El último episodio del sainete linda con el ridículo político. Alejandro Gaviria, en intentos desesperados por fortalecerse, ha recibido en sus toldas a una nueva tanda de gamonales, varios de ellos acusados de corrupción. Ante ello, Robledo declaró que Gaviria “violó los acuerdos y destruyó la confianza en la que se fundamentó la Coalición Centro Esperanza, con lo que también le dio fin a los compromisos adquiridos”.[i] Luego Robledo afirmó que si Gaviria gana la consulta de la coalición Centro Esperanza el 13 de marzo él no lo respaldara. Entonces, ¿qué coalición es esa?

En ninguno de los pre-candidatos de esta mal llamada coalición deben tener esperanza los trabajadores. Los hermanos Galán han sido politiqueros protegidos de todos los gobiernos, usufructuando el cadáver de su padre Luis Carlos. Sergio Fajardo ya demostró, como alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia, que representa los intereses de poderosos grupos económicos que capturan el Estado como un botín para jugosos negocios no exentos de corrupción, como en el caso de Hidrohituango. Carlos Amaya gobernó al departamento de Boyacá en forma similar a como Claudia López gobierna ahora a Bogotá, sin diferenciarse en nada de las típicas administraciones de los políticos tradicionales. Alejandro Gaviria ha agrupado tras de sí gran parte de los caciques de confianza de Germán Vargas Lleras y continúa negociando con César Gaviria, ¿qué “esperanza” puede haber ahí?

Jorge Enrique Robledo, que hunde sus raíces en el MOIR, Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario, ha sido durante años solo un senador de “oposición”. De una concepción “obrera”, “independiente” y “revolucionaria” no queda nada; algo hubo en sus inicios, inspirado por el maoísmo. Ahora, al parecer, termina su carrera política rodeado de caciques y gamonales venidos de las entrañas del régimen, muchos de ellos bastante corruptos, diciendo solo que si uno de ellos gana él no lo respaldará; ¡a los otros sí! Se muestra así incapaz de levantar una política obrera, independiente y revolucionaria como la que proclamó en su juventud. Lamentable final.

Luis García
Bogotá, 5 de marzo de 2022


[i] https://www.elcolombiano.com/colombia/criticas-de-jorge-robledo-a-alejandro-gaviria-en-la-coalicion-centro-esperanza-EG16673362 (negritas del original)

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¿Qué nos falta para organizar
a los abstencionistas?

Para un sector importante de los trabajadores su tradición ha sido la abstención. Este es una expresión de apatía hacia las elecciones de cargos públicos. También es una acción consciente de protesta que manifiesta impotencia, en la mayoría de los casos, porque no encuentran una propuesta política que los organice o represente.

Otro sector de los trabajadores participa de estos procesos electorales, pues cree en los partidos burgueses, el congreso, en “la democracia burguesa”. También porque en sus sindicatos y las organizaciones sociales del barrio o las comunidades son cooptados por maquinarias políticas y se benefician con planes precarios que mitigan su pobreza.

Una consigna histórica del abstencionismo ha sido “organizarse y no votar”, se lee en pintas de paredes y en uno que otro volante, pero ahora en las redes sociales. Sin duda es importantísimo impulsar la organización, por ello un sector consciente lo hace desde organizaciones revolucionarias como nuestro Grupo de Trabajadores Socialistas (GTS). Pero esencialmente para construir entre los trabajadores un partido, donde discutamos que hacer para fortalecer las luchas y como intervenir en la trampa de las elecciones.

Históricamente los abstencionistas han sido mayoría, pues los que votan no sobrepasan el 50% del censo electoral, pero es una fuerza amorfa y sin dirección, incluso que no es políticamente consciente de que se debe romper con el capitalismo. Tal vez el sector más crítico de los abstencionistas entienda la necesidad de esa organización, pero no ve que se exprese en ninguna parte.

Nos enfrentamos a la apatía política de los trabajadores

Si nos dirigimos a los trabajadores en sus luchas cotidianas, si sabemos interpretar sus intereses y les mostramos que es en su movilización donde se deben postular los mejores dirigentes, los trabajadores críticos encontrarán la unidad y fuerza para enfrentar a quienes nos explotan.

Nuestra propuesta de anular el voto es una acción consciente de organizar a un sector de los trabajadores y los más oprimidos, que participaron del paro de 2021, y se sienten frustrados con la dirigencia sindical y política, que fue inconsecuente y no quiso derrotar este gobierno de hambre. Es decir, es una acción que busca romper la apatía y radicalizar la protesta, para ir a las urnas y anular el voto, porque precisamente quienes dicen representarnos en los sindicatos, han terminado abandonando las reivindicaciones básicas, pero sobre todo la lucha contra el capitalismo que nos somete.

También los trabajadores enfrentamos un orden antidemocrático, al cual se han adaptado un importante sector de los dirigentes políticos y sindicales, los cuales levantan la ilusión de que cambiando el parlamento o el presidente las cosas van a mejorar. Necesitamos que usted compañero que ve en el abstencionismo una acción de protesta, nos acompañe a construir un partido que le dispute no solo la dirección a los dirigentes que confían en este orden de injusticias, sino también que comencemos a organizar a miles para dar la batalla de disputar el gobierno en las calles a la burguesía y construir un gobierno de los trabajadores. Sin duda debemos reactivar las jornadas de lucha y organizar de nuevo el paro indefinido, precisamente para constituir organizadamente con el partido, las tareas que nos lleve a triunfos y no a más engaños electorales.

Si al abstencionismo se le acusa de indiferencia, es hora de que esa rabia y odio al orden de injusticias, las canalicemos a construir el partido revolucionario. Ese es nuestro propósito al llamar a anular el voto, porque sabemos también que millones de trabajadores están dudando si le dan el voto a sectores políticos que prometen un cambio, como la Coalición de la Esperanza y el Pacto Histórico. Cualquiera de esas Coaliciones llevará a una nueva frustración, pues enarbolan no solo un programa liberal, sino que defienden la alianza con sectores burgueses que han gobernado y son responsables de la crisis que padece el pueblo colombiano.

Juand
21 de enero de 2022

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Coaliciones y pactos

¿Votar en las consultas el 13 de marzo?

Pre-candidatos/as de las tres consultas del 13 de marzo

Previo al 29 de mayo, primera ronda de la elección presidencial, el 13 de marzo se realizarán las elecciones para Senado y Cámara. Estas elecciones están atravesadas por la campaña presidencial, que las opaca y determina. Predomina la competencia entre las coaliciones que definirán, en consultas inter-partidarias, sus respectivos candidatos presidenciales y los escándalos o acusaciones que se lanzan los pre-candidatos, incluso dentro de una misma coalición.

Lo anterior es producto de varios de factores que muestran lo reaccionario, podrido, corrupto y engañoso del régimen político y electoral. Entre ellos, en primer lugar, la opción de recolección de miles de firmas para inscribir un candidato impide la participación de organizaciones pequeñas, pero con programas claros. El mecanismo es utilizado por caciques, gamonales y politiqueros para iniciar, desde meses antes, su “campaña presidencial”. Negocian luego su cuota en la coalición que les sea más favorable y exprese mejor sus intereses económicos y políticos.

En segundo lugar, los avales han convertido a los partidos en tiendas de venta del derecho a inscribir una candidatura; importando poco la coincidencia programática. El partido que expide el aval se beneficia de los millones de pesos por la reposición que hace el Estado. El que compra el aval se beneficia porque hace la “inversión” y luego, si logra que él o sus “socios de coalición” sean elegidos, recuperará con creces ese dinero a través de la corrupción.

En tercer lugar, el enorme descrédito, desprestigio y rechazo del Congreso hacen que la elección parlamentaria haya perdido importancia. Todo el interés se centra en la elección presidencial y en las coaliciones que compiten.

¿Al votar en las consultas, a quién se respalda?

Al votar en una consulta de una coalición se respalda el programa y los elementos esenciales de ella. Así, votar en la consulta del Pacto Histórico por cualquiera de sus candidatos, si no se comparte el programa y lo esencial de ese Pacto, es incoherencia política total. Adicional, se supone que se acatará al resultado y se respaldará al candidato ganador. La elección entre los pre-candidatos de una coalición, si bien importante, es un asunto episódico, en el cual solo se busca definir “el mejor” vocero de las propuestas políticas (programa) que da razón de ser a esa coalición.

La ideología burguesa engaña en lo electoral. Camufla lo fundamental –los intereses y posiciones de clase, que se expresan en el programa– en lo secundario: quién, como candidato, representa y defiende esos intereses. Por eso las campañas son, ante todo, la venta de un producto: el candidato.

No tiene sentido que un partido que no respalda el programa de una coalición llame a votar, en una consulta inter-partidaria, por un pre-candidato de ella. Esos pre-candidatos, si se diferencian, lo hacen en aspectos secundarios del programa común. Un partido que se dice revolucionario, con un programa revolucionario, estará capitulando si llama a participar en la consulta electoral de un frente de colaboración de clases, que defiende un programa burgués, pro-capitalista (así se denomine “progresista”).

A menudo dirigentes honestos, no guiados por un programa revolucionario, se integran a coaliciones reformistas que defienden un acuerdo con sectores burgueses para mantener y embellecer el capitalismo. Compran y venden la ilusión de que las necesidades de millones se solucionan con pequeñas reformas al régimen y a la estructura económica capitalista. La opción revolucionaria no es cohonestar o fomentar esas ilusiones. Hay que, nadando contra la corriente si es el caso, explicar una y mil veces que ese no es el camino. Hay que romper con la burguesía y las opciones reformistas y orientarse hacia la lucha revolucionaria; por la toma del poder para la construcción de una nueva sociedad: una sociedad socialista.

El Grupo de Trabajadores Socialistas e Impulso Socialista llaman a no participar en las consultas de las coaliciones el 13 de marzo. Ninguna de esas coaliciones expresa un programa que pueda ser respaldado por un revolucionario. En el caso de Pacto Histórico, quienes, enfatizando características sociales y de trayectoria distintas de alguno de sus candidatos (Francia Márquez), llaman a participar en su consulta caen en la trampa burguesa de privilegiar al candidato sobre el programa que defiende. Adicional, no se trata de una elección (es una consulta) para la cual pueda justificarse la táctica de voto crítico. Francia Márquez, lamentablemente, al no romper con el Pacto Histórico, entrega su trayectoria a una opción de colaboración de clases que no puede ser respaldada por los revolucionarios.

Eduardo Álvarez G.
Bogotá, 17 de febrero de 2022

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El camino de Francia hacia el Polo

Rueda de prensa del 16 de diciembre en la cual se anuncia que Francia Márquez será la pre-candidata del Polo en el Pacto Histórico.

Durante los últimos meses la pre-candidata presidencial Francia Márquez ha cambiado su ubicación varias veces; siendo hoy la fórmula del Polo Democrático Alternativo (PDA) para la consulta del Pacto Histórico el 13 de marzo, en la cual el ganador será candidato presidencial y el segundo su acompañante como vice-presidente.

¿De dónde viene?

No es el caso hacer una biografía de Francia. Basta reconocer su carácter de digna representante de diversas comunidades negras, explotadas y oprimidas como las que más en Colombia. Además, el papel jugado en la lucha por la defensa de los territorios ancestrales, contra los proyectos de las multinacionales de la gran minería, posicionó a Francia como un punto de referencia para millones que rechazan las políticas económicas, sociales y ambientales del régimen colombiano.

Desde mediados del 2021, cuando el movimiento Soy porque somos lanzó la pre-candidatura de Francia –unida al Pacto Histórico– por sus características y la denuncia de la discriminación y opresión a que están sometidos millones de colombianos conquistó mayor simpatía. Tímidamente, tomaba distancia de no solo del gobierno y el conjunto de partidos burgueses sino incluso de los políticos tradicionales que se habían integrado al Pacto Histórico como Roy Barreras, Armando Benedetti, etc.

Sin que fuese un eje de su discurso, Francia se convirtió en la pre-candidata que mejor reflejaba el enorme ascenso de luchas que sacudió al país en 2019 y en el gran alzamiento del 2021 pues, a diferencia de Petro y de los dirigentes sindicales del Comando Nacional de Paro, no hizo llamamientos abiertos a suspenderlo o a que Duque culminase su periodo.

Basta una lectura del programa y propuestas de Francia para darse cuenta que no se trata de una candidata que represente los intereses inmediatos y estratégicos de la clase obrera. Su programa y propuestas no son anticapitalistas, no son socialistas. Esto es más evidente aún por su integración al Pacto Histórico, un acuerdo de colaboración de clases con sectores burgueses defiende abiertamente el régimen de explotación capitalista.

A pesar de lo anterior, la candidatura de Francia se perfiló, al lado de la de Petro, como la que mayor apoyo podía ganar entre las franjas juveniles, populares, de sectores de trabajadores, explotados y oprimidos, población indígena y afrodescendiente radicalizadas que sufren las agudas condiciones de explotación y miseria, producto de ese régimen capitalista y que, a costa de la vida de decenas, la persecución y judicialización de centenares, se levantaron contra el mismo en el periodo anterior.

¿Con qué chocó?

Luchando contra viento y marea, el movimiento Soy porque Somos se lanzó a la titánica labor de reunir más de medio millón de firmas para inscribir la pre-candidatura de Francia y poder competir en la consulta del Pacto Histórico.

En su intento, Francia chocó con un régimen electoral profundamente antidemocrático, a imagen y semejanza de la totalidad del régimen político colombiano. Los requisitos para inscribir una candidatura independiente son tan exagerados que incluso poderosos burgueses, que invierten millonadas en el intento, fracasan.

¿Cómo llegó al Polo?

El 9 de diciembre, el Movimiento de Autoridades Indígenas de Colombia (AICO) –que cuenta con personería jurídica– le extendió a Francia el aval necesario para continuar con su candidatura; pero tal aval no permitía participar en la consulta del Pacto Histórico. Bien hubiese podido continuar con su candidatura presidencial independiente, por fuera del Pacto Histórico. Lamentablemente no tomó esa decisión.

Desde semanas atrás existió en el Polo Democrático Alternativo (PDA) y hacia Francia una fuerte presión para que ella fuese la pre-candidata de ese partido dentro del Pacto Histórico; dado que el PDA se había quedado sin pre-candidato por la renuncia de Alexander López, quien prefería continuar siendo senador. El 16 de diciembre Francia recibió, con bombos y platillos, el aval del PDA.

Ahora, luego del abandono de Roy Barreras como pre-candidato para ser quinto en la lista de Senado del Pacto, al momento Francia compite, por el Polo en el Pacto Histórico, con Gustavo Petro de Colombia Humana, el pastor cristiano Alfredo Saade, el liberal Luis Fernando Velasco, Camilo Romero del Partido Verde, Arelis Uriana de MAIS. Con las negociaciones y forcejeos que se mantienen con fuerzas burguesas como el liberal Luis Pérez, no es de descartar que otros se integren a la consulta.

¿Qué cambió al llegar Francia al Polo?

Que Francia sea la pre-candidata del Polo dentro del Pacto no es solo una maniobra o un gesto “democrático” del Polo para hacer el quite a las trabas del régimen electoral.

Francia pasa a ser la pre-candidata de un partido reformista hasta los tuétanos, integrado totalmente al régimen político y que no va más allá de una timorata oposición parlamentaria. Basta señalar el compromiso del Polo con la alcaldesa de Bogotá Claudia López que ha dado continuidad plena de las políticas de Enrique Peñalosa.

El PDA es un partido cuyas orientaciones inciden decisivamente en la cúpula burocrática de las organizaciones sindicales y de masas; cúpula que es uno de los principales obstáculos para lograr organizar y movilizar a millones contra las políticas y medidas de los distintos gobiernos; que fue un factor decisivo para desmontar el paro nacional.

Quiéralo o no, a cambio del aval que le permite ser partícipe de la consulta del Pacto Histórico, Francia pierde mucha de la independencia que podría ser su mayor fuerza y atractivo político para los millones que la han visto como una expresión nueva, no comprometida con los políticos burgueses o con el reformismo parlamentario encabezado por el PDA y que hoy se aglutina en el Pacto Histórico.

Aún es posible, ¡Francia, rompa con el Pacto Histórico!

Francia aún tiene la posibilidad de conformar un polo diferente. Un polo que aglutine a quienes estamos convencidos que no serán las reformas pactadas con fuerzas burguesas, en un Parlamento corrupto, las que cambien de raíz las condiciones de explotación y opresión de millones en el país.

Se trata de derrotar no solo las maquinarias políticas de los partidos burgueses, su centenaria dominación sobre bases de genocidio y corrupción. Esto, que hay que hacerlo, no puede ser al costo de la renuncia a la movilización y la más amplia expresión democrática de las comunidades por medio de sus mecanismos asamblearios, independientes de maquinaciones y componendas; como las que impuso el CNP para desmovilizar en el paro nacional y, en lo electoral, se han impuesto en la conformación de las listas de Senado y Cámara del Pacto Histórico.

Mantiene plena validez la Carta abierta dirigida en semanas anteriores por el Grupo de Trabajadores Socialistas, Impulso Socialista y varias decenas de luchadores sociales para que Francia modifique el rumbo que la llevó a ser la pre-candidata del PDA dentro del Pacto Histórico. (ver: https://eltrabajadorsocialista.org/ ).

Apoyándose en el aval de AICO, Francia aún se puede postular como una candidata presidencial plena y totalmente independiente, que recoja las expectativas de millones que lucharon durante semanas en el pasado paro nacional y están dispuestos a continuar esa lucha si hay una dirección que los oriente en forma consecuente. Esa dirección no es, hoy por hoy, ni el Polo Democrático Alternativo ni el Pacto Histórico.

Eduardo Álvarez G.
Bogotá, 20 de diciembre de 2021

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Roy Barreras y Armando Benedetti
en el Pacto Histórico

¿Se tragarán los sapos?

Roy Barreras y Gustavo Petro.

No cabe duda que la llegada de Roy Barreras, Armando Benedetti y otros politiqueros de la misma laya al Pacto Histórico, saludada con entusiasmo por Gustavo Petro y los demás dirigentes, coloca a millares de luchadores que respaldan a Colombia Humana y su propuesta electoral ante el dilema de tragarse uno o varios sapos. ¿Vale la pena hacerlo?

¿Hacia dónde mira Petro?
La candidatura presidencial de Gustavo Petro en el 2018, en primera vuelta, pero en lo fundamental con los 8 millones de votos en la segunda, condensó –en el terreno electoral– las ansias de renovación y cambio de millones hastiados con la corrupción, la politiquería de décadas de los partidos tradicionales, el asesinato de luchadores por derechos económicos, sociales o políticos. Esa votación masiva, la más alta de la historia del país a un candidato que aparece como de izquierda, expresó además el descontento social por el desempleo, la falta de servicios elementales de salud, educación y vivienda, los bajos salarios, etc.

El 21 de noviembre de 2019 el descontento social que había catapultado la votación por Petro en el 2018 se desbordó en las principales ciudades en una masiva participación en el Paro Nacional y en infinidad de cacerolazos, concentraciones y manifestaciones contra las políticas del gobierno de Duque, respaldadas por las mayorías de un Congreso corrupto hasta los tuétanos. A partir del 28 de abril de 2021 y durante casi dos meses, ese descontento ante el hambre y la miseria agudizada por la pandemia inundó las calles, bloqueó las carreteras y se expresó en todo el país en un explosivo y profundo estallido que llegó a colocar contra las cuerdas al gobierno.

No se puede afirmar que Petro dio la espalda al movimiento, pero sí decir que dio la mano a Duque, para sostenerlo. Mientras en las calles ganaba fuerza la consigna ¡Abajo Duque! Petro declaró a voz en cuello que él (Iván Duque) debería terminar su período; que la mejor opción de los luchadores que ponían el pecho a las balas y represión del ESMAD era levantar los bloqueos y concentrarse en la “batalla electoral” del 2022. Petro actuó, en esas circunstancias, como defensor del régimen político, respaldando la preciada “institucionalidad” que es la piedra de toque, la razón última de propuestas no revolucionarias, reformistas.

En síntesis, Gustavo Petro no tiene como estrategia hacia la movilización social para derrotar al régimen; la utiliza como plataforma electoral. Él está enfocado y determina todos sus propuestas, acuerdos y alianzas, por las posibles conveniencias electorales. Por ello, está obligando a miles que desean un verdadero cambio y renovación, que han luchado en las calles por ello, a que se traguen el sapo de unirse y respaldar a quienes, durante décadas, han sido agentes y representantes de las castas y roscas contra las cuales, según se afirma, se levanta la propuesta del Pacto Histórico.

Sin entrar a analizar las propuestas programáticas del Pacto Histórico, lo cual es necesario, solo por los acuerdos y alianzas que está tejiendo, se puede afirmar que, respecto al 2018 Petro avanza y mira… hacia la derecha. Confía en que, con repugnancia y asco, quienes ven en él una posibilidad de cambio y renovación, pasen los nauseabundos bocados que ofrece con sus alianzas. ¡El tiro le puede salir por la culata!

Especie conocida
Para analizar los aliados que busca Petro por la derecha, tomaremos uno de los especímenes más representativos: Roy Barreras. Pertenece a una especie que no está en peligro de extinción, que se reproduce rápido y que tiene como hábitat privilegiado los pantanos pútridos del establo parlamentario (Senado, Cámara, Asambleas departamentales y concejos municipales).

Imagen del trino de Gustavo Bolívar titulado «Entrevistando a Roy»

En 2015 Gustavo Bolívar, senador y partícipe del Pacto Histórico, denominado por algunos el “escudero de Petro” informó en su cuenta de twitter que había entrevistado a Roy. Buscamos, sin encontrar, la entrevista; para tener datos fieles de quién es Roy y qué percepción tenía (¿tiene aún?) Bolívar de él. Sólo encontramos, en un twitter del 5 de abril del 2015, con la leyenda “Entrevistando a Roy”, la imagen con la cual Bolívar anuncia la entrevista. Sobran las palabras. Bolívar describe a Roy de cuerpo entero, al desnudo.

Ya antes, el 1 de mayo del 2013, Bolívar había colocado otro trino, en verso: “Roy Lagarto/nos tiene hartos / Con tu estilo acomodado/ que te ubica donde toca/ por unos cuantos bocados/ a cambio de cerrar la boca”.

Los luchadores honestos que son parte de Colombia Humana o respaldan al Pacto Histórico y a Petro deben recordar, diversos aspectos de la carrera política de Roy Barreras desde cuando abandonó el ejercicio de su profesión de médico para hacerse un político profesional, como se denominan en general estos saurios en Colombia. Resaltamos:

–En el 2006, bajo el reinado de seguridad democrática y los falsos positivos, aterriza en la Cámara por las listas de Cambio Radical, partido dirigido por Germán Vargas Lleras, en fórmula común con la entonces senadora Claudia Blum.

–Sobre la obra de gobierno de Álvaro Uribe Vélez, afirmó a la revista Semana: “Tengo y seguiré teniendo la más grande admiración por el presidente Uribe, a quien creo de la talla histórica de Bolívar. Y voy a seguir defendiendo su obra de gobierno.

–Fue tan profunda su relación con Álvaro Uribe Vélez durante los dos períodos del mismo que logró hacerse “compadre” de él. En el 2009, en la capilla del “Palacio de Nari” Uribe fue padrino en el bautizo de Simón, hijo de Roy.

–Roy, según dijo, se dejó crecer la barba para respaldar al ex comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, señalado por la justicia de haber consentido la desmovilización ilegal de un supuesto bloque de las FARC. De ese prófugo de la justicia afirmó a El Tiempo, el 9 de febrero de 2012: “Es un hombre inteligente, probo y austero. Trabajó por el país. Creo que lo timaron y engañaron en uno de tantos casos, siendo los demás exitosos«.

–Es típico del comportamiento de la especie de reptil que analizamos que se coloquen al lado y bajo la sombra que más protege. Ganada la presidencia por Santos, Roy se hizo santista y comenzó a distanciarse de Uribe, para convertirse, en representación de Santos, en uno de los negociadores de los Acuerdos de La Habana con las FARC. En el 2018, equivocado, pensó que la ficha ganadora de la presidencia sería Vargas Lleras y corrió presuroso a respaldar esa campaña.

Un olfato poderoso
La especie de reptil de la cual Roy es un espécimen de gran tamaño tiene olfato poderoso. Sabe que su supervivencia depende de que el régimen político, económico y social actual sobreviva. Para ello acepta o considera necesario, incluso, hacer algunas reformas a ese régimen. Pero sabe también que hay un volcán social activo, que tarde o temprano puede estallar con mayor fuerza que en noviembre del 2019 o en abril del 2021. Tratará por todos los medios a su alcance de impedir que ese volcán explote de nuevo.

Flaco servicio presta al avance de la conciencia política de centenares de miles que han salido a la calle a luchar contra ese régimen y sus instituciones, poco honor hace a la memoria de quienes en años y meses recientes han perdido la vida en esa lucha, que Gustavo Petro haya decidido abrazarse con politiqueros de la laya de Roy Barreras o Armando Benedetti. Compartir tribuna con ellos en las manifestaciones no es un honor; es un verdadero descrédito. Ni qué decir asumir el compromiso de respaldar a Roy en el improbable caso que se impusiese en una consulta sobre Petro o, menos improbable, que fuese segundo lo cual lo convertiría en la fórmula vicepresidencial, según los pactos vigentes.

Eduardo Álvarez G.
Bogotá, 14 de octubre de 2021